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30
Mar
2026
Lunes Santo Alcala 2026: La Virgen de las Angustias completa la Estación de Penitencia de su 25 Aniversario PDF Imprimir E-mail
Zona Este - Sociedad Alcalá
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Foto cedida por Ayuntamiento de AlcaláEl frío y el viento no impidieron una de las Procesiones más sobrecogedoras de la Semana Santa de Alcalá

Alcalá de Henares vivió en la noche de este lunes, 30 de marzo, uno de los momentos más sobrecogedores de su Semana Santa con la procesión de penitencia de la Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo de los Desamparados, María Santísima de las Angustias y el Señor de la Divina Misericordia en las Negaciones de Pedro. Una cita que este año sí ha podido completar su recorrido por el centro histórico después de que el año pasado tuviera que ser interrumpida, a los pocos metros de comenzar, a causa de la lluvia.

Y había ganas, a tenor del numeroso público que se unió para verla a lo largo de todo el recorrido. Muchos fieles y vecinos se congregaron desde minutos antes en la plaza de los Santos Niños para presenciar la salida de los pasos, en uno de los enclaves más emblemáticos del casco histórico.

Como es tradición en la jornada del Lunes Santo complutense, el silencio fue el gran protagonista de una procesión que partió puntualmente a las 21:00 horas desde la Catedral Magistral. El cortejo avanzó lentamente por el trazado previsto, recorriendo calles como Tercia, Damas, Infanta Catalina o la calle Empecinado, en un itinerario que volvió a dibujar un recorrido íntimo por el corazón de la ciudad.

La ausencia de música, característica de esta hermandad, reforzó la atmósfera de recogimiento, rota únicamente por el sonido de la campana que guía a los anderos. Un sistema de mando poco habitual en otras hermandades que refuerza el carácter austero del desfile y exige una especial coordinación entre los portadores.

Uno de los momentos más esperados fue, una vez más, la salida del paso de María Santísima de las Angustias con el Santísimo Cristo de los Desamparados. La talla representa a la Virgen sosteniendo el cuerpo sin vida de su hijo tras ser descendido de la Cruz, una escena de profundo dramatismo que cada año conmueve a los asistentes.

Ambas imágenes son obra del imaginero conquense José Antonio Jiménez de Langa, cuyo trabajo ha dotado a la hermandad de un sello artístico propio dentro de la Semana Santa alcalaína. La expresividad de las figuras, unida a la sobriedad del paso, contribuye a crear una estampa de gran impacto visual y espiritual. La imagen de la Virgen fue portada por 24 anderos, que recibían las órdenes a través del tañido de una campana.

El itinerario volvió a ofrecer estampas de gran belleza en lugares como Siete Esquinas, la calle Santa María la Rica o la plaza del mismo nombre, donde la iluminación tenue y la cercanía del público generaron momentos de especial intensidad. La procesión continuó por la calle Cárcel Vieja y regresó hacia la plaza de los Santos Niños, cerrando el círculo en la Catedral Magistral.

A lo largo del recorrido, numerosos vecinos siguieron el paso en silencio. De hecho, ha sido una de las procesiones de Lunes Santo más numerosa de los últimos años, con un público que llenó las calles del centro histórico para disfrutar de una noche en la que la devoción y el recogimiento se dieron la mano.

La Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo de los Desamparados y María Santísima de las Angustias es muy especial. Fue fundada en 1997 con el objetivo de crear una casa de acogida donde se proporcione aseo, comida y cama a personas sin hogar. La actual Casa de Acogida Virgen de las Angustias tiene su sede en la calle Río Guadalquivir de Alcalá de Henares y el trabajo es realizado por voluntarios de forma altruista.

Desde su fundación han facilitado decenas de miles de pernoctaciones con sus correspondientes cenas y desayunos; asimismo, distribuyen comida diaria a todas aquellas personas que lo necesitan. Durante la procesión, los cofrades vistieron su tradicional hábito negro de corte franciscano, antifaz granate, alpargatas de esparto negras, cíngulo de esparto con los tres nudos franciscanos y medalla de la hermandad.

La Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo de los Desamparados ha logrado, en los últimos años, consolidar una identidad propia dentro del calendario cofrade alcalaíno. Su apuesta por el silencio, la sobriedad y el recogimiento la diferencia de otros desfiles procesionales, ofreciendo una experiencia más introspectiva tanto para los participantes como para los espectadores.

La procesión de este 2026 volvió a desarrollarse con normalidad y sin incidencias, en una noche más benigna que la del día anterior, lo que facilitó que el público acudiera a verla por las calles del centro histórico, confirmando el interés por la Semana Santa Complutense, declarada en 2019 de Interés Turístico Nacional.

Por la tarde, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza y el Trabajo y Nuestra Señora de la Misericordia celebró su solemne Vía Crucis, una de las citas más emotivas del calendario cofrade complutense.

El cortejo salió de la Iglesia del Convento de Nuestra Señora de la Esperanza, conocida popularmente como ‘Las Claras’, ubicada en la Plaza de San Juan de Dios, alrededor de las 17:30 horas. Del pórtico del convento, una cuadrilla de hombres salió con el Crucificado de la Esperanza y el Trabajo, una magnífica talla del siglo XVII que preside el paso. Después, las mujeres de trono llevaron a Nuestra Señora de la Misericordia, en una estampa que refleja la implicación de todos los miembros de la hermandad.

Tras los pasos, una magnífica banda puso la música a la procesión: la Agrupación Musical de Santiago Apóstol de Barajas, que acompañó con sus marchas el recorrido. En cuanto a la representación política, junto a la Junta de Gobierno, compareció el concejal de Desarrollo Económico, Antonio Peñalver.

La primera de las Estaciones se celebró en el interior del templo, pero la catequesis llegó a la calle cuando el párroco leyó la segunda estación del Vía Crucis bíblico, que conmemora la traición de Judas Iscariote y el posterior arresto de Jesús en el Huerto de los Olivos. Momentos de recogimiento, oración y respeto se vivieron en la calle Trinidad, antes de que los pasos enfilaran el camino de calles que después los devolvería a su Convento de ‘Las Claras’.

La Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza y el Trabajo y Nuestra Señora de la Misericordia se constituyó en 1995 sin antecedentes previos. Aunque su imagen titular es antigua —probablemente del siglo XVIII—, no llegó a Alcalá hasta después de la Guerra Civil, procedente de un convento desaparecido de Calatayud.

Su primer nombre —se desconoce cuál pudo ser su advocación original— se lo pusieron las monjas cuando llegó al convento de las Claras, y coincide con la denominación oficial de la comunidad, monasterio de Nuestra Señora de la Esperanza. El segundo le fue asignado por José Macías, entonces concejal y promotor de su incorporación a la Semana Santa alcalaína, debido a que durante los primeros años, con anterioridad a la constitución de la cofradía, era sacado en procesión por trabajadores municipales.

Aunque en las encuestas de 1770 y 1902 aparece citada una cofradía del Cristo de la Esperanza, no existe ningún tipo de vínculo de esta con la actual, ya que ni estaba radicada en el convento de Santa Clara, ni tan siquiera ha sido posible determinar las características iconográficas de su imagen titular.

Durante los primeros años, la Cofradía salía el Lunes Santo. A partir del año 2000 se cambió el día de la procesión al Miércoles Santo. En 2001, la Imagen del Cristo de la Esperanza salió a la calle, por vez primera, portada por 24 anderos en un nuevo trono. A partir de 2009, la Señora de la Misericordia —bendecida en 2008— se unió a su Hijo, llevada en andas por 32 anderos.

Con este Vía Crucis, la Cofradía de Los Trabajos abre el camino a los días grandes de la Semana Santa, en una jornada marcada por el recogimiento, la oración y la devoción popular, manteniendo viva una tradición que combina historia, fe y trabajo colectivo.

 

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