Se encontrará con el Yacente en la Plaza de la Villa
En la liturgia, el Sábado Santo o de Gloria es una jornada de duelo, de silencio y también de espera. Por eso no es de extrañar que la única procesión que sale en Madrid sea la de la Virgen de la Soledad, una procesión austera, solemne, que vive su momento más sobrecogedor cuando la Virgen se encuentra con el Cristo Yacente en plena Plaza de la Villa. Una impresionante imagen que sirve como cierre a la Semana Santa de Madrid.
Este sábado, la Hermandad de la Soledad se encargará de cerrar simbólicamente el ciclo que abría la Borriquita hace casi una semana. Y lo hará recuperando la llave que le entregó a la hermandad el Domingo de Ramos, en un gesto que simboliza la continuidad de la tradición cofrade madrileña.
La procesión, organizada por la Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan Evangelista —una congregación con más de trescientos años de historia, cuyos primeros estatutos fueron aprobados por el arzobispo de Toledo cuando Madrid pertenecía a esa diócesis—, recorrerá las calles del centro histórico en un ambiente de recogimiento y solemnidad. La imagen de Nuestra Señora de la Soledad y del Desamparo, talla de gran valor artístico, saldrá a las 16:00 horas desde la iglesia de la Concepción Real de Calatrava (calle Alcalá, 25), para encontrarse con el Cristo Yacente en la Plaza de la Villa, un momento que cada año congrega a cientos de fieles que esperan con emoción el instante en que madre e hijo se miran antes del silencio que precede a la Resurrección.
Con esta procesión, Madrid pone el broche a sus días grandes de Pasión. La Soledad cierra el ciclo, devuelve la llave y se prepara para el Domingo de Resurrección, cuando la alegría del Encuentro rompa el silencio y anuncie que Cristo ha vencido a la muerte. Mientras tanto, la ciudad espera, en duelo, en silencio, en espera. Como cada Sábado Santo desde hace más de tres siglos. |