El venezolano será juzgado por narcoterrorismo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la realización de un "ataque a gran escala" contra Venezuela, específicamente dirigido a su líder, Nicolás Maduro. Según Trump, tanto Maduro como su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y sacados del país. Esta declaración fue hecha a través de su cuenta en la red social Truth Social, donde también indicó que proporcionaría más detalles en una rueda de prensa programada para las 11 de la mañana (16:00 GMT) desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida.
La confirmación del ataque se produjo pocas horas después de que se reportaran explosiones y sobrevuelos de aeronaves militares en Caracas y otras áreas de Venezuela. Fuentes consultadas por Fox News informaron que la operación militar nocturna de EE.UU. involucró un considerable despliegue de helicópteros "Chinook" y otros activos de fuerzas especiales, destinados a la captura de Maduro, quien, según se afirma, fue evacuado en una de estas aeronaves.
Trump mencionó que la decisión de llevar a cabo los ataques fue autorizada hace varios días, tras varios meses de aumento de la presencia militar estadounidense en las costas venezolanas y tras múltiples llamados de la Casa Blanca para que Maduro abandonara el poder. En una entrevista breve con el diario The New York Times, el presidente describió la operación como "brillante", destacando la planificación meticulosa y la participación de personal militar altamente capacitado.
En medio de estos eventos, la Fuerza Aérea de EE.UU. emitió un aviso oficial que prohíbe a todas las aeronaves operar en el espacio aéreo venezolano. La Administración Federal de Aviación (FAA) justificó esta prohibición alegando riesgos para la seguridad debido a la actividad militar en curso en Venezuela. Este aviso, conocido como NOTAM, entró en vigor a las 2:00 a.m. del sábado, hora local de Venezuela, y tendrá una duración de 23 horas.
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, ha recordado que desde 2020, Maduro enfrenta acusaciones formales que incluyen, entre otros, el cargo de conspiración para el narcoterrorismo. Estas acusaciones no solo se limitan a Maduro, sino que también se extienden a Cilia Flores, quien fue capturada junto a su esposo durante esta operación especial. Tras su detención, ambos han sido trasladados fuera del país.
La detención de Maduro y Flores ocurrió en la madrugada en territorio venezolano, coincidiendo con una serie de bombardeos estadounidenses en varios puntos estratégicos del país, incluyendo el aeropuerto de La Carlota y Fuerte Tiuna, el mayor cuartel militar de Caracas, donde Maduro se encontraba resguardado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la detención a través de sus redes sociales, lo que indica la importancia de esta operación en el marco de la política exterior estadounidense hacia Venezuela.
Desde el gobierno venezolano, la respuesta ha sido de firme rechazo a la acción estadounidense. La presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, expresó su preocupación por el paradero de Maduro y Flores, tras la confirmación de la captura por parte de Trump. Además, Diosdado Cabello, el número dos del régimen, ha hecho un llamado a la población para que se mantenga firme y no colabore con lo que él denomina "el enemigo invasor". Cabello, en un mensaje rodeado de militares, calificó el ataque como "criminal y terrorista".
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha afirmado que Maduro enfrentará un juicio penal en Estados Unidos. Según el senador republicano Mike Lee, tras la captura del líder venezolano, no se anticipan nuevas acciones militares en el país. Esta declaración sugiere que la operación podría haber sido un punto culminante en la estrategia estadounidense hacia el régimen de Maduro, aunque la situación sigue siendo tensa y volátil.
Esta operación militar representa la culminación de una estrategia de escalada que se inició hace 28 semanas, en la que se justificó la intervención con el argumento de la lucha contra el narcotráfico, aunque el objetivo final siempre ha sido un cambio de régimen en Venezuela.
El despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe ha sido el más grande registrado hasta la fecha, encabezado por el portaaeronaves USS Gerald Ford, el más avanzado de la Armada estadounidense. Este movimiento militar fue precedido por una serie de advertencias desde Washington, que se intensificaron a medida que se acercaba la operación.
En respuesta a la amenaza estadounidense, Venezuela decretó la movilización de milicianos, un mecanismo que permite armar a la población civil para resistir un posible ataque. Esta medida sugiere una preparación para una "lucha armada" en caso de que se produzca una agresión militar.
Estados Unidos ha llevado a cabo ataques a más de 30 embarcaciones que supuestamente estaban involucradas en el tráfico de drogas. Estos bombardeos han resultado en la muerte de al menos 112 personas, según informes norteamericanos. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos han criticado estos ataques, calificándolos de ejecuciones extrajudiciales. Un caso particular ha suscitado controversia, donde se alega que un segundo bombardeo fue realizado cuando los supuestos narcotraficantes ya estaban heridos y a la deriva, lo que podría constituir una violación de las leyes marítimas.
