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El PSOE anuncia que recurrirá la medida
El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado un nuevo régimen interno para el Pleno de Cibeles que prohíbe expresamente los aplausos, las pancartas, las exclamaciones y cualquier manifestación de apoyo o rechazo a las intervenciones de los concejales. La medida, impulsada por el concejal de Presidencia, Borja Fanjul (PP), ha entrado en vigor esta misma semana.
El nuevo reglamento establece que los asistentes al Pleno no podrán mostrar pancartas, carteles o cualquier tipo de símbolo reivindicativo, ni realizar exclamaciones, aplausos o silbidos que puedan alterar el orden de la sesión. Tampoco se permitirá la colocación de objetos en los escaños o en la tribuna de invitados. El incumplimiento de estas normas podrá acarrear la expulsión del salón de plenos y, en casos graves, la suspensión del derecho de acceso a futuras sesiones.
El gobierno municipal justifica la medida como una necesidad para "garantizar el buen orden de las sesiones y la seguridad de los asistentes". Fuentes del PP han señalado a este medio que "los Plenos se habían convertido en un circo, con gritos, pancartas y exabruptos que impedían el debate sereno y la convivencia democrática".
La oposición ha reaccionado con dureza. El PSOE estudia recurrir la medida, que califica de "mordaza" y de "intento de silenciar a la ciudadanía". "El PP quiere convertir el Pleno en un espacio aséptico, sin debate, sin crítica y sin participación. Es un ataque a la democracia participativa", ha señalado la portavoz socialista, Reyes Maroto.
Más Madrid ha sido aún más dura. Su portavoz en el Ayuntamiento, Rita Maestre, ha calificado la prohibición de "uso partidista y autoritario de la institución". "No se puede gobernar con miedo al ruido. Si los aplausos molestan, igual es que no están haciendo las cosas tan bien como dicen", ha señalado.
La prohibición de aplausos no es una novedad en la política española. En otros ayuntamientos y parlamentos autonómicos existen normas similares, aunque su aplicación suele ser discrecional. En Madrid, el nuevo reglamento ha sido aprobado en solitario por el PP, sin el apoyo de la oposición, y su entrada en vigor coincide con el endurecimiento del tono político en las sesiones plenarias.
Los vecinos que asistan al próximo Pleno en Cibeles tendrán que guardar silencio y mantener sus manos quietas. Los aplausos, si los hay, tendrán que darse por dentro. O en la calle, que es donde muchos creen que deberían escucharse. |