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10
Mar
2020
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Punto D Vista - Otra mirada
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Jesús Hernández Gallardo

El Miércoles de Ceniza se abre para nosotros el mundo cofrade, nos brinda esa vida paralela que todos los que sentimos en nuestro interior esa inquietud, empecemos a pensar de manera más intensa en la Semana Santa. Siempre pensamos en ella, porque he ahí la Resurrección de Cristo, momento culminante en la religión católica, presente en cada uno de los peldaños que vamos subiendo a lo largo de nuestro peregrinar en esta vida.

Los católicos esparcimos durante la Cuaresma la lealtad a Cristo, abrimos el tarro de la meditación e invocamos al cielo que nos fortalezca otro año más, para seguir viviendo con todo nuestro empuje, el que nos concedió Jesucristo tras su muerte en la Santa Cruz. Es nuestra referencia, buscamos sentir de cerca esos momentos y asumir la trascendencia que supone para todos nosotros el momento de júbilo de la Resurrección. Es una reafirmación de nuestras creencias, un estallido de alegría que sentimos muy hondo, muy profundo en cada uno. Al menos es mi forma de verlo, compartida con la gente que mantenemos latente esa verdad, motor de nuestra existencia.

Entrando en esa vida paralela, que asumo como miembro de la Hermandad de la Vera Cruz y Ntra. Sra. de la Soledad, entramos en la preparación para la Semana Santa, con los ensayos conjuntos, es la puesta a punto y coordinación que conllevan estas fechas. En el primer ensayo se siente la adrenalina fluir por las venas, notas ese toque interior que da vida, luz y sentimiento a este quehacer de la Semana Santa. La mente te traslada a esos momentos importantes para todo cristiano de la vida de Cristo, su pasión y muerte en la Cruz. Los ensayos van abriendo esa ranura de sentimiento que se va agrandando y esparciendo durante toda la Cuaresma, llegando a flor de piel en los días claves de nuestras procesiones y puesta en escena de la representatividad con la que afrontamos ese reto.

La meditación es una de las prácticas que se llevan a cabo durante este tiempo, por lo tanto, mientras se ensaya es buen momento para hacer cuentas de cómo ha sido el año, de cómo ir afrontando el futuro y rectificar en las áreas personales en las que se ha fallado. Así lo concibo en cada ensayo, sintiendo el peso de las andas en mi hombro y comenzando a lleva a efecto de nuevo cada recorrido emulando, acompañado de todos los anderos, la pasión de Cristo. Es un acto individual y a la vez colectivo, tomando el vigor necesario ya en las procesiones que se llevarán a cabo en cada recorrido de los diferentes días.

A su vez cada ensayo te ayuda a mentalizarte en la materia, los diferentes comentarios de los hermanos de la Vera Cruz te van ambientando, vas notando que no solo tú estás en la onda, sino que también lo están quienes hombro con hombro van acompañándote en esa labor tan digna y relevante. En el fondo es nuestra manera de ver la Semana Santa, yo la he apreciado muchos años disfrutando al ver las imágenes y las procesiones como mero espectador y, ahora ya, das un paso adelante, lo ves con ojos rodeados de una capucha de nazareno, sintiendo en primera persona el peso en el hombro y lágrimas en los ojos.

Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

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