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20
Ene
2013
Semana 3: de corrupción, fichajes e ídolos caídos PDF Imprimir E-mail
Lente de Aumento - Panorámica
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Foto cedida por PPEsta semana ha sido la del escándalo, y es que, aunque la familia Real no haya dado, casi, que hablar, han sido otros nombres los protagonistas de la actualidad: Luis Bárcenas, Lance Amstrong, Juan José Güemes, Esperanza Aguirre o Ignacio González han copado las portadas, y no por buenas noticias.

Decíamos que la Familia Real casi no había sido protagonista, y es que lo cierto es que sí ha habido una noticia sobre ellos. Las fotos de la primera boda de Letizia Ortiz ya tienen precio: 600.000 euros, un precio que, por cierto, en Sálvame no estaban dispuestos a pagar, y optaron por piratear las fotos con ayuda de un dibujante. Solución cutre pero mucho más barata. En cuanto a las fotos en sí, muestran instantáneas de la boda de la hoy Princesa de Asturias con el que era su profesor de Literatura y son, según los que las han visto, mucho más inocentes de lo que pudiera esperarse viendo el celo con el que Casa Real se ha encargado de hacerlas desaparecer. Evidentemente, sobre la inocencia o no de las fotos no podremos opinar hasta que las veamos.

Quién sí podría pagar la cifra pedida por las fotos de Letizia es Luis Bárcenas. El ex tesorero del Partido Popular se ha convertido en el gran protagonista de la semana cuando algunos medios informaron de que tenía unos 22 millones de euros en una cuenta en Suiza. El escándalo Bárcenas, que la izquierda rápidamente identificó con aquellas polémicas anotaciones aparecidas en la contabilidad B de Francisco Correa, se convirtió en un auténtico terremoto que amenazó la estabilidad del Partido Popular al final de la semana.

Los populares se reunían para celebrar su Intermunicipal, sin imaginarse la bomba que iba a soltar el diario El Mundo esa misma mañana: según el rotativo de Pedro J, Bárcenas habría pagado sobresueldos a altos cargos del partido, información que negaron los altos cargos, pero que corroboró Jorge Verstrynge, en sus tiempos máximo mandatario del partido, y hoy polemista habitual en cuantos debates se tercien. Verstrynge afirmaba que esos sobresueldos comenzaron a cobrarse en 1988, justo cuando él dejó el partido, aunque otras fuentes no dicen lo mismo.

Sin embargo, y para entender exactamente qué es lo que ha sucedido durante esta semana en el PP hay que volver al lunes. Ese día se hacía público que Juan José Güemes, ex consejero de Sanidad del Gobierno madrileño, formaba parte del Consejo de Administración de la empresa que gestionaba los análisis de sangre en la región. Situación que se producía por una auténtica carambola empresarial: la empresa en cuestión se presentó al concurso y lo perdió, pero la situación económica provocó que terminara fusionándose con la ganadora, lo que situaba a Güemes en el disparadero. Convertido en el pim.pam pum de extraños, y, sobre todo, propios, Güemes anunciaba que dejaba la empresa el martes, mismo día en que Esperanza Aguirre anunciaba su fichaje por una empresa de relaciones humanas de Cataluña, curiosamente, la misma empresa en la que trabaja Alicia Sánchez Camacho, y, por tanto, de la cuerda más arriolista del partido. Ese mismo día su delfín, Ignacio González, reconocía ser el propietario del polémico chalet de Marbella investigado por la Fiscalía, aunque, aseguraba, acababa de comprarlo.

La decisión de Esperanza la situaba fuera del juego más importante que se está jugando actualmente en la política española: la sucesión de Ana Botella y, por tanto, la entrada en la gestión del proyecto Eurovegas, que, tras el adiós de Aguirre, queda prácticamente en manos de Ana Mato que, al abandonar el Ministerio de Sanidad, permitirá la eliminación de la Ley Antitabaco que desbloquee definitivamente el proyecto de Adelson.

Al descubrir la jugada de sus “compañeros”, Aguirre no dudó en empezar una nueva campaña para promover la eliminación de los políticos profesionales, una medida que, de salir adelante, pondría en serias dificultades al Presidente del Gobierno y a gran parte de los que componen su cuerda. Sin embargo, la venganza de Aguirre no terminó ahí, ya que, justo 24 horas después estallaba el escándalo Bárcenas y comenzaba a pedirse, abiertamente, la celebración de un Congreso Extraordinario en el Partido Popular.

Rajoy, sin embargo, optaba, una vez más, por enrocarse, afirmando que, “si le consta, no dudará en usar la mano dura”, o, lo que es lo mismo, “hasta que no le conste no hará absolutamente nada”. Aguirre era muy clara al respecto recordando lo que ella hizo cuando el fuego del Gurtel empezó a acercarse al Gobierno Regional: fulminar a los consejeros que pudieran estar implicados.

En el mismo sentido, aunque de otra forma, se manifestaba María Dolores de Cospedal, con una frase que es clara y diáfana para todo aquel que sabe lo que está pasando: “que cada palo aguante su vela”.

Otro refrán se le puede aplicar al gran protagonista internacional de la semana: “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”. Y es que Lance Amstrong salía del armario del dopping en una entrevista con Ophra Windfrey en que no dejaba títere con cabeza: “del pelotón del Tour de Francia solo conozco a cinco que estén limpios”, o “no me considero tramposo porque tramposo es el que tiene una ventaja sobre su rival”, fueron algunas de las perlas que dejó un encuentro televisado para el mundo entero que dejó a la altura del betún a Jesús Hermida.

Hablando ya del Corredor, esta semana estuvo marcada por los Plenos. Alcalá, San Fernando y Coslada celebraron sesiones a cada cual más polémica: Alcalá tumbaba la entrada de los trabajadores de Promoción Alcalá y reprobaba a Fernández Lasquetty; Coslada aprobaba la grabación del pleno, si bien el alcalde anunciaba que no iba a cumplir el acuerdo; y San Fernando daba luz verde a una comisión antidesahucios y dejaba en el aire si el Presupuesto Municipal se había aprobado por decreto. Además, Coslada vivió su crisis de Gobierno, en la que las mujeres tomaron el poder quedándose con las carteras económicas; Alcalá seguía luchando para evitar el cierre de ROCA, y San Fernando, según el PP ,se enfrentaba a un nuevo escándalo económico: la localidad terminó 2011 con un descubierto de 17 millones de euros.

 

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