El Departamento de Estado de EE. UU. designó al Cartel de los Soles como “organización terrorista extranjera”, acusándolo de colaborar con otros grupos criminales, como el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa, que amenazan la seguridad de Estados Unidos. El 21 de noviembre, la Administración Federal de Aviación de EE. UU. emitió un aviso de seguridad recomendando a las aerolíneas extremar precauciones al sobrevolar Venezuela debido a posibles problemas de interferencias y seguridad. Como resultado, varias aerolíneas suspendieron sus operaciones en el país.
Venezuela respondió revocando los permisos de vuelo a varias aerolíneas internacionales, como Iberia y Turkish Airlines, tras un plazo de 48 horas. El 1 de diciembre, el presidente Donald Trump anunció que el espacio aéreo de Venezuela permanecería cerrado en su totalidad, lo que marcó un escalón adicional en la tensión entre ambos países.
El sector petrolero venezolano, que representa aproximadamente el 90% de los ingresos del Estado, fue severamente golpeado por las acciones de EE. UU. El 10 de diciembre, la Guardia Costera estadounidense se incautó del buque 'Skipper' que transportaba petróleo venezolano. Posteriormente, se anunció un bloqueo total de petroleros que llegaran o salieran de Venezuela.
Un tercer petrolero, el 'Bella 1', fue objeto de un intento de abordaje por parte de la Guardia Costera estadounidense, pero el barco logró dar media vuelta y evitar la captura, lo que desencadenó una persecución en aguas del Atlántico.
Estados Unidos no reconoce a Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela, considerando ilegítimos los resultados de las elecciones presidenciales de 2024. En cambio, apoya las denuncias de la oposición, que afirma haber ganado las elecciones con su candidato, Edmundo González.
Desde 2020, Nicolás Maduro ha estado bajo acusaciones formales en EE. UU. por corrupción y narcotráfico, con una recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por información que condujera a su captura. La captura de Maduro fue anunciada por Trump, quien afirmó que se realizó en colaboración con las fuerzas del orden estadounidenses.
Trump ha informado que Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, ha sido capturado junto a su esposa, Cilia Flores, durante un asalto llevado a cabo por fuerzas estadounidenses. Este asalto se realizó en lo que se describe como una "fortaleza en el corazón de Caracas", lo que sugiere una operación militar de gran envergadura. El asalto estuvo acompañado de bombardeos por parte de Estados Unidos en Caracas y sus alrededores, lo que indica una intervención militar directa en el país. Esta acción resalta la gravedad de la situación y el compromiso de Estados Unidos de tomar medidas drásticas para cambiar el liderazgo en Venezuela.
En una rueda de prensa, Trump afirmó que Estados Unidos "se hará cargo" de la situación en Venezuela hasta que se encuentre un "sustituto aceptable" para Maduro. Este compromiso implica que las fuerzas estadounidenses permanecerán en el país hasta que se logre una "transición adecuada" hacia un nuevo gobierno.
Trump describió un futuro optimista para Venezuela, donde las "enormes compañías petroleras de Estados Unidos" invertirán "miles de millones de dólares" en la reconstrucción de la infraestructura del país, especialmente en el sector petrolero. Esto sugiere que la administración estadounidense tiene planes no solo para desmantelar el régimen de Maduro, sino también para involucrar a empresas estadounidenses en la recuperación económica de Venezuela.
Trump recordó que Maduro enfrenta cargos en Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico y el terrorismo. Esto añade una dimensión legal a la captura de Maduro, ya que su detención no solo se basa en la intervención militar, sino también en acusaciones formales que podrían llevar a un juicio en territorio estadounidense. Se confirmó que tanto Maduro como su esposa serán trasladados a Nueva York desde el buque de guerra estadounidense ‘USS Iwo Jima’. Esto indica que enfrentarán el "poder de la justicia estadounidense", lo que implica que podrían ser juzgados por los cargos que se les imputan.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso calificó lo ocurrido como un "día histórico" y un "momento único", marcando un hito en la política internacional y en la lucha por la democracia en el país sudamericano. Ayuso aprovechó la ocasión para criticar al Gobierno central de España, al que acusó de haber sido "siempre tan tibio" en su postura frente a la "dictadura" de Maduro. En su intervención, enfatizó que el Gobierno español no ha estado presente en los momentos decisivos para apoyar al pueblo venezolano que clama por un cambio. Según ella, el expresidente y otros miembros del Gobierno deben rendir cuentas sobre su inacción durante años.
