Marcelo lleva catorce días sin comer
Un hombre de 68 años, residente en una residencia pública para mayores en Colmenar Viejo, ha estado en huelga de hambre durante 14 días como forma de protesta por la calidad de la comida que se sirve en el complejo. Esta situación ha llamado la atención de los medios y ha suscitado una serie de reacciones tanto por parte del residente como de las autoridades responsables.
Marcelo Marco, el residente en huelga, ha expresado su descontento con la calidad de los alimentos, señalando que la comida es "incomestible". Según él, los ingredientes que se utilizan son de muy baja calidad, ya que provienen de una empresa subcontratada que ofrece un presupuesto de 6,98 euros por cuatro comidas diarias para cada residente. Marcelo ha destacado que este costo es insuficiente para garantizar una alimentación adecuada.
Entre sus quejas, menciona la presencia de legumbres duras, pescados y carnes congeladas de baja calidad, así como un exceso de alimentos ultraprocesados que solo requieren calentamiento en horno o microondas. Además, critica la falta de cuidado y respeto de los cocineros en la preparación de los alimentos. Marcelo ha intentado comunicar su descontento a la dirección de la residencia y a la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) en múltiples ocasiones, pero sostiene que sus quejas han sido desatendidas. Después de las festividades navideñas, decidió iniciar la huelga de hambre como último recurso para hacer escuchar su voz.
Desde el inicio de su huelga, el médico de la residencia ha estado controlando su estado de salud casi diariamente. Marcelo ha informado que ha perdido tres kilos en una semana, y su única ingesta ha sido agua, café y cigarrillos. A pesar de su delicada situación, él afirma que se siente bien por el momento. Las autoridades han respondido a la situación afirmando que el residente está bajo un seguimiento constante y que la calidad de la comida en la residencia es "correcta". Según la Consejería, todos los menús son elaborados por profesionales, incluidos médicos y nutricionistas, y cumplen con los criterios de higiene y conservación.
Marcelo, sin embargo, contradice estas afirmaciones, señalando que ha estado luchando por mejorar la calidad de la comida durante años y que su participación en la Comisión de menú ha sido ineficaz. Describe esta comisión como una "figura decorativa" que no tiene poder real para hacer cambios significativos.
Marcelo es consciente de que es poco probable que las autoridades rompan el contrato con la empresa proveedora de alimentos debido a su protesta. Sin embargo, ha manifestado su deseo de que la situación mejore, incluso si eso significa que la calidad de la comida en su residencia se eleve a un estándar aceptable. Está dispuesto a poner fin a su huelga de hambre si se producen cambios positivos en la calidad de los alimentos. |