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Justo y Pastor fueron martirizados en tiempos de Complutum
Cada 6 de agosto, Alcalá de Henares se viste de fiesta para honrar a sus patronos, los Santos Niños Justo y Pastor. Pero detrás de las verbenas, la procesión y los juegos infantiles hay una historia de casi dos mil años que explica por qué la ciudad es lo que es. Una historia que empieza en Tielmes, pasa por el martirio en el Campo Laudable y culmina con la reversión de las reliquias en 1568, un acontecimiento que el cronista Ambrosio de Morales calificó como "la fiesta más grande de la Historia de Alcalá" .
Justo y Pastor nacieron en Tielmes, un municipio de la vega del Tajuña, en el seno de una familia cristiana. Eran hijos de San Vidal y sobrinos de Santa Marta de Astorga . La tradición sitúa su nacimiento hacia el año 295 y 297, respectivamente, y cuenta que desde pequeños acudían a la escuela con sus tablillas y cartillas, educados en la fe por sus padres . Allí, en aquel valle fértil que ya había sido habitado por celtíberos y romanos, crecieron dos niños que estaban destinados a cambiar la historia de la comarca.
En el año 303, el emperador Diocleciano promulgó un edicto de persecución contra los cristianos. En Hispania, el prefecto Publio Daciano se encargó de aplicarlo con especial saña en Complutum, la ciudad romana que se alzaba donde hoy está Alcalá de Henares . Justo y Pastor, de 7 y 9 años, conocedores del terror y el sufrimiento que se estaba generando a su alrededor, tomaron una decisión que ningún adulto se atrevía a tomar: se presentaron voluntariamente ante Daciano para reafirmar su fe en un único Dios .
El prefecto, irritado por la osadía de dos niños, les ofreció toda clase de regalos y dádivas para hacerlos renegar. Pero ellos, apoyándose uno en otro, se mantuvieron firmes. Pastor fue el primero en recibir amenazas y azotes, pero lejos de amedrentar a Justo, ambos se fortalecían mutuamente, ofreciendo sus dolores por Jesús. Daciano, viendo que su autoridad quedaba mermada ante dos niños, dio la orden de que fueran llevados a un lugar oculto extramuros de la ciudad y degollados. Así se consumó el martirio el 6 de agosto del año 304, en el llamado Campo Laudable .
Cien años después, en el año 412, el obispo de Toledo, Asturio, tuvo una revelación divina que le señaló el lugar donde reposaban los restos de los Santos Niños. Acudió rápidamente a Complutum y, "bajo el peso del túmulo y el olvido del tiempo", encontró los cuerpos .
Asturio renunció a su sede en Toledo y se quedó en Complutum para fundar una nueva diócesis, convirtiéndose en el primer obispo complutense. Mandó construir un templo en el lugar del hallazgo, el Campo Laudable, que con el tiempo se convertiría en la Catedral-Magistral de los Santos Niños . La devoción creció de tal modo que la antigua ciudad romana se fue despoblando y el núcleo cristiano se agrupó alrededor de la tumba de los mártires, dando origen a la Alcalá de Henares que conocemos hoy .
En el siglo VIII, tras la invasión musulmana, el miedo a que los restos de los santos fueran profanados llevó a San Urbicio (o Urbez), un eremita de origen francés, a trasladar las reliquias al norte, al Valle del Nocito, en Huesca . Allí, en la iglesia de San Pedro el Viejo, permanecieron durante más de ocho siglos, a salvo de los musulmanes. Alcalá nunca olvidó a sus patronos. El cardenal Cisneros envió emisarios para intentar recuperar las reliquias, y otros muchos lo intentaron sin éxito. No fue hasta el reinado de Felipe II, un rey con una especial devoción por las reliquias, cuando se consiguió el objetivo .
El rey encargó a su embajador en Roma, Luis de Requesens, que intercediera ante el Papa Pío V. El 12 de abril de 1567, el Papa firmó un breve en el que solicitaba el traslado de parte de las reliquias a la Magistral de Alcalá. Tras negociaciones con el obispo de Huesca, se acordó la partición de los restos . El 24 de enero de 1568, un arca que contenía la pierna izquierda de San Pastor y parte de la espalda, hombro derecho y una costilla de San Justo salió en procesión desde Huesca hacia Alcalá. Recorrió Zaragoza, Calatayud, Ariza, Santa María de Huerta, Medinaceli, Sigüenza, Hita y Guadalajara, hasta llegar a Meco el 21 de febrero .