En una línea de argumentación más amplia, Ayuso afirmó que "las únicas dictaduras del mundo son de izquierda, de ultra izquierda, y se apoyan entre ellas". Esta afirmación resalta su postura ideológica y su crítica hacia los regímenes de izquierda que, en su opinión, perpetúan la opresión en países como Venezuela. La presidenta autonómica recordó el contexto de crisis que ha vivido Venezuela bajo el régimen de Maduro, mencionando el exilio masivo, las extorsiones y las torturas. Subrayó que Maduro enfrenta acusaciones de narcotráfico por parte de la Fiscalía de Estados Unidos, lo que ha llevado a su captura en una operación reciente.
Ayuso coincidió con la postura del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha afirmado que Estados Unidos controlará la situación en Venezuela para asegurar una transición política. La presidenta de la Comunidad de Madrid considera que corresponde a Washington liderar este proceso, dado que el régimen de Maduro podría no abandonar el poder de manera pacífica.
En relación con la migración venezolana, Ayuso destacó que la Comunidad de Madrid se ha convertido en la "casa" de cientos de miles de venezolanos que han llegado a España en los últimos años, señalando que casi la mitad de los migrantes venezolanos se han asentado en esta región. Esto refleja un compromiso de la comunidad autónoma por acoger a quienes huyen de la crisis en su país.
Ayuso también contrastó su gestión con la del Gobierno de Pedro Sánchez, argumentando que este último no ha tomado una posición clara respecto a la situación en Venezuela y ha estado "rehén" de figuras como el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, quien tuvo un paso por el aeropuerto de Madrid.
Finalmente, Ayuso expresó su apoyo a los venezolanos que se concentraron en la Puerta del Sol, reafirmando que Madrid es su casa y un espacio para continuar reivindicando la libertad y la democracia. También manifestó su deseo de que Venezuela recupere la prosperidad y la libertad, considerando que el proceso de cambio en el país es ya irreversible.
Ayuso calificó la "caída del régimen" de Nicolás Maduro como "una de las noticias más importantes de los últimos tiempos". Esta afirmación sugiere que la presidenta autonómica considera que este evento no solo es crucial para Venezuela, sino que también tiene implicaciones más amplias para la democracia en la región.
La presidenta expresó su esperanza de que la caída de Maduro lleve a la "vuelta de la democracia" en Venezuela, destacando la figura de María Corina Machado, quien ha sido reconocida por su lucha por los derechos humanos y la democracia en el país. Ayuso mencionó a Machado como una posible líder en este proceso de restauración democrática, lo que indica su apoyo a la oposición venezolana.
En su declaración, Ayuso no escatimó en críticas hacia Maduro, describiéndolo como un "dictador" que ha "secuestrado las urnas y a su pueblo". Enumeró una serie de violaciones de derechos humanos y crisis humanitarias que, según ella, han caracterizado el régimen de Maduro, incluyendo "asesinatos, torturas, hambruna y el éxodo de millones de venezolanos". Estas afirmaciones reflejan una postura firme contra el gobierno venezolano y un apoyo a los derechos humanos.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida calificó la caída de Maduro como "una oportunidad histórica" para Venezuela. Esta afirmación sugiere que el alcalde ve este momento como un punto de inflexión que podría permitir al país sudamericano avanzar hacia la recuperación de la democracia y el Estado de Derecho.
El alcalde no solo se limitó a comentar sobre la situación general, sino que también expresó su respaldo a figuras clave de la oposición venezolana, específicamente a María Corina Machado y Edmundo González. Almeida destacó a González, refiriéndose a él como "presidente electo" de Venezuela, lo que implica un reconocimiento implícito de su legitimidad en el contexto político actual del país.
En su publicación en la red social 'X', Almeida enfatizó que "Madrid está con Venezuela y con la libertad". Este mensaje de solidaridad resuena con el apoyo que muchas ciudades y gobiernos han mostrado hacia los movimientos democráticos en Venezuela, resaltando la importancia de la libertad y la democracia en el discurso político contemporáneo.
El portavoz del Partido Popular (PP) en la Asamblea de Madrid, Carlos Díaz-Pache, no escatimó en palabras al calificar a Nicolás Maduro, describiéndolo como un "dictador" y "líder de un cartel". En su mensaje, que compartió a través de su perfil oficial en la red social 'X', Díaz-Pache enfatizó que Maduro no debe ser considerado un presidente legítimo, ya que, según él, "robó las elecciones al pueblo venezolano". Esta afirmación subraya la postura del PP sobre la falta de legitimidad del régimen de Maduro.
