Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies
La lluvia obligó a adelantar la salida y a proteger a la Virgen bajo un toldo
Si la romería de la Hermandad del Rocío había conseguido salir sin problemas hasta que la lluvia hizo acto de presencia, no ocurrió lo mismo con la de la Casa de Andalucía. Decidieron adelantar la salida, protegieron a la Virgen bajo un toldo y esperaron a que escampara antes de iniciar el viaje por las calles.
Al igual que los rocieros, la casa regional tuvo que recortar su trayecto. Llegaron a su destino en la iglesia del parque de Cataluña, pero por calles mucho más directas que las inicialmente previstas. Así, la Virgen del Rocío de la Casa de Andalucía inició un largo viaje por las calles del barrio del Rosario que terminó a los pies del Simpecado de la Hermandad, en el Recinto Ferial.
Tras terminar de colocar la caseta donde iba a quedarse el Simpecado, los rocieros abrieron un pasillo para desvelar que justo detrás de ellos se encontraba la romería de la Casa de Andalucía. Entre aplausos, la segunda romería llegó hasta la carreta. Ambos presidentes se fundieron en un abrazo antes de intercambiarse ramos de flores, reforzando ese pasado común que los rocieros ya habían reivindicado en el pregón.
Pero aquello fue solo el principio. La Virgen de la Casa de Andalucía se puso delante del Simpecado para bailar al ritmo que marcaba el coro Marisma, que interpretó varias canciones dedicadas a la Virgen del Rocío. El momento culminó con un doble "¡viva!" protagonizado por la presidenta de la Hermandad y el presidente de la Casa regional.
Tras este instante cargado de historia, los romeros iniciaron un último viaje, de nuevo despedidos por los aplausos de los rocieros. La Casa de Andalucía comenzó así su última etapa hasta su sede, donde de nuevo el coro Marisma puso el cierre a una romería con la que ni siquiera la lluvia pudo terminar.
Al igual que sus vecinos de acampada, el fin de semana iba a ser largo para los romeros de la Casa de Andalucía. Por la tarde escucharon y disfrutaron de los grupos de baile de la casa regional, acompañados por la tormenta. Y al día siguiente, el cielo dejó vivir el evento que pone punto y final a su romería: la Virgen visitó cada una de las casetas para saludar a los romeros antes de volver a entrar en la sede de la Casa de Andalucía.