España sólo podrá ver el Festival a través de YouTube por el boicot de Sánchez
La 70ª edición del Festival de Eurovisión, que se celebra esta noche en Viena, llega marcada por la mayor crisis política de su historia. Cinco países, entre ellos España, boicotean el certamen por la participación de Israel, la organización ha censurado los gritos de protesta contra el país judío y la delegación israelí ha amenazado con abandonar el concurso si gana Finlandia, la otra gran favorita, a quien la UER ha concedido un permiso especial para tocar el violín en directo.
El festival más longevo de la televisión, que celebra sus bodas de titanio, ha quedado atrapado en medio del conflicto de Gaza de una manera que ni sus creadores podían imaginar hace siete décadas. Lo que empezó como un concurso para unir a Europa tras la Segunda Guerra Mundial se ha convertido este año en un campo de batalla diplomático.
El origen de la tormenta se remonta a diciembre pasado, cuando los países miembros de la Unión Europea de Radiodifusión votaron sobre la expulsión de Israel. La iniciativa, liderada por España, terminó con el apoyo explícito de buena parte de los países, pero no fue suficiente. La UER mantuvo a Israel en la competición, eso sí, con “cambios específicos” para reforzar la transparencia y la neutralidad del evento.
España, Irlanda, Países Bajos, Eslovenia e Islandia anunciaron entonces su boicot. RTVE no retransmite el festival y la ausencia española se ha notado: la cifra de participantes se ha reducido a 35, la más baja desde 2004. La asistencia de público también ha caído en picado. Frank Dermody, presidente del club de fans irlandés de Eurovisión, ha declarado a CNN que mientras que normalmente unos 800 aficionados irlandeses viajan a la ciudad anfitriona, este año solo lo han hecho unos 40.
Pero el boicot fue solo el principio. La primera semifinal, celebrada el pasado martes, estalló con una violencia inusitada. Durante la actuación del representante israelí Noam Bettan, parte del público comenzó a gritar “Stop the genocide” y “Free Palestine”. Los gritos se escucharon durante la retransmisión en directo.
Pero la organización no estaba dispuesta a permitirlo. En previsión de las protestas, y para evitar el bochorno en directo, la UER tomó una decisión inédita: silenció el audio de la actuación en la emisión y lo sustituyó por el del ensayo general. Horas después, cuando subió el vídeo oficial de la actuación a YouTube, los gritos habían desaparecido por completo. La organización tardó más de lo habitual en publicar el clip.
Además, al menos cuatro personas que intentaron boicotear la actuación fueron expulsadas del Wiener Stadthalle. La televisión pública austriaca ORF confirmó que varias personas fueron sacadas del recinto tras perturbar el evento, entre ellas al menos una con el lema “Palestina libre” pintado en la espalda.
A pesar del boicot y de las protestas dentro del recinto, Israel consiguió clasificarse para la final. Noam Bettan, con su balada 'Michelle' cantada en francés, hebreo e inglés, logró el pase junto a Grecia, Finlandia, Bélgica, Suecia, Moldavia, Serbia, Croacia, Lituania y Polonia.
Si la participación de Israel ya era un campo minado, la organización decidió añadir gasolina al fuego. Finlandia, el país escandinavo que parte como gran favorito con la canción 'Liekinheitin' de Linda Lampenius y Pete Parkkonen, ha recibido un permiso especial para tocar un instrumento en directo: el violín de Lampenius.
La medida es inédita en la historia reciente del festival. Desde que se eliminó la orquesta en 1998, todos los instrumentos deben ser pregrabados y los artistas simulan tocarlos sobre el escenario. La UER, sin embargo, ha concedido a Finlandia una excepción "excepcionalmente justificada desde el punto de vista artístico".
La decisión no ha sentado nada bien en la delegación israelí. Fuentes cercanas al equipo de Noam Bettan han calificado la medida de “injusta” y “políticamente motivada”. La tensión ha llegado a tal punto que Israel ha anunciado que, si Finlandia gana el festival, se plantearía abandonar Eurovisión de forma indefinida.
La amenaza no es baladí. La salida de Israel del concurso podría suponer la cancelación del contrato de patrocinio de Moroccanoil, la empresa de origen israelí que actualmente es el principal patrocinador del festival. La retirada del patrocinio dejaría a la UER en una situación financiera delicada, justo después de que cinco países hayan dejado de pagar sus cuotas de participación.
En medio de la tormenta política, el festival ha querido celebrar sus 70 años con una dosis de nostalgia y buen humor. La primera semifinal arrancó con un vídeo muy emotivo que repasaba la historia del certamen a través de la vida de un eurofan. El protagonista, un aficionado de toda la vida, recorría las últimas siete décadas mientras sonaban fragmentos de canciones míticas. La pieza terminaba con él tocando un piano sobre el escenario austriaco, acompañado por las voces de 70 personas, una por cada edición del festival.
