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Corto pero muy intenso. Así fue el Encuentro Doloroso del Viernes Santo en Torrejón. Después de luchar contra el viento y el frío en jornadas anteriores, en esta ocasión el compañero de la Vera Cruz fue el sol, un sol radiante de primavera que saludó en la única procesión diurna que realizan durante la Semana Santa.
Minutos antes de las 11:30, y en perfecta formación, los hermanos de la Vera Cruz llegaron hasta la iglesia acompañados por la Banda Municipal de Música para protagonizar una procesión distinta. A diferencia de otros desfiles, las imágenes del Nazareno y la Verónica no recorren varias calles. Solo avanzan hasta la plaza, entrando cada una por uno de los laterales para encontrarse en el centro. Eso
O al menos, eso era lo previsto. Un percance de última hora hizo que la procesión saliera con algo de retraso, pero las habilidades del presidente solventaron los escollos para hacer que el Nazareno iniciara su viaje. Un viaje, por cierto, algo más corto que en anteriores ocasiones, pues la carpa gigante —que aún no ha sido desmontada del todo— obligó a que el espacio disponible para el encuentro fuese algo menor.
Pero esta hermandad está acostumbrada a que este encuentro se celebre en el interior de la iglesia si la lluvia les impide salir, por lo que no tuvieron excesivos problemas en adecuarse a la nueva situación. Cumplieron el ritual que ya es clásico: el Cristo cae al suelo, la Verónica lo ve, se arrodilla ante él, le enjuga el rostro, y su imagen queda plasmada en el lienzo del pañuelo. Y todo esto ante un público que abarrotaba la plaza en plena mañana del Viernes Santo.
El momento, cargado de emoción y simbolismo, fue seguido con devoción por los cientos de torrejoneros que se congregaron en la Plaza Mayor para presenciar una de las citas más queridas de la Semana Santa local. El sol, radiante, acompañó el encuentro y puso la nota de calidez a una mañana que, por tradición, suele ser más fresca.
Tras el encuentro, las imágenes regresaron a la iglesia. Y lo hicieron para, tras un baile conjunto, entrar a la vez mientras sonaban los acordes del himno de España. La estampa, con las dos imágenes meciéndose al ritmo de la música antes de cruzar el umbral del templo, fue el broche de oro para una procesión que, a pesar de los contratiempos y las limitaciones de espacio, volvió a emocionar a los presentes.
La Banda Municipal de Música puso los sones a una celebración que, aunque breve, es de las más intensas del calendario cofrade torrejonero. El Encuentro Doloroso representa las Tres Caídas de Cristo y su encuentro con la Verónica en el camino al Calvario, y cada año congrega a cientos de fieles que no quieren perderse el momento en que el rostro de Jesús queda impreso en el lienzo.
Con este acto, la Vera Cruz dio por concluida su procesión diurna y se preparó para la noche, cuando el Santo Entierro recorrió las calles del centro con los minianderos como grandes protagonistas. Pero mientras tanto, Torrejón disfrutó de una mañana de sol, devoción y tradición, con el encuentro entre el Nazareno y la Verónica como gran atractivo de un Viernes Santo que, a pesar de las inclemencias de días anteriores, se presentó radiante.