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29
Mar
2018
Nuestro Silencio PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Jesús Hernández Gallardo

En Torrejón de Ardoz hablar de Semana Santa es hablar de la Vera Cruz y Virgen de la Soledad, porque es nuestro lenguaje, el que cala en las calles de la ciudad, las ilusiones cristalizan en estos días y los Hermanos dejamos patente todo ello a través de los poros de nuestro cuerpo. La Procesión del Silencio es el momento más importante y, a priori, cuando todavía nos encontrábamos en momentos previos, sentíamos todos que la ilusión iba a fructificar de manera genial y mágica. Parece que ese pálpito ante el Cristo y la Virgen nos da ventajas, nos traslada a una dimensión de excelencia.

Notas que todo está a favor, los comentarios inmediatamente anteriores a la procesión así lo vaticinan, las conversaciones rezuman seguridad. Ese triunfalismo previo lo palpas en el ambiente.

La procesión se ha realizado con lentitud, haciendo que los pasos fueran parsimoniosos y elegantes, girando con “revirás” dignas de salón. No había prisa, teníamos que degustar nuestro impulso e ir sintiendo al Cristo y a la Virgen en nuestros hombros, como cuando extrañas a un buen amigo o un ser querido. Son dos cariños a tener en cuenta, por un lado un tú a tú con el Cristo o la Virgen y otro conectado a todos los que van contigo, expresando el sacrificio de manera simultánea.

La banda de música de Humanes no se ha quedado fuera de nuestra triunfal noche, han dejado en el aire sus notas musicales cargadas de belleza, los tambores y timbales dirigían nuestro caminar por las calles de Torrejón de Ardoz, que desde muchos balcones asomaban para ver pasar al Cristo y a la Virgen con paso altivo, erguido a hombros de anderos.

Destaco dos momentos de especial brillo en la procesión: La entrada de las imágenes a la iglesia, una vez finalizado el recorrido y la bajada del Cristo y posterior traslado hasta el altar. La entrada del Cristo alzado por los anderos es un gesto que nos emociona a quienes nos afanamos en ese menester y nos hace esforzarnos al máximo; por otra parte, una vez en manos de anderos, el Cristo parecía que iba camino del altar en una nube, conducido con mimo, meciendo su silueta de manera elegante, producto del esmero y sensibilidad de cada uno de los porteadores.

Desde todos los ámbitos de nuestra Hermandad agradecemos el respeto y la afluencia de público que se ha congregado hoy en el recorrido, en las cercanías de la iglesia y la Plaza Mayor así como en el interior del templo. Todos ellos han compartido con nosotros una gran noche de la Hermandad de la Vera Cruz, que año tras año se va alcanzando otros niveles de mayor calidad en la sintonía con la gente y evolución en los aspectos técnicos propios de las procesiones.

 

Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

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