Es alumno de Turismo y ADE
El Consejo de Estudiantes de la Universidad de Alcalá (CEUAH) inicia una nueva etapa tras la elección de Mario Fernández, estudiante del doble grado en Turismo y Administración y Dirección de Empresas, como nuevo presidente del órgano de representación estudiantil. Su llegada no se plantea como un mero relevo, sino como un intento de reorientación institucional en un momento en el que la participación y la credibilidad de los órganos estudiantiles atraviesan una evidente fase de desgaste.
Fernández asume el cargo con un discurso claro y directo: recuperar la confianza del estudiantado, reforzar el papel del Pleno y devolver al CEUAH una presencia real en la vida universitaria. No es un reto menor. En los últimos años, la percepción de distancia entre representantes y alumnado ha ido creciendo, al tiempo que la participación en procesos electorales y órganos colegiados se ha resentido.
La nueva presidencia no oculta el diagnóstico. El propio Fernández ha reconocido la necesidad de reconstruir puentes entre el Consejo y el conjunto del estudiantado, apostando por una estructura más abierta, más visible y, sobre todo, más útil. El objetivo pasa por recuperar la función esencial del CEUAH como canal de interlocución entre estudiantes y equipo de gobierno de la universidad, pero también como espacio de debate interno.
En este sentido, la reactivación del Pleno se sitúa en el centro de su hoja de ruta, no solo como órgano formal, sino como lugar donde se articulen propuestas, se confronten ideas y se genere representación efectiva. La nueva dirección quiere dejar atrás una etapa marcada, según distintas voces del ámbito universitario, por cierta inercia institucional y escasa proyección pública.
Más allá de la estructura, el reto principal es intangible pero decisivo: la credibilidad. El nuevo equipo es consciente de que cualquier reforma organizativa tendrá poco recorrido si no se traduce en resultados concretos y en una percepción de utilidad por parte del estudiantado. En este sentido, la estrategia pasa por reforzar la comunicación, aumentar la transparencia en la toma de decisiones y, sobre todo, impulsar iniciativas que tengan impacto directo en la vida académica y cotidiana de los estudiantes.
No se trata únicamente de reivindicar mejoras, sino de generar una dinámica de trabajo constante que permita al Consejo recuperar su papel como actor relevante dentro de la Universidad de Alcalá. Un papel que, históricamente, ha sido clave en momentos de transformación, pero que en los últimos tiempos había perdido protagonismo.
El horizonte que dibuja la nueva presidencia es ambicioso: situar de nuevo la representación estudiantil en el centro de la vida universitaria. Esto implica no solo presencia institucional, sino también capacidad de influencia real. Para ello, el equipo de Fernández apuesta por una mayor coordinación con delegaciones de facultad, asociaciones y otros colectivos estudiantiles, buscando tejer una red más cohesionada y participativa.
La idea es sencilla en su formulación, pero compleja en su ejecución: que el CEUAH deje de percibirse como una estructura lejana y pase a ser una herramienta útil, cercana y operativa. El éxito de esta nueva etapa dependerá, en buena medida, de la capacidad del Consejo para demostrar que el cambio no es solo discursivo.
En un contexto donde la implicación estudiantil compite con múltiples factores, académicos, laborales y personales, recuperar la atención y la confianza no será inmediato. Pero si algo parece claro tras la elección de Mario Fernández es que, al menos, hay voluntad de intentarlo. Y en política universitaria, como en la municipal, eso ya es un punto de partida nada menor. |