Recorrerán el espacio entre la calle Mayor y el Palacio Real al más puro estilo Cristo de Mena
El Martes Santo en Madrid tiene una cita ineludible con una de las procesiones más singulares de la Semana Santa capitalina. La Congregación del Santísimo Cristo de la Fe, Cristo de los Alabarderos, y María Inmaculada Reina de los Ángeles celebrará esta tarde el Traslado Solemne de su imagen titular, el Santísimo Cristo de los Alabarderos, una talla de Felipe Torres Villarejo realizada en 2007.
La procesión, que partirá a las 19:00 horas desde la calle Mayor, recorrerá Bailén y la plaza de Oriente en un itinerario breve pero cargado de simbolismo. El acompañamiento musical correrá a cargo de los pífanos y tambores de la Unidad de Música de la Guardia Real, una estampa que evoca la solemnidad militar y el carácter castrense de esta congregación.
El Martes Santo madrileño ofrece este año una doble mirada a dos tradiciones andaluzas bien distintas. Por un lado, la procesión de los Alabarderos, con su estética castrense y su sobriedad, recuerda a las grandes procesiones de inspiración gaditana que cada Martes Santo recorren las calles de Cádiz. Por otro, la cercanía con la procesión más conocida de Málaga —la de la Sentencia, que cada Martes Santo congrega a miles de personas en torno al Cautivo— se hace presente en el espíritu de una jornada en la que la devoción popular se mezcla con el recuerdo de las tradiciones andaluzas que han influido en la Semana Santa madrileña.
El Cristo de los Alabarderos, que será protagonista de la Procesión del Viernes Santo, realiza este Martes Santo su traslado solemne, un acto que el año pasado se vio aguado por la lluvia y que este año espera poder desarrollarse con total normalidad. La congregación confía en que las previsiones meteorológicas respeten una cita que, aunque breve en recorrido, es fundamental en el calendario cofrade de la capital.
La Congregación del Santísimo Cristo de la Fe, conocida popularmente como la del Cristo de los Alabarderos por la presencia de la Guardia Real en sus procesiones, tiene su sede en la Iglesia Catedral Castrense. Su imagen titular, un crucificado de gran belleza, es una de las más veneradas en el ámbito castrense madrileño, y su traslado del Martes Santo es el preludio de su salida procesional el Viernes Santo, cuando recorrerá las calles del centro acompañada por los alabarderos que le dan nombre.
Con esta cita, Madrid vive un Martes Santo en el que la tradición militar, la devoción popular y los ecos de las procesiones andaluzas se dan la mano en un recorrido breve pero intenso, que este año espera no tener que lidiar con la lluvia que aguó la edición anterior. La ciudad se prepara así para los días más intensos de la Semana Santa, con la mirada puesta en el Viernes Santo y en el Cristo de los Alabarderos, que este año volverá a salir a las calles de Madrid. |