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22
Nov
2020
El 60% de los alumnos tuvieron problemas para preparar la Selectividad PDF Imprimir E-mail
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Foto cedida por CAMEstudio con motivo del Día Internacional del Estudiante

La web sobre embarazo, maternidad y cuidados de la mujer Soloparamadres.com, ha realizado por el día Internacional del estudiante, un estudio sobre la situación actual del alumnado español.

Uno de los grupos más ignorados, pero más atacados durante esta segunda ola de la pandemia por COVID-19 en España son los estudiantes, centrados principalmente en los de los últimos años de educación secundaria, bachillerato y universitarios.

Pongámonos en situación, cuando comenzaron los contagios en España, la primera actividad que se paró fueron las universidades, pensando que eran los mayores focos de contagio y propagación del virus. Una semana después se cerró el país entero, mandando a todos los estudiantes de todos los niveles a sus casas. La situación fue muy compleja: el sistema educativo, los equipos docentes y los propios estudiantes no estaban preparados para un cambio tan radical, de estudiar y aprender en las escuelas a tener que realizarlo todo en casa. Sin entrar en las condiciones tecnológicas medias de cada hogar, el reto al que se han enfrentado todos ha sido enorme.

Una encuesta realizada a estudiantes de los diferentes niveles de estudios revela que el 78% de los estudiantes de primaria no pudieron seguir con sus estudios con normalidad, un 65% de los estudiantes de secundaria tuvieron problemas y dificultades a la hora de entender lo que se les explicaba a través de las clases virtuales, un 59% de los estudiantes de bachillerato dicen haberse sentido perdidos haciendo frente a la preparación para la selectividad y un 36% de universitarios no ha podido continuar con normalidad las clases virtuales.

Como se puede observar, una gran mayoría de la población estudiantil de España ha sufrido las consecuencias indirectas del COVID-19. Para afrontar el inicio escolar con mejores alternativas a las que se tomaron en la primera ola, se propusieron planes presenciales y virtuales en favor del alumnado y las escuelas. Los alumnos han agradecido la vuelta a clases, ya no solo por la mayor facilidad de comprensión de las materias, si no por que la socialización en época escolar también es esencial en cualquiera de los niveles de estudios de los que hablemos.

Pero todo ha cambiado, las clases son con mascarilla, con distancia social, por turnos de alumnado y algunos días en modalidad online. La capacidad para adaptarse de los estudiantes se está poniendo a prueba con estos continuos cambios, que aunque son por el bien de todos, algunos creen que no se piensa en los que estudian.

El trabajo de un estudiante es como su propio nombre indica estudiar. Y sí, es un trabajo. Desde que se comienza con 3 años hasta que se acaba la educación obligatoria con 16, el alumnado puede realmente interferir poco en las decisiones sobre cómo se organizan las cuestiones educacionales en sus centros educativos, pues son principalmente los padres quienes pueden interceder. Pero en los estudios no obligatorios como es el bachillerato, las formaciones profesionales y los estudios universitarios, ¿por qué no se le pregunta al alumnado sobre decisiones de metodología ante estas situaciones?. Sí, puede ser un caos ya que no pueden ponerse de acuerdo, pero si se preguntara a los estudiantes se vería como la gran mayoría de sus propuestas son razonables:

  • Horarios adecuados para poder compaginar el tiempo de clases presenciales con las virtuales.

  • Correlación entre materia y prácticas.

  • Préstamo de materiales a quienes no disponen de ellos.

  • Trabajos individuales y grupales según las necesidades de la materia.

  • Comunicación bidireccional con los profesores, entidades estudiantiles y organizaciones.

Estos son algunos de los ejemplos que se han ido proponiendo a lo largo de los años en muchos sindicatos de estudiantes. Cada universidad, instituto o colegio actúa como un órgano independiente, pudiendo muchas de ellas haberse adaptado a lo largo de los años de buena manera a estas propuestas y más. Pero esta situación límite, en la que se ha improvisado todo, ha dejado al descubierto como el sistema educativo español se ha quedado anticuado en muchas funciones y debe evolucionar.

Los alumnos y estudiantes, se han sentido abandonados, culpados de situaciones actuales en las que se engloba a todo un grupo de personas conformado por más de 9 millones de personas en España. Ellos continúan, mejoran y buscan mejorar su espacio. El futuro depende en gran medida de ellos, valoremos su trabajo y esfuerzo.

 

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