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28
May
2026
Las otras banderas de España: los diseños que Carlos III descartó en Aranjuez PDF Imprimir E-mail
Lente de Aumento - A Fondo
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La enseña nacional pudo ser muy distinta de la que conocemos

El 28 de mayo de 1785, el rey Carlos III firmó en el Real Sitio de Aranjuez el Real Decreto que establecía la bandera rojigualda como enseña de la Armada española, pero lo que pocos saben es que aquella decisión fue el resultado de un concurso en el que el monarca examinó personalmente doce propuestas. De entre todos los bocetos presentados, el rey eligió dos: uno para la Marina de Guerra (el que hoy conocemos como bandera nacional) y otro para la Marina Mercante. Los otros diez diseños quedaron relegados al olvido durante más de dos siglos, hasta que la tecnología ha permitido restaurar y colorear aquellos documentos originales conservados en el Archivo Histórico de la Armada.

Carlos III no era un rey caprichoso. Su decisión de cambiar la bandera respondía a una necesidad práctica. España llevaba siglos utilizando la bandera blanca con la cruz de Borgoña (unas aspas rojas) como enseña militar, pero en alta mar los barcos españoles se confundían con los de otras naciones que también ondeaban pabellones blancos, como Francia, Inglaterra o Nápoles. El 28 de mayo de 1783, el secretario de Estado de Marina, Antonio Valdés y Fernández Bazán, presentó un expediente al rey proponiendo la adopción de una nueva bandera.

No fue hasta el 10 de noviembre de 1784 cuando Valdés remitió una consulta a los jefes de la Armada pidiéndoles que propusieran modelos. Y el 30 de enero de 1785, el ministro presentó al rey una colección de doce diseños elaborados por oficiales de la Armada y diseñadores navales.

Antonio Valdés y Fernández Bazán (1744-1816) fue un marino, militar y político español, nacido en Sevilla. Fue secretario de Estado de Marina entre 1783 y 1790, bajo el reinado de Carlos III y el primer año de Carlos IV. Hijo de asturianos, Valdés era un ilustrado convencido, amigo de las ciencias y las artes, y un firme defensor de la modernización de la Armada española. Fue él quien impulsó la creación del Real Observatorio de la Armada, el Real Jardín Botánico de Madrid y el Real Gabinete de Historia Natural. También fue el fundador de la Academia de Guardias Marinas. El actual Archivo del Museo Naval conserva los doce diseños originales, que fueron restaurados y digitalizados en 2025 gracias a un proyecto de la Fundación Carlos de Amberes y el Ministerio de Defensa.

Carlos III clasificó las doce propuestas en tres grupos según su diseño. El primer grupo, que es el que finalmente triunfó, utilizaba los colores rojo y amarillo de la Corona de Aragón. El segundo grupo combinaba el blanco borbónico con el rojo militar. El tercer grupo imitaba las banderas nórdicas, con una cruz descentrada.

Primer grupo: los ganadores (rojo y amarillo)

El primer diseño, el que conocemos hoy, constaba de tres franjas horizontales: roja, amarilla y roja, con la franja amarilla de doble anchura que las rojas. Junto a este diseño, el rey escribió de su puño y letra: "S.M. escogió esta para la Marina de Guerra". El segundo diseño también era de franjas rojas y amarillas, pero con cuatro franjas alternas del mismo grosor. Carlos III señaló: "S.M. escogió esta para la Marina Mercante".

Los otros dos diseños de este grupo también combinaban rojo y amarillo, pero el rey los rechazó. Uno de ellos tenía el escudo real en el centro, lo que dificultaba su identificación a larga distancia. El otro tenía una disposición de franjas más recargada.

Segundo grupo: los dinásticos (blanco y rojo)

Este grupo era el más conservador. Los diseños mantenían el blanco borbónico (el color de la dinastía reinante) y combinaban el rojo militar. Había diseños a franjas horizontales y otros a cuadros, imitando las banderas de las potencias marítimas de la época. Carlos III los examinó con atención, pero al final los rechazó. No suponían un cambio suficientemente radical para diferenciar a la Armada española en el mar.

Tercer grupo: los nórdicos (cruz descentrada)

El grupo más original era el que imitaba las banderas de Dinamarca, Suecia o Noruega, con una cruz descentrada hacia el mástil. Algunos diseños combinaban rojo y amarillo con una cruz blanca. Otros combinaban blanco y morado. Eran, sin duda, los más innovadores, pero también los que más se alejaban de la tradición heráldica española. El rey los rechazó de plano.

La bandera rojigualda fue izada por primera vez el 20 de agosto de 1785 en los barcos de la Armada española. No fue hasta el 13 de octubre de 1843, mediante un Real Decreto de Isabel II, cuando la bandera rojigualda se extendió al Ejército de Tierra y se convirtió en la Bandera Nacional de España. Durante la Primera República (1873-1874) se añadió el morado como tercer color, pero la bandera volvió a sus colores originales con la Restauración borbónica en 1875.

Desde entonces, ha ondeado en todos los acontecimientos importantes de la historia de España: la Guerra de África, la Guerra de Cuba, la Guerra Civil, la Transición y la consolidación de la democracia. Y todo comenzó aquel 28 de mayo de 1785 en Aranjuez, cuando un rey ilustrado decidió poner fin a las confusiones en alta mar y, sin saberlo, creó el símbolo que hoy representa la unión y la convivencia de todos los españoles.

 

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