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20
May
2020
General de Academia y Sargento Chusquero PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Foto cedida por PCEJesús Hernández Gallardo

Hablar de Julio Anguita es entender que se trata de un docente, un maestro que dio el paso a la política con unas técnicas de trabajo importadas de ese oficio señorial y sabio. Cuando entró de Alcalde en Córdoba tuvo que enfrentarse a una época de conciliación con los demás partidos que cohabitaban en el Ayuntamiento, sabiendo hacerse con las riendas de la ciudad y, a su vez, conseguir el aplauso de toda la opinión pública. La doctrina que ha defendido siempre ha estado vinculada con el comunismo más clásico y a su vez ajeno a cualquier maniobra corrupta bajo su supervisión.

Los partidos de izquierda a nivel nacional pasaban momentos de depresión y quizá por ello se lanzó a la política a escala estatal. Su persona venía seguida de una gran promoción en tiempos de su alcaldía de Córdoba, por lo que sus primeros pasos fueron un acicate para las perdidas riendas de la izquierda española, consiguiendo unas cifras en el Congreso de los Diputados de considerable respeto.

Fue un político honrado, incapaz de entrar en juegos de oscuro manejo de los recursos de cara a la ciudadanía. Al final su corazón enfermó y le obligó a retirarse y regresar al mundo de la docencia, como profesor de instituto. En ese momento la coalición de Izquierda Unida comenzó su declive y regresó a momentos de irrelevante representación a nivel nacional.

Pasado el tiempo, centrándonos en el año 2014 apareció en el panorama político español Podemos, ocupando un espectro de izquierdas, siendo su figura y secretario general Pablo Iglesias. En 2015 amasó un 20 % de la tarta electoral, su gran resultado hasta el momento. Se ha ido manteniendo en puestos de honor dentro de la pujanza electoral y, en la actualidad, es un partido cogobernante junto con el PSOE.

Pero si tratamos de establecer un paralelismo entre Julio Anguita y Pablo Iglesias entraríamos en una atmósfera de contradicciones, porque son dos personajes con pocos puntos en común en sus formas de presentarse en política. Julio Anguita se ha caracterizado por su austeridad en todo momento, sin alardear de nada, más bien mostrándose en un tono de humildad acorde con la doctrina que ha predicado toda su vida.

Pablo Iglesias procede de un mundo comunista moderno, importado del izquierdismo caribeño. Su principal mentor ha sido Hugo Chávez, el mandatario de Venezuela que falleció en 2013, retomando la empatía con Nicolás Maduro y otros representantes de países sudamericanos como Evo Morales. Procede de una espiritualidad filosófica bastante apartada del purismo comunista; se adapta perfectamente al dominio de las redes sociales y el mundo de la publicidad. Es muy activo en estas áreas y se basa en ellas para tratar de alzar su figura y así utilizarla como trampolín de resultados electorales.

Ha sido muy contradictorio en la calificación de hechos, especialmente con los acosos intimidatorios o escraches a personajes del mundo de la política, como puede ser el caso más sonado de Cristina Cifuentes. No solo lo justificó, sino que añadió que se trataba de “jarabe democrático” su aplicación. Paradójicamente ahora, estando participando en el Gobierno del PSOE, como Vicepresidente, dice sentirse agobiado cuando aparecen las cacerolas por su residencia de Galapagar. Es un cambio de aire de la veleta que maneja de manera interesada a su antojo por este camino de la política.

Su partido político, Podemos, del cual es su secretario general, tiene más de una docena de cargos que están acusados, condenados o en trámites de ello por implicación en diferentes delitos. Se trata de un elenco de políticos con más pasión que sabiduría, con más esconder que enseñar. En la actualidad están subidos al tren del Gobierno de España, teniendo que soportar la generalidad de españoles semejante descrédito y nula aportación.

Me había parecido inicialmente tratar de comparar a estos dos personajes de la política española, tratar de expresar pinceladas de cada uno por las huellas marcadas en sus recorridos, pero es muy difícil hacerlo, yo diría que imposible, porque se diferencian en tantos valores que prefiero dejarlo así, para que cada cual sume o reste lo que considere en cada uno de los personajes. Lo cierto es que Pablo Iglesias nunca llegará a conseguir aglutinar en su entierro el cariño que ha sumado Julio Anguita, toda esa oleada de seguidores que le han llorado y sentido.

Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

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