La segunda semifinal, por su parte, comenzó con una divertida parodia. Los presentadores Victoria Swarovski y Michael Ostrowski reinterpretaron de forma cómica 'Wasted Love', la canción ganadora del año pasado, antes de dar paso a la actuación del propio JJ, el ganador de 2025, que presentó su nuevo sencillo 'Unknown'.
A pesar de que España no está sobre el escenario ni en las gradas, el país ha estado muy presente en el certamen. Varias canciones han utilizado el castellano en sus letras, bien en el estribillo o como idioma principal. Lituania compite con 'Sólo Quiero Más' de Lion Ceccah, Grecia con 'Ferto' de Akylas (que incluye frases en español), y Moldavia con 'Viva, Moldova!' de Satoshi. Armenia, aunque no se clasificó para la final, también presentó 'Paloma Rumba' de SIMÓN, un tema íntegramente en castellano.
La polémica ha acompañado también a la participación española más allá de las canciones. En un vídeo dedicado a los países que se llevaron un cero en las votaciones a lo largo de la historia, los organizadores se acordaron de Conchita Bautista, la representante española en 1961 y 1965. La imagen de la cantante apareció en pantalla, pero los organizadores le añadieron la barba de Conchita Wurst, la artista austriaca que ganó el festival en 2014. La broma, de dudoso gusto, ha sido interpretada por muchos como una burla a la veterana artista española. La UER bromea con los 'cero puntos' de España y se burla de Conchita Bautista en una gala que RTVE se negó a emitir por la presencia de Israel.
Esta noche, 25 países competirán por el micrófono de cristal. Finlandia parte como favorita, con un 29% de posibilidades según las casas de apuestas, seguida de Grecia (16%) y Dinamarca (11%). Australia, con Delta Goodrem y su power-ballad 'Eclipse', es cuarta (9%), y Francia cierra el top 5 con un 8%. Israel, a pesar de la polémica, también se encuentra entre los favoritos.
Pero la gran pregunta que sobrevuela Viena no es quién ganará, sino cuánto durará Eurovisión en su formato actual. La combinación de boicot, censura, amenazas de abandono y una crisis de credibilidad sin precedentes ha dejado al festival en su momento más delicado en 70 años. Esta noche, Austria acoge la 70ª edición del concurso. Más política que música, más tormenta que celebración. Pero el espectáculo, aunque herido, continúa.
**Eurovisión 2026: boicot, violines y la tormenta perfecta en el 70 aniversario del festival**
La 70ª edición del Festival de Eurovisión, que se celebra esta noche en Viena, llega marcada por la mayor crisis política de su historia. Cinco países, entre ellos España, boicotean el certamen por la participación de Israel, la organización ha censurado los gritos de protesta contra el país judío y la delegación israelí ha amenazado con abandonar el concurso si gana Finlandia, la otra gran favorita, a quien la UER ha concedido un permiso especial para tocar el violín en directo.
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El festival más longevo de la televisión, que celebra sus bodas de platino, ha quedado atrapado en medio del conflicto de Gaza de una manera que ni sus creadores podían imaginar hace siete décadas. Lo que empezó como un concurso para unir a Europa tras la Segunda Guerra Mundial se ha convertido este año en un campo de batalla diplomático.
El origen de la tormenta se remonta a diciembre pasado, cuando los países miembros de la Unión Europea de Radiodifusión votaron sobre la expulsión de Israel. La iniciativa, liderada por España, terminó con el apoyo explícito de buena parte de los países, pero no fue suficiente. La UER mantuvo a Israel en la competición, eso sí, con “cambios específicos” para reforzar la transparencia y la neutralidad del evento.
España, Irlanda, Países Bajos, Eslovenia e Islandia anunciaron entonces su boicot. RTVE no retransmite el festival y la ausencia española se ha notado: la cifra de participantes se ha reducido a 35, la más baja desde 2004. La asistencia de público también ha caído en picado. Frank Dermody, presidente del club de fans irlandés de Eurovisión, ha declarado a CNN que mientras que normalmente unos 800 aficionados irlandeses viajan a la ciudad anfitriona, este año solo lo han hecho unos 40.
Pero el boicot fue solo el principio.
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**Israel y las protestas silenciadas en la primera semifinal**
La primera semifinal, celebrada el pasado martes, estalló con una violencia inusitada. Durante la actuación del representante israelí Noam Bettan, parte del público comenzó a gritar “Stop the genocide” y “Free Palestine”. Los gritos se escucharon durante la retransmisión en directo.
Pero la organización no estaba dispuesta a permitirlo. En previsión de las protestas, y para evitar el bochorno en directo, la UER tomó una decisión inédita: silenció el audio de la actuación en la emisión y lo sustituyó por el del ensayo general. Horas después, cuando subió el vídeo oficial de la actuación a YouTube, los gritos habían desaparecido por completo. La organización tardó más de lo habitual en publicar el clip.
