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05
Jun
2020
Un Tupido Velo PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Foto cedida por Congreso de los DiputadosJesús Hernández Gallardo

Esto del confinamiento es un invento muy fructífero para el gobierno en el poder, un recurso que alarga la vida plácida de gobernantes de poco consenso; en este periodo es donde pueden hacer y deshacer a su antojo, sin que nadie moleste. Si alguien quiere criticar, enseguida te ponen en conjugación el verbo remar, porque dicen hay que remar en el mismo sentido; si alguien habla de una actuación contraria a la legalidad, como el Ministro Marlasca, te sueltan que no es momento de arreglos, que hay que remar todos juntos. En definitiva, observamos que esto del confinamiento es el limbo de los justos, el lugar en que nadie tose al Gobierno, porque el coronavirus acecha y hay que seguir la línea que ha marcado el confinamiento de manera literal.

El verbo remar se ha convertido en el vehículo de transporte durante la crisis del coronavirus, ya está, y punto. Esto es la democracia del progresismo, el estribillo que define a un Gobierno decadente y tramposo, dispuesto siempre a defenderse con ataques al rival político; no admiten réplicas para tratar de debatir situaciones de dudosa vitola democrática. Eso sí, ellos pueden engrosar las filas de asesores, crear quioscos para amiguetes y ampliar la nómina de enchufados ociosos, saltando las normas legales como los niños saltan a la comba.

Ahora nos toca la sexta prórroga por ampliar, se está debatiendo, pero muchos nos preguntamos si es que merece la pena seguir esa línea más tiempo; es inútil querer eternizar ese estado de confinamiento cuando los españoles vamos ampliando nuestras fases, conforme a unos índices de seguridad que se están cumpliendo de una manera escrupulosa. ¿Para qué? ¿Para seguir mangoneando, para abrirse caminos sin críticas? esto huele a tapadera, a mordaza para un gran sector social que está deseando saber, deseando preguntar tantas y tantas cosas. Tras los momentos más críticos de la pandemia existen aparcadas, por el confinamiento, un arsenal de preguntas que son de capital importancia y a las que el Gobierno no se quiere enfrentar cara a cara, porque las teme. Ellos pretenden que su legislatura sea un camino de rosas y taponar a la oposición de todas las formas posibles para que no incomode a su gobernanza de salón.

Conviene recordar, no obstante, la radical crítica que puso en práctica la oposición socialista en época del Gobierno de Rajoy, todo lo que esparció a los cuatro vientos, por la muerte de un perro en la crisis del ébola. Todo ello para enmarcar y exponerlo en estos momentos de censura progresista. Los españoles hemos de asumir las normativas del Gobierno sin expresar inquietud alguna, esa es la filosofía que conlleva el progresismo de Sánchez, el lema que articula y pregona cualquier buen socialista de nuevo cuño.

Las Cortes Españolas se han convertido en un monólogo gubernamental en el cual se tacha de fascista todo lo que se menea. Tan solo puede insultar Pablo Iglesias, diciendo que los de VOX son unos golpistas. Ahí estaba Paxti López para amortiguar el impacto de todos ellos y dejar el camino libre, como una autopista, al barriobajero Vicepresidente de España.

Naturalmente que el 8-M es intocable, no se puede ni mencionar, porque todos los problemas de contagios de la ciudadanía son posteriores, si hace falta te sacan un decreto para defender esa teoría. Los vídeos de Irene Montero expresando realidades son propaganda fascista, que desde luego, ellos no van ni a debatir, porque la calle es de ellos, del progresismo.

Al final de todo no se puede hablar del alto índice de mortandad, de las cifras bailonas que no paran de moverse en los papeles oficiales ni de los gazapos en el suministro de material de seguridad a los sanitarios. Todo eso son bulos de la derecha fascista, que no para de cacarear tratando de poner zancadillas al impoluto y sobresaliente Gobierno de españolas y españoles.

Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

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