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La previsión de lluvias solo suspendió la actuación de los bufones de fuego
Junto a la Virgen del Rosario y el homenaje a la bandera, los gigantes y cabezudos son uno de los grandes protagonistas de las fiestas patronales de Torrejón. Y este año lo han sido de forma especial. El undécimo encuentro de gigantes y cabezudos de la localidad se convertía en internacional al recibir comparsas de Andorra y Portugal. Así, diecisiete grupos llegados de toda España fueron los protagonistas de casi veinticuatro horas de encuentro.
La visita de los gigantes comenzaba a las seis de la tarde del sábado, y lo hacía con la mirada puesta en el cielo. La alerta amarilla decretada por Aemet hacía presagiar lo peor. Sin embargo, el agua no cayó, o al menos no con intensidad, produciéndose únicamente algunas gotas a lo largo de la tarde y de la mañana del día siguiente. A las seis, los gigantes tomaban la plaza y se acercaban hasta el salón de plenos, donde se celebraría el reparto de placas que otras veces se ha hecho como cierre del baile de gigantes. A las siete comenzaba el viaje por las calles de Torrejón, y lo hacía con un cambio que a la postre iba a dejar una de las imágenes del fin de semana.
Y es que, en lugar de pasar por Jabonería para entrar en la plaza desde la calle Enmedio, los gigantes cogieron el camino contrario, pasando por la calle Cruz para entrar por el arco de Libertad. Y precisamente ahí se iba a producir el momento más inesperado. Aprovechando que la Agrupación Lírica estaba interpretando su repertorio desde el balcón municipal, los gigantes de Andorra decidieron sumarse a la fiesta bailando al ritmo de los líricos Los Nardos antes de comenzar el baile de gigantes.
Aunque nadie tenía claro si se iba a celebrar el Baile de Gigantes, al comprobar que la tarde parecía respetar, el habitual recinto que lo acoge se montó en tiempo récord para que los gigantes pudiesen mostrar a los torrejoneros todo su arte. Y no solo del mundo gigantero, pues los Moros y Cristianos de Catarroja volvían a ser protagonistas abriendo el desfile de comparsas, que cerraba, como es habitual, la de Torrejón.
En medio, gigantes de toda España, incluyendo varios de Madrid como los de San José de Valderas, los de Alcorcón o los vecinos gigantes de Alcalá. Estos últimos, por cierto, llegaron con representación reducida, pues pocas horas después de terminar el encuentro iban a participar en la Gran Cabalgata de la Hispanidad de Madrid. Eso sí, reducida, pero de altura, pues llevaron a las calles de Torrejón el recién inaugurado Sancho Panza que acaba de incorporarse a la Comparsa Cervantina.
Sin embargo, un año más, quien causó sensación fue la Mulassa de Falset, que en esta ocasión llegó acompañada de un caballo. Tampoco estuvieron, aunque en este caso por la previsión meteorológica, los bufones de fuego, que ya impactaron a Torrejón hace un año y más recientemente fueron las estrellas de la primera noche del Carnaval. Por cierto, llegaban pocas semanas después de revolucionar Falset en un baile conjunto con la Mulassa.
De tal forma, y al ritmo de Paquito el Chocolatero, terminaba la primera jornada. Pero no lo hacía el encuentro, pues a la mañana siguiente la maquinaria gigantera volvería a activarse. Por aquello de la suspensión del homenaje a la bandera, tuvieron mucho más tiempo para ocupar los alrededores del Buen Gobernador, desde donde partirían en un largo viaje que les llevaría hasta la Plaza Mayor para, ahora sí, despedirse de los torrejoneros.
Y en la Plaza se iba a producir otro cruce de eventos. Si en la tarde anterior la llegada de la comitiva de la Hermandad del Rosario para celebrar su salve solemne se producía justo durante el baile de comparsas, en la mañana del domingo la situación se invirtió. Los gigantes esperaron a que cruzase la Plaza la comitiva tras la celebración de la misa solemne antes de vivir el cierre del encuentro, en el que los gigantes bailaron al ritmo de Los Nardos y Paquito el Chocolatero.