Tomará posesión en el Parlamento de Andalucía
María Jesús Montero, exministra y secretaria general del PSOE de Andalucía, ha renunciado a su acta de diputada en el Congreso para asumir su escaño en el Parlamento andaluz. Montero hizo público su anuncio el lunes en una declaración a los medios en Sevilla, después de haber presentado formalmente su renuncia en la Cámara Baja el viernes anterior, y completó el proceso entregando la documentación necesaria en el Parlamento andaluz.
Su decisión refleja un movimiento estratégico hacia su papel en la política regional, que podría tener implicaciones significativas tanto para su carrera política como para la dinámica del partido en Andalucía.
La noticia de la renuncia de María Jesús Montero a su escaño en el Congreso para quedarse en el Parlamento andaluz como jefa de la oposición es mucho más que un simple trámite administrativo. Es el intento desesperado de una líder política por reconstruir una credibilidad hecha añicos tras liderar el peor resultado de la historia del PSOE en Andalucía .
El pasado 17 de mayo, el PSOE andaluz se desplomó hasta los 28 escaños (el peor registro de su historia), cosechando apenas un 22,7% de los votos . Fue un fracaso personal para Montero, que se puso como objetivo movilizar a los más de 700.000 votantes que en las generales de 2023 respaldaron a Pedro Sánchez pero que en autonómicas se quedaron en casa . Apenas tres días antes de las elecciones, en un mitin en Cádiz, Montero pronunció una frase premonitoria que se ha convertido en un meme y en un baldón imborrable: "Me faltan unas horas para volver a San Telmo como presidenta de la Junta de Andalucía" .
Su campaña fue un desastre, lastrada por dos errores que la candidata no supo gestionar: calificar de "accidente laboral" la muerte de dos agentes de la Guardia Civil en una operación antidroga en Huelva, mientras que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se ausentaba del funeral . La campaña de Montero, que intentó "nacionalizar" la elección apelando al voto a Sánchez, se demostró un fracaso porque los andaluces supieron distinguir entre unas elecciones autonómicas y unas generales .
Al día siguiente de la debacle, Montero anunció que no regresaba a Madrid. No recogería su acta de diputada en el Congreso. Se quedaba. Había sido la cabeza visible de la campaña, la número dos del Gobierno y del partido, y ahora se convertía en la jefa de la oposición en el Parlamento andaluz, una patata caliente que el partido le ha arrojado a la cara para que intente sobrevivir donde otros naufragaron .
Montero ha anunciado que se pondrá a trabajar "para tener una mejor conexión" con la ciudadanía. "Voy minuto a minuto, partido a partido", ha declarado, usando un símil futbolístico que no hace sino evidenciar su falta de un plan a largo plazo . El PSOE, mientras tanto, trata de vender como un éxito el hecho de que Juanma Moreno no haya alcanzado la mayoría absoluta (aunque gobierna con 55 diputados, a 5 de la mayoría) y de que el PP tenga que apoyarse en Vox .
En cualquier caso, Montero queda marcada. Es la candidata que perdió Andalucía, la que se quedó fuera de San Telmo. Su renuncia al Congreso para quedarse en el Parlamento andaluz no es un gesto de grandeza, sino la prueba de que el PSOE no sabe qué hacer con ella y que ella no sabe qué hacer consigo misma después del batacazo. Intentará sobrevivir en una oposición que será liderada por ella pero que, en el fondo, es un exilio dorado para olvidar su fracaso . |