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Resultados de la EPA del segundo trimestre de 2026
La EPA del segundo trimestre de 2026 ha arrojado cifras que, a primera vista, invitan al optimismo. El número de ocupados alcanzó los 22,78 millones, su nivel más alto desde que hay registros, tras sumar 486.000 empleos entre abril y junio. El paro, por su parte, se redujo en 213.300 personas, situando la tasa de desempleo en el 9,87%, la más baja desde 2008. La población activa también marcó un nuevo máximo, al superar los 25,27 millones de personas.
Sin embargo, una lectura detallada de la Encuesta de Población Activa revela que este histórico descenso del paro y el récord de ocupación responden, en gran medida, a un efecto estadístico vinculado al proceso extraordinario de regularización de inmigrantes. El incremento de la ocupación entre la población extranjera fue de 240.000 personas, lo que representa prácticamente la mitad del aumento total del empleo. La EPA no desglosa cuántos de estos trabajadores son regularizados, pero la coincidencia temporal con el proceso administrativo, que ya venimos analizando en los informes municipales de mayo y junio, apunta directamente a esta causa.
Este efecto se deja sentir con especial intensidad en el sector servicios, que sumó 394.000 ocupados y marcó un récord de 17,25 millones de empleos, y en la construcción, que añadió 60.000 trabajadores. El empleo asalariado aumentó en 529.200 personas, con un nuevo máximo de contratos indefinidos (16,63 millones), mientras que el trabajo autónomo descendió en 42.900. La creación de empleo se concentró en el sector privado (501.600 empleos más), frente a un ligero recorte en el público (15.600 menos). Por sexo, la ocupación femenina alcanzó un nuevo máximo de 10,61 millones, con un incremento de 249.700 mujeres ocupadas.
A pesar de estas cifras récord, la letra pequeña de la EPA muestra realidades que contradicen la euforia estadística. El paro juvenil, lejos de reducirse, aumentó en 19.600 personas, situando la tasa de desempleo entre los menores de 25 años en el 23,77%. Este es el grupo de edad que peor comportamiento registra, con un incremento del paro del 30% entre los jóvenes de 16 a 19 años. Además, el número de personas que buscan su primer empleo, mayoritariamente jóvenes, creció en 53.400 personas, un 20,89% más que en el trimestre anterior. Por su parte, el paro de larga duración, aunque se redujo en 57.700 personas, sigue afectando a 895.700 desempleados, que representan el 35,8% del total de parados.
En la Comunidad de Madrid, la EPA refleja una tendencia similar a la nacional, pero con matices que refuerzan el diagnóstico. El paro bajó en 8.700 personas, hasta los 297.900 desempleados, la cifra más baja para un segundo trimestre desde 2008. La ocupación, por su parte, creció en 62.100 personas, alcanzando los 3,63 millones de ocupados, también un récord histórico. La tasa de paro regional se situó en el 7,58%, la más baja de la serie. Sin embargo, al igual que en el conjunto de España, el paro juvenil en Madrid aumentó en 1.900 personas, situando la tasa de desempleo entre los menores de 25 años en el 19,81%. La creación de empleo en la región se concentró en el sector privado (57.100 empleos) y en los servicios, los mismos sectores donde el efecto de la regularización es más notable.
El análisis geográfico de la EPA confirma el patrón que ya observamos en los datos municipales de mayo y junio. Las comunidades con mayor peso de la inmigración y del sector servicios, como Cataluña y Baleares, son las que registran las mayores caídas del paro, con descensos de 92.600 y 47.400 desempleados respectivamente. Cataluña, además, fue la comunidad que más empleo creó, con 130.800 ocupados más. En el extremo opuesto, Andalucía fue la única comunidad donde el paro aumentó (5.400 parados más), a pesar de crear 63.300 empleos, lo que indica un incremento de la población activa superior a la creación de puestos de trabajo. Canarias, por su parte, perdió 25.100 empleos, un dato preocupante para una comunidad con una alta dependencia del sector turístico.
La conclusión que se desprende de los datos de la EPA es clara. El récord de ocupación y la caída del paro están inflados por el efecto estadístico de la regularización de inmigrantes. El proceso ha permitido que decenas de miles de personas pasen automáticamente de las listas del paro a la Seguridad Social, engrosando las cifras de ocupación sin que ello implique necesariamente la creación de un empleo real. Mientras tanto, el paro juvenil sigue aumentando, el desempleo de larga duración se mantiene en niveles elevados y el número de personas que buscan su primer empleo no deja de crecer. La foto fija del segundo trimestre es, por tanto, la de un mercado laboral que mejora en las estadísticas, pero que muestra signos de debilidad estructural cuando se analiza con detalle. |