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Los ucranianos del Corredor organizaron un homenaje a su tierra dentro de la exposición que ocupa el Museo de la Ciudad
Aunque parecía que no iba a ser así, el cielo dio una tregua en la mañana de este domingo, lo que permitió que Torrejón pudiese celebrar su acto de homenaje a Ucrania por segundo año consecutivo, y dentro de la programación de la exposición que ocupa las paredes del Museo de la Ciudad.
Y es que con motivo del tercer aniversario del inicio de la guerra, la localidad ha cedido la sala de exposiciones del museo a la Asociación de Ucranianos del Corredor para que instalen una exposición contundente, en la que comparan la situación actual con la vivida hace 90 años, durante el llamado "holodomor", la hambruna producida cuando la URSS decreta la colectivización de la tierra en tiempos de Stalin, y que costó la vida a entre tres y doce millones de personas.
Esta exposición, con intención claramente antibelicista, se complementa con otra mucho más folclórica, esta vez en la primera planta del Museo, en que se muestran trajes regionales del país a través de la técnica del bordado.
Y en el marco de esta exposición, que lleva por nombre "Heridas de Ucrania", la Asociación organizó un homenaje también impactante. Así, aprovechando la tregua de la lluvia, la Plaza del Museo, presidida por la bandera ucraniana, que ondeaba junto a las de Torrejón, España y la UE, acogió una performance que simbolizaba la situación en que vive el país: unos niños juegan con el balón hasta que escuchan las sirenas que avisan de los bombardeos, huyendo para protegerse, tras lo que una bailarina representando al país a través de sus colores lanza al cielo una paloma símbolo de la paz.
Tras la performance, y ya en la parte alta del Museo, comenzaba la parte más institucional, con los discursos de la Presidenta de la Asociación y del embajador ucraniano en Madrid, que hablaban ante el público que abarrotaba la sala de exposiciones del Museo. La música, y el descubrimiento de un cuadro regalado al alcalde, completaban un emotivo acto de homenaje que terminaba con la degustación de productos típicos del país.