Además, al menos cuatro personas que intentaron boicotear la actuación fueron expulsadas del Wiener Stadthalle. La televisión pública austriaca ORF confirmó que varias personas fueron sacadas del recinto tras perturbar el evento, entre ellas al menos una con el lema “Palestina libre” pintado en la espalda.
A pesar del boicot y de las protestas dentro del recinto, Israel consiguió clasificarse para la final. Noam Bettan, con su balada 'Michelle' cantada en francés, hebreo e inglés, logró el pase junto a Grecia, Finlandia, Bélgica, Suecia, Moldavia, Serbia, Croacia, Lituania y Polonia.
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**El violín de Finlandia: la polémica que ha enfurecido a Israel**
Si la participación de Israel ya era un campo minado, la organización decidió añadir gasolina al fuego. Finlandia, el país escandinavo que parte como gran favorito con la canción 'Liekinheitin' de Linda Lampenius y Pete Parkkonen, ha recibido un permiso especial para tocar un instrumento en directo: el violín de Lampenius.
La medida es inédita en la historia reciente del festival. Desde que se eliminó la orquesta en 1998, todos los instrumentos deben ser pregrabados y los artistas simulan tocarlos sobre el escenario. La UER, sin embargo, ha concedido a Finlandia una excepción "excepcionalmente justificada desde el punto de vista artístico".
La decisión no ha sentado nada bien en la delegación israelí. Fuentes cercanas al equipo de Noam Bettan han calificado la medida de “injusta” y “políticamente motivada”. La tensión ha llegado a tal punto que Israel ha anunciado que, si Finlandia gana el festival, se plantearía abandonar Eurovisión de forma indefinida.
La amenaza no es baladí. La salida de Israel del concurso podría suponer la cancelación del contrato de patrocinio de Moroccanoil, la empresa de origen israelí que actualmente es el principal patrocinador del festival. La retirada del patrocinio dejaría a la UER en una situación financiera delicada, justo después de que cinco países hayan dejado de pagar sus cuotas de participación.
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**Un 70 aniversario con momentos para el recuerdo (y algún que otro troleo a España)**
En medio de la tormenta política, el festival ha querido celebrar sus 70 años con una dosis de nostalgia y buen humor. La primera semifinal arrancó con un vídeo muy emotivo que repasaba la historia del certamen a través de la vida de un eurofan. El protagonista, un aficionado de toda la vida, recorría las últimas siete décadas mientras sonaban fragmentos de canciones míticas. La pieza terminaba con él tocando un piano sobre el escenario austriaco, acompañado por las voces de 70 personas, una por cada edición del festival.
La segunda semifinal, por su parte, comenzó con una divertida parodia. Los presentadores Victoria Swarovski y Michael Ostrowski reinterpretaron de forma cómica 'Wasted Love', la canción ganadora del año pasado, antes de dar paso a la actuación del propio JJ, el ganador de 2025, que presentó su nuevo sencillo 'Unknown'.
A pesar de que España no está sobre el escenario ni en las gradas, el país ha estado muy presente en el certamen. Varias canciones han utilizado el castellano en sus letras, bien en el estribillo o como idioma principal. Lituania compite con 'Sólo Quiero Más' de Lion Ceccah, Grecia con 'Ferto' de Akylas (que incluye frases en español), y Moldavia con 'Viva, Moldova!' de Satoshi. Armenia, aunque no se clasificó para la final, también presentó 'Paloma Rumba' de SIMÓN, un tema íntegramente en castellano.
La polémica ha acompañado también a la participación española más allá de las canciones. En un vídeo dedicado a los países que se llevaron un cero en las votaciones a lo largo de la historia, los organizadores se acordaron de Conchita Bautista, la representante española en 1961 y 1965. La imagen de la cantante apareció en pantalla, pero los organizadores le añadieron la barba de Conchita Wurst, la artista austriaca que ganó el festival en 2014. La broma, de dudoso gusto, ha sido interpretada por muchos como una burla a la veterana artista española. La UER bromea con los 'cero puntos' de España y se burla de Conchita Bautista en una gala que RTVE se negó a emitir por la presencia de Israel.
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**Una final abierta y una pregunta incómoda**
Esta noche, 25 países competirán por el micrófono de cristal. Finlandia parte como favorita, con un 29% de posibilidades según las casas de apuestas, seguida de Grecia (16%) y Dinamarca (11%). Australia, con Delta Goodrem y su power-ballad 'Eclipse', es cuarta (9%), y Francia cierra el top 5 con un 8%. Israel, a pesar de la polémica, también se encuentra entre los favoritos.
Pero la gran pregunta que sobrevuela Viena no es quién ganará, sino cuánto durará Eurovisión en su formato actual. La combinación de boicot, censura, amenazas de abandono y una crisis de credibilidad sin precedentes ha dejado al festival en su momento más delicado en 70 años.
Esta noche, Austria acoge la 70ª edición del concurso. Más política que música, más tormenta que celebración. Pero el espectáculo, aunque herido, continúa.
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