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29
Sep
2011
Poderes paranormales, el juego del miedo y una auditoría fantasma PDF Imprimir E-mail
Lente de Aumento - Crónicas de un Pleno
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El Pleno de este mes podría haber sido preparado por Íker Jiménez, pues asistimos a un curioso viaje en el tiempo de la revista municipal Plaza Mayor. La revista, distribuida el martes, publicaba información sobre dos mociones que iban en el Pleno del día siguiente, dándolas por aprobadas: la de Bildu y la creación del Pacto por el Empleo.

No sabemos si es que la Revista ha llegado desde el futuro o si, como afirmaba Fouce, tiene “poderes paranormales”, pero lo cierto es que el error de distribución fue la primera anécdota del día.

El Pleno comenzaba con la propuesta de creación de Pacto por el Empleo, en la que los partidos se enzarzaron, en vivo, en una discusión acerca de la literalidad de la moción. En concreto el PSOE no quería que se mantuviese una alusión a los cinco millones de parados, mientras el PP ofrecía un cambio de otro párrafo posterior. Al final, y a pesar de la falta de entendimiento, la moción salía adelante por unanimidad.

También sobre economía hablaba Guillermo Fouce, que afirmaba que Madrid ya no es la locomotora económica de España, afirmación que levantó murmullos y comentarios entre el público asistente, que llegó a reprocharle “será Andalucía”.

Uno de los debates más interesantes se producía en la moción sobre la Planta, en la que los partidos se enzarzaban en una curiosa disquisición terminológica: los populares  defendían que no estarían con la oposición en su labor de “manipulación” de la opinión pública, a lo que los socialistas respondían “es información.”

Pero no fue la única diferencia conceptual del Pleno: en la dación de cuentas de los decretos, se informaba de lo que los socialistas llamaban “despidos improcedentes” de trabajadores del Ayuntamiento, mientras que los populares lo denominaban “no renovación de contrato”; no obstante la diferencia terminológica principal se producía en la presentación de la moción sobre la Planta de Loeches. El PSOE hablaba de macrovertedero, IU de Planta de residuos, y el PP de Ecoparque. Tres nombres para una misma realidad que, además, fue aprobada por unanimidad.

También en la moción de la Planta José Luis Navarro afirmaba que la oposición jugaba al “juego del miedo”, es decir, meter miedo a los ciudadanos afirmando que la nueva Planta provoca cáncer, por lo que, aseguraba, no estará con ellos en esa estrategia.

La moción sobre “privatización” de la cultura dejó uno de los momentos más extraños y surrealistas del Pleno: En el momento de la votación nadie sabía si se estaba votando la moción o una enmienda a la totalidad, por lo que los tres grupos votaron a favor, aunque ninguno supiera exactamente de qué.

El otro gran momento de la mañana lo provocaba la moción socialista sobre la auditoría a la que se refería el alcalde el pasado viernes. A pesar de estar calentando el ambiente, e incluso anunciarla en la propia moción, en los acuerdos a adoptar no aparece ninguna mención expresa a la petición de una auditoría, a lo que Fouce respondía que ellos querían una “auditoría interna” presentando las cuentas de ejercicios anteriores. Una opción mucho más barata que la otra y que, ya anunció el alcalde, sería costeada con fondos del grupo municipal socialista.

Ante semejante marcha atrás José Luis Navarro sacaba pecho tachando de “un poco inepto” al redactor de la moción, por haberse dejado fuera el acuerdo que la encabezaba. También en esta moción se informaba del considerable retraso en la digitalización de las cuentas municipales, unas cuentas que deberían haberse informatizado hace dos años, pero que, según Navarro, aún no están porque “es un proceso lento.”

Por último, el protagonista del último gran momento del Pleno fue el alcalde, al que pidieron, desde la bancada opositora, talante, a lo que respondió que eso es algo más propio de ellos. Esto desencadenó ciertas risas entre los socialistas que afirmaban que el alcalde “tiene alergia a la democracia”. Pero lo que no quedó claro en ningún momento es si el talante al que se referían unos y otros era buen o mal talante, pues el talante sin adjetivo es un término vacío de contenido.

 

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