El domingo 7 de marzo de 1568, Alcalá se volcó en un recibimiento que Ambrosio de Morales describió como el más grande que se había visto jamás. La comitiva, formada por 400 soldados, 220 pendones, 1500 cofrades, medio millar de religiosos, toda la Universidad y los grandes de la Corte, recorrió las calles engalanadas con tapices y arcos triunfales. Una carroza con un castillo representó obras teatrales, y los músicos amenizaron el recorrido desde la Puerta de Guadalajara hasta la Magistral, donde las reliquias fueron depositadas en la cripta, donde aún hoy se veneran .
La devoción a los Santos Niños Justo y Pastor, patronos de la Diócesis de Alcalá de Henares, tiene sus raíces en el siglo XVI con la fundación de la Muy Noble Cofradía de los Santos Niños en 1561 por 25 caballeros de Alcalá, quienes debían demostrar "limpieza de sangre" y colaboraban con la iglesia de San Justo en la organización de actos litúrgicos y el cuidado de los pobres encarcelados, participando en una gran procesión el 7 de marzo de 1568 que fue considerada una de las fiestas más impresionantes de la época. En 1621 se fundó la Cofradía de los Gloriosos Mártires Justo y Pastor, encargada de mantener la ermita en la puerta de Guadalajara y contribuir económicamente para los entierros de sus miembros, aunque a lo largo de los siglos las cofradías tuvieron fluctuaciones en su actividad.
En 1902, la cofradía contaba con solo trece hermanos y dos viudas, pero en 1923 el obispo Leopoldo Eijo y Garay promovió la creación de una nueva asociación compuesta por niños, marcando un cambio de cofradía a asociación que permitía que los niños se unieran desde su bautizo hasta los quince años. La Guerra Civil llevó a la desaparición de la asociación, aunque las reliquias se conservaron gracias a la intervención del alcalde, y en los años 50 resurgió gracias a la labor de D. Manuel Palero, quien organizó actividades para fomentar la devoción.
En 2014, la asociación diocesana de los Santos Niños se estableció como una entidad diocesana, ampliando su ámbito de trabajo más allá de la ciudad, un cambio impulsado por el obispo emérito Mons. Juan Antonio Reig Pla. La devoción a los Santos Niños Justo y Pastor ha sido una constante en la historia de Alcalá de Henares, adaptándose a los cambios sociales y políticos a lo largo de los siglos a través de cofradías y asociaciones que han mantenido viva la memoria de estos santos.
La Diócesis de Alcalá de Henares organizó entre 2015 y 2018 un recorrido de las reliquias de los Santos Niños Justo y Pastor que comenzó el 13 de diciembre de 2015 desde la cripta de la Catedral-Magistral hacia la parroquia de Nuestra Señora de la Soledad en Torrejón de Ardoz, y culminó el 3 de diciembre de 2017 con su regreso solemne a la Catedral, coincidiendo con la conmemoración del 450º aniversario de su retorno a Alcalá. El recorrido, impulsado por el entonces obispo Mons. Reig Plá, fue acompañado por un grupo de colaboradores entre los que destacó Bienvenido Olalla.
En 2018 se recreó el recorrido realizado en 1568, comenzando con una celebración en San Pedro el Viejo (Huesca) y continuando hacia Alcalá, donde las reliquias fueron recibidas con solemnidad en Meco y posteriormente en Alcalá, con la participación de Mons. Carlos Osoro y otros obispos. Durante 15 días se llevaron a cabo actividades y celebraciones en las parroquias de la diócesis. La historia de las reliquias está marcada por la intervención del rey Felipe II, quien solicitó al Papa Pío V que parte de las reliquias regresaran a su lugar de origen tras haber sido trasladadas a Huesca debido a la invasión musulmana. El recorrido fue tanto físico como espiritual, fortaleciendo la fe de la comunidad y consolidando a los Santos Niños como símbolo de devoción y esperanza.
Desde entonces, los Santos Niños son los patronos de Alcalá de Henares y de toda su diócesis. También lo son de Tielmes, su pueblo natal, y de decenas de localidades en toda España . Su festividad, el 6 de agosto, es el día grande de las fiestas patronales de Alcalá, que arrancan el 3 de agosto con el tradicional triduo y culminan con la procesión solemne que cada año recorre el casco histórico, recordando que dos niños de 7 y 9 años, con su fe y su entrega, fueron el germen de la ciudad que hoy conocemos. |