Los astronautas se acercan ya a la cara oculta de la Luna
El rugido de la nave Orión ha resonado con un eco especial en Tres Cantos. En la sede de la empresa Airbus Crisa se contenía el aliento mientras la nave trazaba su ascenso. Aquí han construido un elemento esencial de la misión Artemis II: la Unidad de Control Térmico (TCU). De ella depende el suministro de agua y oxígeno a los astronautas y también regular la temperatura interior para que sea compatible con la vida .
Esta unidad compacta, poco más grande que una caja de zapatos, pesa 11 kilos y su patente es esencialmente española. En Tres Cantos la han fabricado desde cero y representa una excepción en la historia de la NASA: es la primera vez que la agencia espacial estadounidense confía un sistema fundamental para una misión tripulada a una empresa no estadounidense .
La Unidad de Control Térmico es el "cerebro" del sistema de control térmico de Orión. Está conectada a más de 235 sensores de temperatura y 25 de presión, y comanda más de 100 calentadores que se activan de forma automática . La cápsula Orión viaja en un entorno hostil, con temperaturas que pueden alcanzar los -270 grados centígrados, condiciones incompatibles con la vida. Gracias a esta unidad, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen pueden viajar en un habitáculo a unos 20 grados, con el suministro de agua y oxígeno garantizado .
Superadas las primeras 48 horas de navegación espacial, la unidad térmica ha demostrado que la tecnología local puede llevar vida allí donde hasta ahora nunca había llegado el hombre . La nave lleva dos unidades idénticas funcionando en redundancia por si una de ellas presentara fallos, algo que no ha ocurrido hasta ahora. Más de 50 ingenieros españoles han trabajado en este hito tecnológico, y en Tres Cantos ya se han entregado diez modelos de TCU para futuras misiones Artemis .
Pero la participación española en Artemis II no se limita a la unidad de Tres Cantos. Las antenas del Complejo de Comunicaciones de Espacio Profundo de Madrid (MDSCC), situado en Robledo de Chavela, forman parte de la Red del Espacio Profundo de la NASA y tienen línea directa con los astronautas .
Este complejo, gestionado por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en colaboración con la NASA, es uno de los tres emplazamientos de la red global junto con Goldstone (California) y Canberra (Australia). Están separados aproximadamente 120 grados de longitud entre sí, de modo que las naves espaciales puedan permanecer visibles para al menos uno de los complejos mientras la Tierra rota .
Las antenas de Robledo han sido clave desde los inicios de la exploración espacial. El 23 de agosto de 1966, la estación recibió la transmisión de Lunar Orbiter 1 que incluía la primera imagen de la Tierra tomada desde las cercanías de la Luna. Han apoyado misiones como Mariner 4, el Programa Apolo, Cassini-Huygens, Rosetta, las Voyager, New Horizons y el Telescopio Espacial James Webb .
Mientras la tecnología española trabaja sin descanso, la nave Orión se prepara para el momento más esperado de la misión. En la madrugada de este lunes, los astronautas sobrevolarán la cara oculta de la Luna, llegando a situarse a más de 400.000 kilómetros de la Tierra, lo que les convertirá en los seres humanos que más lejos han viajado de nuestro planeta, superando el récord del Apolo 13 .
Durante el sobrevuelo, de unas seis horas, la tripulación se dividirá en parejas para capturar con cámaras las vistas lunares desde sus ventanas. Ya han podido contemplar partes de la Luna nunca antes vistas por ningún humano, incluyendo la cuenca Orientale, a veces denominada el "Gran Cañón" de la Luna . La astronauta Christina Koch describió la experiencia como "absolutamente espectacular" .
También serán testigos de un eclipse solar total, visible solo desde la cápsula Orión, que les regalará varios minutos de vistas de la atmósfera más externa y radiante del Sol, la corona .
Durante aproximadamente 40 minutos, la nave quedará sin contacto con el Control de Misión cuando desaparezca detrás de la Luna. Las antenas de Robledo de Chavela no tendrán línea de visión directa, y será la "física la que tomará el control", como señala el director de vuelo Judd Frieling, hasta que Orión reaparezca en el lado visible .
Tras el sobrevuelo, la nave emprenderá el regreso a casa, que durará cuatro días. El amerizaje está previsto para el 10 de abril en el océano Pacífico, cerca de San Diego, nueve días después de su despegue desde Florida . Durante el vuelo de regreso, los astronautas se conectarán por radio con la tripulación de la Estación Espacial Internacional, en un encuentro histórico que reunirá a dos generaciones de exploradores espaciales .
Con esta misión, la industria española ha demostrado que puede llegar donde nunca antes había llegado. La pequeña unidad de 11 kilos fabricada en Tres Cantos, junto a las antenas de Robledo de Chavela, son el orgullo de una España que mira al espacio y reclama su lugar en la nueva era de exploración lunar. Como dijo el director general de Airbus Crisa, Fernando Gómez, "sin esto, los astronautas no sobrevivirían" . Y gracias a ello, no solo sobreviven: viajan, exploran y hacen historia. |