La Virgen y el Resucitado se reunieron en el Palacio Arzobispal
Ocho de la mañana del último Domingo de la Semana Santa de Alcalá de Henares. Las puertas de la Santa e Insigne Catedral Magistral se abrieron para que la ciudad recibiera a Cristo Resucitado. Las damas de mantilla dejaron su hábito negro por el blanco impoluto. Los llantos y la agonía de días anteriores dieron paso al júbilo y la esperanza.
La Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Salud y el Perpetuo Socorro inició su recorrido con un sensible cambio respecto a los dos últimos Domingos de Gloria. Debido a las obras en la Plaza de los Santos Niños, el itinerario se modificó: salieron por la lonja de la Catedral, recorrieron la Plaza de los Santos Niños, calle Mayor, calle Imagen y calle Santiago, para enfilar el camino hacia la Plaza de Armas del Palacio Arzobispal, donde se produciría el Encuentro.
Ambos pasos, portados a costal, estuvieron acompañados por una extensa corte de nazarenos con el inconfundible hábito y antifaz blancos, guantes del mismo color, cíngulo blanco y celeste, y capa celeste en honor al voto concepcionista que la hermandad tiene hecho desde su fundación. El acompañamiento musical corrió a cargo de la banda ‘Amor y Paz’ de Guadalajara para el Cristo, y la Banda de Palio de Juventudes Musicales de Alcalá para la Virgen.
Puntual a su cita, a las 11:00 horas, los pasos se adentraron en el Patio de Armas del Palacio Arzobispal para celebrar uno de los encuentros más bellos de los últimos años. No solo por la belleza de los pasos y el numeroso público, sino por el incomparable entorno que hacía aún más hermoso el momento. Allí esperaba el obispo de Alcalá, Monseñor Antonio Prieto Lucena, y una nutrida representación del Ayuntamiento encabezada por la primera teniente de alcaldesa, Isabel Ruiz Maldonado, y el secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, entre otros.
Para esta ocasión, Gregorio Manzanares, presidente de la Junta de Cofradías, encargó ex profeso la marcha procesional ‘Una lágrima del cielo’, compuesta por Matías Cañizal Tello como muestra de devoción y amor a la Virgen de la Salud. La obra, interpretada por la Banda de Palio de Juventudes Musicales, describe el momento en que la Virgen contempla a su Hijo resucitado y una única lágrima asoma en su rostro, esa lágrima que el imaginero Madroñal supo plasmar en la imagen y que aquí se transformó en música.
Tras el encuentro, los pasos salieron de nuevo de la Plaza de Armas en dirección a la calle San Juan para regresar a la Catedral Magistral. La procesión de la Resurrección supuso el fin de la Semana Santa de Alcalá de Henares, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Una procesión en la que se respiró color y alegría, con los aplausos y el júbilo de un público entregado.
La Hermandad de Jesús Resucitado, fundada en 2012 por un grupo de sanitarios que trabajan en las urgencias de la Comunidad de Madrid, cuenta con apenas catorce años de historia. Es una de las cofradías más potentes de la ciudad, con dos pasos portados por costaleros y dos bandas de música. Su imagen de la Virgen de la Salud, obra del imaginero sevillano Salvador Madroñal, es conocida por esa lágrima que recorre su mejilla, un detalle que la hace única y que este año inspiró la marcha que puso el broche musical a una Semana Santa inolvidable. Con este encuentro, Alcalá de Henares cerró sus días de Pasión con la certeza de que, un año más, la tradición, la fe y la devoción popular han vuelto a llenar las calles de la ciudad complutense. |