Cerca de diez mil personas, según Delegación de Gobierno, participaron en la manifestación
Unas 10.000 personas, según la Delegación del Gobierno, se manifestaron el domingo 31 de mayo en Madrid en defensa de la sanidad pública, bajo el lema "Salvar nuestra Sanidad Pública es salvarnos a todos". La convocatoria partió de la Plataforma Vecinos y Vecinas de los Barrios y Pueblos de Madrid, que agrupa a más de cien asociaciones y entidades vecinales.
Los manifestantes se organizaron en cuatro columnas que partieron desde Atocha, Colón, Sevilla y Plaza Dalí Felipe II, y convergieron en Cibeles. Allí se escucharon eslóganes como "La sanidad pública no se vende, se defiende" y gritos contra la presidenta Isabel Díaz Ayuso y el alcalde José Luis Martínez Almeida.
Los organizadores denunciaron la situación "crítica" de la sanidad pública: listas de espera interminables, falta de médicos y pediatras, y citas que tardan semanas en ser otorgadas. Alvar Chalmeta, vecino de Carabanchel, señaló que más de un millón de madrileños están actualmente en lista de espera.
La manifestación también sirvió de plataforma para las quejas de los profesionales sanitarios. Lucía García, técnica en cuidados auxiliares de enfermería en el Hospital 12 de Octubre, criticó que los sanitarios madrileños son los peor pagados de España a pesar de estar en una de las comunidades más ricas, y que trabajan constantemente con recursos mínimos.
La protesta contó con el respaldo de representantes del PSOE, UGT y Podemos. La portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Mar Espinar, pidió la reversión de los conciertos privados en sanidad y argumentó que estos priorizan los negocios sobre la salud pública. La secretaria general de UGT Madrid, Susana Huertas, criticó el desvío de fondos públicos hacia el sistema privado.
La eurodiputada y secretaria política de Podemos, Irene Montero, abogó por la prohibición de la privatización del sistema sanitario y la derogación de la ley 15/1997, que lo permite. Criticó a los líderes políticos que culpan a los migrantes de los problemas del sistema mientras permiten la entrada de capitales extranjeros en la sanidad.
La consejera de Sanidad, Fátima Matute, descalificó la manifestación tildándola de "ideologizada, sectaria y alejada de la realidad". Matute se centró en la huelga de médicos, que ha provocado la suspensión de miles de cirugías y pruebas diagnósticas, y defendió que ese conflicto debe ser abordado por el Ministerio de Sanidad. |