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03
Jul
2026
Dimiten todos los voluntarios de Protección Civil de El Boalo en plenas Fiestas PDF Imprimir E-mail
Zona Este - Noreste
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Foto cedida por Ayuntamiento de El Boalo-Cerceda-MataelpinoLa alcaldesa celebrará los festejos taurinos, a pesar de estar suspendidos por el Tribunal de Contratación

Todos los miembros de la agrupación de voluntarios de Protección Civil de El Boalo, Cerceda y Mataelpino, aproximadamente 15 personas, han presentado su dimisión en bloque durante las fiestas patronales, dejando al cuerpo local sin personal activo en un periodo crítico, debido a supuestas faltas de respeto y actitudes "soberbias" y "chulescas" por parte de la alcaldesa Soledad Ávila, así como a la falta de apoyo material necesario para desarrollar sus funciones. Los voluntarios han señalado que los conflictos con la regidora, que llegó al cargo hace unos meses, han generado un ambiente de trabajo "irrespirable", y su decisión ha sido notificada a las demás agrupaciones de Protección Civil de la Comunidad de Madrid, lo que genera una desconexión significativa en el protocolo de cooperación entre municipios. La dimisión colectiva pone en riesgo la cobertura de Protección Civil durante las festividades locales, ya que el sistema de cooperación se basa en el intercambio de efectivos, y al no poder aportar personal propio, El Boalo se encuentra en una situación comprometida.

El equipo de Gobierno municipal está realizando gestiones para obtener ayuda de otros ayuntamientos en las zonas norte y sur de la Comunidad de Madrid, con el fin de conseguir la cesión de personal externo que pueda cubrir las necesidades de seguridad y emergencias durante las fiestas. La dimisión colectiva de los voluntarios ha generado una gran preocupación entre los vecinos de El Boalo, que temen por su seguridad durante las festividades. Los voluntarios, que no perciben remuneración económica por su labor, han criticado la falta de recursos materiales necesarios para desempeñar sus funciones de manera efectiva, y han exigido a la alcaldesa que asuma su responsabilidad en este conflicto. La alcaldesa Soledad Ávila no ha realizado declaraciones públicas sobre la dimisión de los voluntarios, y el Ayuntamiento no ha emitido un comunicado oficial al respecto.

El detonante de la dimisión fue una reunión celebrada el pasado lunes, a solo dos días del inicio de las fiestas, en la que la alcaldesa manifestó al subjefe de la agrupación, Alberto García, que "no se fiaba de mi persona y que no confiaba en la Jefatura de Protección Civil". García, que compagina su labor voluntaria con su cargo de concejal de la oposición, ha denunciado una clara "inquina personal" por parte de la regidora, quien, según los voluntarios, no sabe separar lo personal o lo político de la ayuda a los demás. La situación de convivencia es calificada como "irrespirable" desde la investidura de Ávila hace unos meses, y los voluntarios, que ceden su tiempo de forma altruista, han decidido no tolerar más las faltas de respeto. Uno de los miembros ha advertido que la alcaldesa ya ha tenido "fuertes choques con la Policía Local por idénticos motivos", lo que evidencia un patrón de comportamiento conflictivo con los cuerpos de emergencia.

La dimisión de todos los voluntarios de Protección Civil de El Boalo pone de manifiesto las tensiones internas entre el cuerpo de emergencias y la administración local, así como las implicaciones más amplias para la seguridad y bienestar de la comunidad durante un periodo de alta actividad, y la situación destaca la importancia de mantener un ambiente de respeto y colaboración entre los voluntarios y las autoridades, así como la necesidad de garantizar los recursos necesarios para el adecuado funcionamiento de los servicios de emergencia. La Comunidad de Madrid ha ofrecido su apoyo al Ayuntamiento de El Boalo para gestionar la crisis, y ha instado a las partes a dialogar para resolver el conflicto. Los vecinos de El Boalo han mostrado su apoyo a los voluntarios y han pedido a la alcaldesa que dimita para resolver la situación.

La dimisión de los voluntarios se produce, además, en medio de otra gigantesca polémica. El Ayuntamiento de El Boalo, Cerceda y Mataelpino ha confirmado que las fiestas patronales de El Boalo, que se celebrarán del 2 al 6 de julio, contarán finalmente con los cuatro festejos taurinos previstos (dos encierros y dos novilladas sin picadores), a pesar de la suspensión cautelar acordada por el Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid. La alcaldesa, Soledad Ávila, ha explicado que el equipo de gobierno ha recurrido a la figura de los contratos menores para acordar con empresas ganaderas la compra de las reses y los servicios médicos, una decisión que ha justificado por la "gran tradición ganadera y taurina" del municipio y por la necesidad de "primar el interés general" frente a la paralización del procedimiento ordinario.

El conflicto se remonta a semanas atrás, cuando el Ayuntamiento decidió rescindir el contrato anual que mantenía con una empresa ganadera para licitar estos servicios, elaborando un nuevo pliego para la adquisición del ganado para las fiestas de El Boalo y las de Mataelpino (agosto) y Cerceda (agosto). Una empresa vinculada a la anterior adjudicataria presentó alegaciones ante el Tribunal Administrativo de Contratación Pública, que finalmente decretó la suspensión cautelar del procedimiento al considerar que no se había dado respuesta a las alegaciones en plazo. La alcaldesa ha defendido que el Ayuntamiento sí contestó a las alegaciones y que la suspensión se debe a un error del Tribunal, aunque ha optado por no esperar a la resolución del organismo para garantizar la celebración de los festejos de El Boalo.