Díaz-Pache también mencionó que este momento representa "un gran día" y "una oportunidad" para identificar a aquellos que apoyan las dictaduras, insinuando que algunos pueden tolerar regímenes autoritarios siempre que estén alineados con sus intereses políticos. Esta declaración sugiere un llamado a la reflexión sobre las posturas políticas de diversos actores en la política española y su relación con regímenes autoritarios en el extranjero.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se unió a las declaraciones de Díaz-Pache, celebrando lo que ella considera la "caída del régimen" de Maduro. Su apoyo a esta narrativa indica una alineación con la postura del portavoz en cuanto a la legitimidad del gobierno venezolano.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, también expresó su apoyo a la líder opositora venezolana María Corina Machado, lo que refuerza la posición del PP en favor de la oposición venezolana y en contra del régimen de Maduro. Este apoyo a Machado puede interpretarse como un intento de fortalecer la imagen del PP como un partido que defiende la democracia y los derechos humanos en el ámbito internacional.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha expresado su esperanza de que el futuro de Venezuela sea uno sin represión. Además, ha manifestado su preocupación por la situación del pueblo venezolano y la comunidad española que reside en el país. Su declaración sugiere un enfoque humanitario y de apoyo hacia los ciudadanos venezolanos.
El líder de Vox, Santiago Abascal, ha aplaudido la operación militar de Estados Unidos, afirmando que, gracias a esta acción, "hoy el mundo es un poco más libre". Esta declaración resalta un apoyo explícito a la intervención y una visión optimista sobre sus consecuencias.
Por otro lado, desde Podemos, Ione Belarra ha solicitado la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, mostrando un rechazo claro a la intervención. Sumar, en una línea similar, ha condenado "sin paliativos" la agresión de Trump contra Venezuela, calificándola de "acto de piratería imperialista". Estas reacciones reflejan una postura crítica hacia la intervención militar y un llamado a la soberanía venezolana.
A nivel internacional, las reacciones han sido variadas. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha rechazado cualquier acción militar que pueda poner en riesgo a civiles, mostrando preocupación por las posibles consecuencias humanitarias de la intervención. En contraste, el presidente argentino, Javier Milei, ha celebrado los bombardeos, lo que indica un apoyo a la intervención estadounidense.
El gobierno de Brasil ha convocado reuniones de urgencia para discutir la situación, lo que indica una preocupación por el impacto regional de la intervención. Por su parte, Rusia ha condenado la acción unilateral de Estados Unidos, alineándose con una postura crítica hacia la intervención.
La Unión Europea, representada por su alta representante de Exteriores, Kaja Kallas, ha hecho un llamado a la moderación tras el ataque de Estados Unidos en Venezuela. Kallas ha señalado que la UE está "siguiendo de cerca" la situación y ha reiterado que Maduro carece de legitimidad, abogando por una transición pacífica en el país. Otros países europeos como Bélgica, Italia y Portugal también han expresado su preocupación y han ofrecido apoyo a sus ciudadanos en Venezuela, alineándose con la postura de la UE.
La portavoz de Más Madrid (MM) en la Asamblea, Manuela Bergerot, expresó su firme rechazo a la reciente "agresión militar" llevada a cabo por Estados Unidos contra Venezuela. Bergerot enfatizó que "nada justifica la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela", subrayando la importancia de la legislación internacional y el derecho de los venezolanos a vivir en paz. Su declaración fue realizada a través de su perfil en la red social 'X', donde dejó claro su apoyo a la población venezolana en un momento de crisis.
Además de condenar la agresión, Bergerot transmitió un mensaje de solidaridad hacia el pueblo venezolano, destacando la necesidad de defender su soberanía y derechos fundamentales. Rita Maestre, portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid, también se pronunció sobre la situación, señalando que la agresión militar estadounidense no solo vulnera la soberanía de Venezuela, sino que también tiene como objetivo "esquilmar de nuevo su petróleo". Esta afirmación sugiere que los intereses económicos están en el centro de las acciones militares.
Maestre alertó sobre el peligro que representa esta agresión para la población civil venezolana, condenando lo que considera una nueva violación del Derecho Internacional. Su llamado fue claro: "Exigimos el fin inmediato de la agresión. Hoy, como siempre, no a la guerra".
La cuenta oficial de Más Madrid en 'X' también se hizo eco de estas preocupaciones, calificando el ataque de Estados Unidos como "intolerable" y una "violación flagrante del Derecho Internacional". En este sentido, instaron al Gobierno central español a exigir el cese de la agresión y a garantizar la protección de la población civil en Venezuela. |