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04
Mar
2022
El Bostezo de Putin PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Foto cedida por PP CosladaJesús Hernández Gallardo

Me monto en el mundo una vez más, vibro con la gente que expresa humanidad y siento la pena ajena de aquellos que están al frente del peligro y la guerra. Puede parecer una guerra de excesos, de tanta información que nos ofrecen los medios periodísticos, las consecuencias y necesidades que nos transmiten quienes sufren el dolor, el hambre y el frío. Pero es una cruda violencia que arrasa como una guadaña a las personas más vulnerables y de escasos recursos.

Me quejo de quienes se quedan impasibles, con la frialdad de un témpano que parece al margen del mundo, como si lo vieran desde otro planeta lejos de esta torpe Tierra. La vida nos tiene que servir de algo, quizá para sentir y llorar cuando nuestro mundo lo requiera, también para solidarizarnos y colocarnos en el pellejo de aquel que sufre sin causas que lo puedan justificar.

Me baso en la trayectoria, en la historia de este mundo para reclamar paz, para descubrir las vergüenzas de una lucha que no tiene nunca un final feliz; tenemos la experiencia del hambre, las enfermedades y el grotesco sufrimiento de millones de personas que han padecido sus causas.

El ansia de poder está detrás de esta guerra actual, la lucha de David contra Goliat, la debilidad de Ucrania ante el poder militar de una Rusia manejada, como un muñeco de guiñol, por un gobernante sin fondo de poder, sin humanidad y sin razones que puedan justificar este atropello tan sin sentido.

Las guerras dejan en el aire la debilidad del ser humano, las ilusiones de niños que sufren, la agitación mental de padres y madres que no encuentran soluciones, el desmoronamiento de ciudades enteras, muertes injustas todas y la miseria que arrastra la vida y la esperanza de un futuro. Pero tozudamente volvemos a caer en la misma piedra, es como el azote de un tirano que busca la aniquilación del vecino, tan solo por aumentar el poder de un dictador que encuentra en el dominio una satisfacción sin final.

Hemos terminado con las consecuencias de una pandemia que ha arrasado todo el planeta, aunque todavía nos deja secuelas y, sin embargo, nos vemos abocados a una guerra sin una razón que la justifique, sin un gramo de verdad en ella, sin un ápice de dignidad que indique absolutamente nada. Pero en ella se están convirtiendo en protagonistas personas que brillan por su arrojo y valor, como es el presidente de Ucrania Zelenski, persona con cualidades que impulsan a su país en estos momentos tan críticos; todo un país como Polonia, que abre sus manos en las fronteras para acoger a gentes necesitadas en esta invasión cruel y despiadada. También se ha retratado ante el mundo Putin, como un político imperialista, inhumano y despótico causante de una invasión innecesaria y terrorífica.

Una caravana de tanques y de armamento en las cercanías de Kiev nos da qué pensar y nos deja clara la realidad de ese viejo comunismo que rezuma enfermedad y miseria, con el que se expresa Putin en el mundo para tratar de esclavizar a un país soberano.

En un futuro quedarán las cartas boca arriba y podremos quitar el disfraz en cada país, en cada lugar a esas piezas que marcan el puzle mundial, quienes apoyan la verdad y quienes dejan la verdad a un lado para seguir los pasos de esos dictadores que tratan a la humanidad como sumisos súbditos, propios de la Edad Media que han confundido su cronología. Marcaremos con tinta negra a esos delegados del comunismo, a esos acólitos dependientes del poder despótico y toda esa nube de terror que siempre oscila buscando la debilidad del justo y la cacareada democracia.

Jesús Hernández Gallardo

Exfuncionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

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