La decisión del Ayuntamiento de El Boalo ha generado un intenso debate sobre la legalidad de la medida y sobre el uso de contratos menores para eludir la suspensión de un procedimiento de contratación. El Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid, que recordó que contra su acuerdo "no cabrá recurso alguno", había decretado la suspensión cautelar para "evitar la posibilidad de causar perjuicios a los interesados afectados". La oposición, encabezada por el portavoz del Partido Popular, Sergio Sánchez Yunquera, ha calificado la maniobra del equipo de gobierno de "demencial" y ha advertido de que el Ayuntamiento podría incurrir en responsabilidades penales si se confirma el troceo del suministro de reses. La alcaldesa ha restado importancia a las críticas, señalando que las impugnaciones a los pliegos son "algo habitual en la Administración Pública" y que "lo importante no es como empieza esto sino como acaba". El Ayuntamiento ha confirmado que los festejos taurinos de El Boalo se celebrarán con normalidad, mientras que la situación de las fiestas de Mataelpino y Cerceda queda pendiente de la resolución del Tribunal sobre las alegaciones presentadas, en un escenario que evidencia la tensión entre la tradición taurina y los procedimientos administrativos en un pequeño municipio de la Sierra de Madrid.

Así el Consistorio mantiene en su programación de fiestas los festejos taurinos previstos para el 4 y 5 de julio, es decir, los encierros de novillos y erales a las 11:00 horas, así como las novilladas sin picadores a las 19:00 horas. El Tribunal Administrativo de Contratación Pública acordó el pasado 29 de junio suspender cautelarmente el procedimiento de licitación del contrato de suministro de reses, equipos médicos y publicidad para los espectáculos taurinos de 2026, a solo cinco días del comienzo de la feria. La medida se produjo tras la reclamación presentada por una ganadera contra los pliegos de la contratación. El tribunal había requerido formalmente al Ayuntamiento la remisión del expediente administrativo, pero el Consistorio gobernado por Soledad Ávila dejó transcurrir el plazo sin aportar documentación alguna.

Ante el silencio del Ayuntamiento, el tribunal aplicó de oficio la doctrina del Tribunal Supremo para evitar que se ejecuten actos de carácter irreversible y velar por que "una decisión ilegal no se pueda consolidar por la perfección del contrato". El contrato, cuyo valor estimado asciende a 338.800 euros, afecta no solo a los festejos del 4 y 5 de julio en El Boalo, sino también a los programados en agosto en Mataelpino y Cerceda.

La suspensión del contrato ha desencadenado una crisis política en el municipio. Juan Manuel Sevillano, concejal de Infancia, Juventud, Educación, Desarrollo Local y Transparencia e integrante de BCM en Común, presentó su dimisión el pasado lunes. El portavoz del Partido Popular en El Boalo, Sergio Sánchez Yunquera, ha calificado la maniobra del equipo de Gobierno de "demencial" y ha advertido de que la oposición recurrirá al pleno para "levantar el reparo de esas facturas, evidentemente incurriendo en lo que tengan que incurrir", lo que derivará en un aluvión de demandas económicas que pagarán los vecinos. Por su parte, José Manuel Bello Montes, presidente de la Asociación Española de Promotores de Espectáculos Taurinos, ha advertido de que la patronal vigila estrechamente los expedientes y presentará querellas penales por prevaricación si se confirma el troceo del suministro de reses.

La dotación económica de este contrato guarda una relación directa con la frágil aritmética plenaria que sostiene al Ejecutivo de El Boalo. La alcaldesa Soledad Ávila se mantiene en el poder al frente de un Gobierno local compuesto por tres concejales expulsados del PSOE y otros tres ediles de la formación local BCM en Común. Al carecer de mayoría absoluta, las iniciativas del gobierno dependen del concejal tránsfuga de Vox, José Olmos. Olmos, que ejerció las competencias de Festejos durante dos años en el anterior tripartito del Partido Popular, Somos Pueblo y Vox, ha exigido de manera reiterada la celebración de los festejos taurinos.

Esta crisis se suma a los escándalos que ya rodean a la alcaldesa de El Boalo, que fue imputada por adjudicar más de 135.000 euros en contratos menores a sus familiares directos, y que semanas después de ser investida alcaldesa, aprobó un pago de 6.000 euros a una familiar directa, a pesar del informe de disconformidad de la Interventora municipal. La dimisión de Protección Civil, que supone un riesgo de que la agrupación sea dada de baja por la Comunidad de Madrid al no contar con el mínimo legal de cinco voluntarios, ha dejado al municipio en una situación de vulnerabilidad. El Ayuntamiento, que había dejado de lado la campaña de incendios y la prevención, está intentando recabar ayuda de otras localidades para cubrir los operativos de las fiestas, pero la falta de reciprocidad, al no disponer de voluntarios propios para intercambiar, está bloqueando la llegada de personal externo. La situación operativa es crítica, y durante la primera noche de fiestas, el Servicio de Emergencia Municipal quedó a cargo de un único trabajador contratado. Mientras los voluntarios se sienten despreciados, los vecinos y visitantes de El Boalo se quedan sin el apoyo altruista que durante años ha sido un pilar en sus celebraciones.

 

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