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Los tres partidos aprobaron una moción de apoyo a la marea amarilla
Torrejón de Ardoz vivió el pasado miércoles un pleno inusual. La enorme afluencia de vecinos representantes de Hoope, la asamblea de docentes, el barrio del Castillo, la marea amarilla, colectivos de inmigrantes y PICA provocó colas en la puerta del salón de plenos minutos antes del inicio. Una larga fila bajaba incluso las escaleras del Consistorio. Muchos se quedaron fuera. La sesión se alargó tres horas y media.
El pleno arrancó con una imagen casi de consenso. Los tres portavoces, PP, PSOE y Más Madrid, celebraron una improvisada junta de portavoces para negociar una enmienda conjunta a una de las mociones más conflictivas: la de las escuelas infantiles. La marea amarilla, en huelga indefinida desde el 7 de abril, había encontrado un sorprendente aliado en la concentración de ese mismo martes: el propio alcalde, Alejandro Navarro, que se acercó a hablar con ellas. El resultado fue un texto consensuado que se aprobó por unanimidad. Como desagravio por lo ocurrido el lunes, cuando las educadoras fueron vetadas en la comisión informativa, el debate comenzó con la lectura del discurso que iban a pronunciar aquel día.
Pero el buen rollo duró poco. Con las elecciones municipales de 2027 a la vuelta de la esquina, la guerra estalló en cada uno de los debates siguientes. La sesión comenzó aprobando por unanimidad una declaración institucional con motivo del Día contra el Acoso Escolar, que se celebra el 2 de mayo. El bloque económico trajo el primer anuncio relevante. Torrejón empezará a pagar el principal de la deuda del rescate solicitado al Gobierno de 2012. Hasta ahora, el Ayuntamiento solo había pagado intereses. El objetivo es salir del plan de ajuste cuanto antes.
La tasa de basuras, que ha evidenciado la falta de autonomía financiera del municipio intervenido por el Gobierno central, ha obligado al equipo de gobierno a buscar alternativas legales, como el descuento del diez por ciento por reciclaje. El PSOE desveló la trampa jurídica del PP: en lugar de desestimar los recursos de los vecinos, los inadmiten alegando falta de competencia e instando a los ciudadanos a acudir a los tribunales. El concejal de Hacienda comparó la tasa de basuras de Torrejón con la de Rivas. La moción fue aprobada con los votos del PP y el rechazo de la oposición.
El pleno aprobó los resultados de la auditoría interna, un requisito obligatorio para optar a fondos europeos. El PP aprovechó para criticar a Rivas Vaciamadrid, afirmando que lleva dos años sin presentar estos informes. Más Madrid salió en defensa de sus compañeros de partido. El debate derivó en un cruce de acusaciones sin que se profundizara en qué contratos concretos habían sido investigados ni qué resolución adoptó el tribunal. El PP aprobó este punto en solitario.
La moción sobre educación hizo saltar por los aires la sesión. La petición de un nuevo instituto público, solicitada por la Asamblea de Docentes, derivó en una guerra de alusiones personales. El PP acusó al PSOE de atacar a la educación concertada cuando su portavoz, Javier Castillo, estudió en un colegio concertado. Castillo contraatacó mencionando un yate en Ibiza, a lo que el concejal que se dio por aludido respondió mencionando un chalet en Soto de Henares. La respuesta del alcalde no se hizo esperar. Si quieres jugar a esto, atente a las consecuencias, dijo Navarro al socialista. La moción fue aprobada con los votos del PP y el rechazo de la oposición.
La moción sobre la regularización de inmigrantes también buscó apelar al corazón de los concejales. El PSOE recordó la polémica ordenanza de 2008 que prohibía el empadronamiento de inmigrantes durante el mandato de Pedro Rollán, del PP, así como el debate sobre la inmigración nacional de los años setenta y ochenta, cuando Torrejón se construyó "a base de maletas", como recordaba la portavoz adjunta del PSOE.
El PP se defendió afirmando que es el único grupo municipal con concejales inmigrantes de origen, y preguntó por qué los saharauis no pueden acogerse a esta regularización. El debate terminó con una potentísima intervención de la concejala de Sanidad, que levantó aplausos entre los suyos y sorpresa en la oposición. Desde Más Madrid afirmaron que era un discurso más propio de la extrema derecha que de un partido que se dice de centro derecha. La votación fue nominal, pero no rompió la disciplina de voto de ninguno de los grupos: PP a favor, PSOE y Grupo Mixto en contra.
El debate sobre las fiestas y los conciertos fue otro de los momentos de mayor tensión. El gobierno local reconoció en una enmienda sin acuerdo que el modelo de conciertos de entrada libre es irresponsable, pero acusó a la oposición de querer rebajar el nivel de los artistas. El debate derivó en una guerra de acusaciones sin que se pusiera negro sobre blanco lo verdaderamente importante: el coste de los conciertos en Torrejón, y por qué en otras localidades cuestan mucho menos. La moción fue aprobada con los votos del PP y el rechazo de PSOE y Grupo Mixto.
En el turno de ruegos y preguntas, Más Madrid pidió al alcalde que reprobase a su tío, el teniente de alcalde José Luis Navarro, por las amenazas vertidas en la comisión informativa del lunes, en la que llegó a decir que les quitaría la presidencia de las comisiones a la oposición. El PSOE, por su parte, preguntó por el barrio del Castillo, Zarzuela, las marquesinas del Oasiz y leyó una carta del presidente de Hoope, la protectora de animales.