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26
May
2026
El Simpecado de Torrejón se despide de la Virgen del Rocío tras once años de romerías PDF Imprimir E-mail
TorreNews - Sociedad Torrejón
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Foto cedida por Hermandad del RocíoLa patrona de Almonte saludó por última vez al Simpecado morado con ribetes dorados

Si ya fue especial la despedida que el Simpecado de la Hermandad del Rocío vivió en Torrejón, la que se vivió en Huelva fue aún más grande. Por última vez, después de once años, el Simpecado de Torrejón miraba a los ojos a la patrona de Almonte para despedirse de ella y de un viaje que nunca volverá a realizar. Una despedida cargada de sentimiento en la que la emoción estuvo a flor de piel.

No es para menos. El Simpecado ha acompañado a los rocieros torrejoneros durante más de 30 años. Pero el Rocío comenzaba unos días antes. Tras un largo viaje por el camino de los Tarajales hasta llegar a la aldea, los romeros torrejoneros pasaron un fin de semana que culminaba a las doce de la noche del domingo con el inicio del rezo del Rosario, que abre la madrugada más esperada por los romeros. Pasadas las tres de la madrugada, los almonteños saltaban la reja para coger a su patrona e iniciar el popular recorrido por la aldea, en el que la Virgen se acerca a todas las hermandades filiales.

Así comenzó un multitudinario Rocío que para Torrejón tenía su momento central pasadas las diez de la mañana. En ese instante, la Virgen se acercó a la Plaza de Doñana, el lugar que tienen establecido los rocieros torrejoneros para el encuentro, y lo hizo para saludar por última vez al Simpecado morado con ribetes dorados. En un emotivo encuentro, la patrona de Almonte miraba a los ojos a la imagen que la ha representado en las romerías de la localidad.

Terminada la procesión, cuando la Virgen ya había regresado a la ermita, Torrejón vivió un último acto de despedida a la imagen. Un muy emotivo discurso y un simbólico canto de la primera Salve que tuvo la hermandad dieron la despedida definitiva al Simpecado, que será sustituido al comienzo de la próxima temporada.

"Hoy no es un día cualquiera en el calendario de nuestra hermandad. Nos encontramos ante este Simpecado que ha sido durante más de 30 años el faro de nuestra fe y el estandarte de nuestra devoción por los caminos de la vida", comenzaba el discurso de despedida, que repasaba la historia compartida entre el estandarte y los hermanos. "Queremos darte gracias por cada centímetro de este terciopelo que ha recogido el polvo del camino, el olor del romero y las lágrimas de quien frente a él encontró consuelo. Gracias por ser refugio de nuestras miradas cuando las fuerzas flaqueaban bajo el sol de las arenas".

El Simpecado ha sido testigo mudo de los secretos de la hermandad y el lazo de unión de esta gran familia rociera. En su bordado van impregnados los sones de las sevillanas y el amor de tantos "vivas" que brotaron del corazón. "Gracias por haber presidido nuestras sabatinas, bautizos, bodas y comuniones. Y por haber arropado en el último adiós a los hermanos que ya gozan de tu presencia en las marismas del cielo", proseguía el texto leído por la Delegada de Cultos, Nuria Sánchez.

La despedida no es un adiós a la historia de la hermandad, sino un homenaje a ella. "El verdadero camino no es el que pisan nuestros pies sino el que recorre nuestra alma hacia Ella". Los hermanos se quedan con el corazón lleno de recuerdos, pero también con el alma dispuesta para lo que ha de venir. "Que al igual que este Simpecado nos ha guiado con fidelidad, el nuevo nos encuentre unidos, caritativos y siempre dispuestos a seguir su rastro de luz hacia el pastorcito divino".

El Simpecado no es un estandarte, es el alma de una hermandad que se hace visible ante el mundo. El discurso concluía con una serie de vítores a la Virgen del Rocío ("Blanca Paloma", "Reina de las Marismas"), al "pastorcito divino", a la Hermandad de Torrejón y al propio Simpecado, mientras los hermanos coreaban "Rocío, guapa, Rocío, guapa, Rocío, guapa... guapa y guapa". La hermandad ha anunciado que el nuevo Simpecado llegará en noviembre y será bendecido en una ceremonia que se espera multitudinaria.

Así termina una larga historia de la imagen de plata de la Virgen, comprada allá por 1997 para presidir la carreta en el centro del Simpecado. Con ella han vivido sus anhelos por convertirse en hermandad filial (una larguísima espera que terminó en 2015), el nombramiento como Real e Ilustre tras aceptar la Reina emérita ser presidenta de honor de la Hermandad, y por supuesto los caminos, tanto en Torrejón como en las marismas de Doñana.

El Simpecado que ahora se despide vivió las históricas inundaciones del Rocío de 2015, siendo la de Torrejón una de las pocas hermandades que desafiaron a los elementos continuando a pesar de las terribles inclemencias meteorológicas, un episodio, por cierto, que vivía un simbólico recuerdo durante la Misa de Romeros del pasado mes de abril, cuando una impresionante tromba de agua les cayó encima en plena ceremonia, si bien aguantaron la tormenta estoicamente bajo los paraguas. También ha presenciado los traslados de sede, desde la original junto a lo que hoy es el Parque 11-M hasta la transitoria en la calle Cristo y la actual en pleno José Antonio Paradiso, y el crecimiento de una hermandad que nació casi como un cónclave entre unas pocas familias y con el paso del tiempo se ha convertido en una de las hermandades más grandes de Torrejón.

 

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