El local está embargado y fue subastado
El Palacete de Fortuny, uno de los templos del ocio nocturno de lujo en Madrid durante más de dos décadas, ha cerrado sus puertas de forma definitiva. El icónico local del barrio de Almagro, que llegó a recibir a celebridades como Brad Pitt y fue punto de encuentro de la élite social y empresarial de la capital, ha sucumbido a una combinación de problemas administrativos y financieros que han precipitado su final. El cierre responde a dos procesos paralelos e independientes, como ha explicado este miércoles el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante.
Por un lado, el Ayuntamiento de Madrid ordenó el precinto y clausura de la terraza del establecimiento, conocida como el Jardín de Fortuny. La medida se adoptó tras recibir "múltiples denuncias y reclamaciones de los vecinos" y comprobar que el local incurría en incumplimientos de la licencia municipal, concedida en 2012. Las inspecciones dieron lugar a la imposición de sanciones que, según Carabante, "fueron incumplidas por parte del propietario", lo que motivó finalmente la clausura de la terraza.
Carabante ha sido tajante al diferenciar esta actuación del cierre total del local: "El precinto de la terraza es un expediente administrativo a instancia del Ayuntamiento como consecuencia del incumplimiento de la licencia. El cierre del establecimiento no tiene nada que ver con el Ayuntamiento, responde a relaciones económicas y empresariales entre los propietarios".
Efectivamente, el pasado lunes un Juzgado de Primera Instancia de Madrid practicó la diligencia de lanzamiento, concluyendo así un procedimiento judicial de ejecución hipotecaria. El inmueble, que había pasado a manos de un nuevo propietario en 2022 tras una subasta, fue entregado formalmente al nuevo dueño, adjudicado por decreto el 18 de marzo de ese mismo año.
El propio local anunció en sus redes sociales que el fin de semana pasado sería el último "al perderse la propiedad" por "el embargo de los bienes y su salida a subasta". Hasta entonces, el dueño era el empresario Javier Merino.
Fortuny, inaugurado a finales de los 90, ocupaba un palacete del siglo XIX en el barrio de Almagro, con 1.178 metros cuadrados distribuidos en tres plantas y una terraza jardín. Durante años fue el epicentro del ocio de lujo en Madrid, con salones elegantes, reservados privados y una cuidada oferta gastronómica y de cócteles.
En la primavera de 2022 inició una nueva andadura como espacio multidisciplinar bajo el nombre de Fortuny Home Club, que integraba el Morris Club, la coctelería de autor Henriette Cocktail Bar y el ya clausurado Jardín de Fortuny.
Su cierre se suma al de otras discotecas míticas que marcaron la historia de la noche madrileña, como Pacha Madrid, Joy Eslava o Macumba Madrid, en un contexto de transformación del ocio nocturno de la capital, donde emergen nuevos formatos híbridos como Giselle Dinner Club, Lula Club, Castellana 8 o Moli's Club.
El fin de Fortuny simboliza también el cambio que atraviesa la noche madrileña. Mientras los vecinos ganan la batalla a los ruidos y las molestias, los locales históricos ceden paso a nuevas propuestas. En el caso de Fortuny, la combinación de presión vecinal, incumplimientos administrativos y problemas financieros ha puesto punto final a más de dos décadas de historia.
El palacete, eso sí, seguirá en pie. Pero sus salones ya no volverán a llenarse de la 'jet set' que hizo de él un lugar de culto. El tiempo, como en tantas cosas, también ha pasado factura a la noche madrileña |