Antonio Fernández recorrió la pista que lleva su nombre
El Club de Atletismo Ajalkalá ha dado comienzo a los actos de celebración de su 50º aniversario en otoño, la misma estación en la que nació hace cinco décadas, y lo ha hecho por la puerta grande: el pasado fin de semana toda la familia actual ajalkalaína, junto con antiguos atletas y amigos del club, se reunieron con una misión muy especial, mantener un testigo dando vueltas a una pista de atletismo durante 24 horas, como forma de celebrar su 50 cumpleaños. La iniciativa transformó los tradicionales relevos, una prueba que tantas alegrías ha dado al atletismo español y al club en los últimos años, en un desafío multitudinario cargado de simbolismo, un reto sin precedentes en la historia tanto por su duración como por el número de personas que se unieron para alcanzar este desafío.
El pistoletazo de salida se dio a las 12:00 del sábado, con Antonio Fernández Ortiz, fundador y actual presidente, dando la primera vuelta en la pista que lleva su nombre, acompañado por autoridades del Ayuntamiento, miembros del club y Charo, su mujer. Los atletas de la Escuela Municipal, la base sobre la que se construye este proyecto, fueron los encargados de dar velocidad a ese testigo en las siguientes vueltas, y a partir de ahí por la pista fueron pasando atletas y antiguos atletas de todas las edades que se acercaron para portar el testigo y sumar su granito de arena, mientras las vueltas se acumulaban en el cronómetro y la pista se llenaba de historias, reencuentros y recuerdos compartidos.
A lo largo de la jornada también hubo tiempo para la diversión, con franjas horarias tematizadas que llenaron la pista de música, disfraces y equipaciones vintage, e incluso algún entrenamiento nocturno que puso el testigo a volar. A las cuatro de la madrugada la lluvia ponía las primeras dificultades y añadía ese punto de épica de todas las grandes historias, pero ni siquiera el agua consiguió detener el reto: el equipo de guardia siguió pasando el testigo sin descanso en turnos bien organizados, reforzados por atletas madrugadores que se acercaban dispuestos a sumar kilómetros y vueltas. Fondistas, saltadores, lanzadores, velocistas, marchadores, técnicos y familiares demostraron que este club es mucho más que un equipo, es una gran familia. Así se llegó a las 12:00 del domingo 18 de octubre, cuando una última vuelta, pasada por agua pero cargada de emoción, puso el broche de oro a 24 horas inolvidables, con un resultado de 671 vueltas y 268,4 kilómetros recorridos por una pista que ya tiene una nueva historia para contar. Cincuenta años merecían una celebración a la altura de quienes la han construido. |