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12
May
2018
Marcelino Camacho ya tiene su calle en Carabanchel PDF Imprimir E-mail
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Foto cedida por Ayuntamiento de MadridCCOO, el PCE, IU y los hijos del dirigente participaron en el homenaje

Marcelino Camacho ya tiene una calle con su nombre en Madrid. El paseo de Muñoz Grandes, una calle que él conocía bien por estar ubicada en Carabanchel, el distrito en el que residió durante casi toda su vida, pasa a llamarse desde hoy paseo de Marcelino Camacho. La alcaldesa de Madrid, Manuel Carmena, ha asistido a la colocación de la placa con la nueva rotulación. El Ayuntamiento rinde así homenaje a quien fuera histórico dirigente de Comisiones Obreras y vecino de Carabanchel.

Durante el acto, la alcaldesa no ha ocultado sus profundos sentimientos hacia el dirigente sindical: “Me siento extraordinariamente orgullosa y emocionada en este momento, de pensar que, en representación del Ayuntamiento de Madrid, como alcaldesa, rindo este homenaje a este madrileño único que fue Marcelino Camacho. Lo hago con muchísimo entusiasmo y sabiendo que esto que hacemos hoy, se lo debemos a todos, a tantísimas personas, obreros, intelectuales, personas de bien que han hecho posible este acto. También me siento muy feliz –ha añadido Carmena- de estar con este equipo de Madrid, que hace posible que este Ayuntamiento esté haciendo lo que debe, esté transformando la ciudad y este empeñado. Estamos empeñados - ha subrayado la alcaldesa- en que todos los rincones de Madrid tengan el recuerdo que merecen”.

Han estado presentes en este homenaje el tercer teniente de alcalde, Mauricio Valiente; la concejala de Carabanchel, Esther Gómez; los hijos de Marcelino Camacho, Yenia y Marcel; Unai Sordo y Jaime Cedrún, dirigentes del sindicato Comisiones Obreras;  Álvaro Aguilera, por parte del Partido Comunista de Madrid, y Esther Lopez Barceló, de IU, junto a representantes de los movimientos vecinales de Carabanchel.

“Pensemos que llegará un momento en que nosotros desapareceremos… por supuesto,  los mayores, los que ya ostentamos ese pelo blanco y toda esa vida detrás de nuestras espaldas, pero también los más jóvenes… Por la ley inexorable de la vida, un día os iréis…. Y ¿qué es lo bello de la memoria…? Que habrá un niño, no sabremos cuándo, que mirará a la esquina de la calle y dirá a su padre, a su madre o a su maestro ¿quién fue Marcelino Camacho? Y alguien se lo explicará, porque Marcelino se ha quedado definitivamente en la historia de Madrid”, ha sentenciado.

“En este día en el que comienzan las fiestas de San Isidro, en el que me veis con el mantón de Manila para reivindicar Madrid, Marcelino llegará adonde tiene que llegar, y esa ciudad será el crisol de la ciudad democrática, solidaria y del mañana, en la que esos hombres tan grandes como él, estarán donde deben estar. Y por supuesto, como no, ya tenemos preparada la placa para Josefina”, ha añadido, haciendo referencia a su viuda, Josefina Samper, fallecida el pasado mes de febrero.

Sindicalista y político, honesto y trabajador

Marcelino Camacho nació en un pueblo de Soria un 21 de enero de 1918.

Tras combatir en la Guerra Civil, pasó un primer período de encarcelamiento y consiguió fugarse a Argel. Una vez regresó a España, sufrió largas estancias en la cárcel de Carabanchel siempre motivadas por su lucha en favor de los trabajadores. Le concedieron el indulto en 1975, después del proceso judicial conocido como 1001.

Fue un sobresaliente sindicalista, fundador y primer secretario general de Comisiones Obreras de 1976 a 1987. También fue diputado del PCE por Madrid, en las Cortes Generales en la legislatura constituyente y en la primera legislatura de la restauración democrática.

Personaje conciliador y crucial en las movilizaciones de los años finales del franquismo que prepararon la Transición, recibió la Medalla al Mérito Constitucional en 1988. Publicó sus memorias bajo el título Confieso que he luchado, en 1990, y murió en Madrid a los 92 años.

Propuesta del Comisionado de la Memoria Histórica

La propuesta de recordar la figura de Camacho se aprobó por mayoría en el Pleno extraordinario de 28 de abril del año pasado. Se incluía dentro del informe del Comisionado de la Memoria Histórica que proponía cambiar el nombre de 52 calles. En aplicación de la norma legal, el órgano de asesoramiento municipal se basaba en el deber de recordar, entre otros, a “políticos que se caracterizaron por la defensa de posiciones conciliatorias” para denominar calles o espacios públicos cuando no es posible recuperar el nombre antiguo porque no sea recordado por los vecinos.

Este viernes ha tenido lugar por fin la inauguración de la calle dedicada a Marcelino Camacho en Madrid, en el barrio de Carabanchel, donde residiera tantos años el histórico sindicalista junto a Josefina, su compañera. En el acto han estado presentes los hijos de Marcelino, Yenia y Marcel, sindicalistas de CCOO, representantes políticos del Ayuntamiento de Madrid, con la alcaldesa Manuela Carmena al frente, y del PCE, al que perteneciera Camacho, así como numerosos vecinos y vecinas.

Ha sido “un acto de justicia y reparación”, como ha señalado el secretario general de CCOO de Madrid, Jaime Cedrún, que ha recordado quién era la persona que daba nombre a la calle hasta ahora: Agustín Muñoz Grandes, general franquista, jefe de la Falange y de la División Azul, condecorado por Hitler, “un mal bicho”. En contraposición, este paseo llevará a partir de ahora el nombre de “un hombre que vivió para la lucha, generoso y comprometido al servicio de la clase obrera”.

Cedrún ha destacado la importancia de este acto para reconocer la importancia de la lucha de las personas trabajadoras, ya que “Marcelino y la clase obrera eran una misma cosa”, destacando también de él que fue “precursor del sindicalismo más moderno que hay en Europa”. “Marcelino nos dejó su ejemplo y un modelo de trabajo”. El mismo tiene que ver con su formación autodidacta, porque el histórico sindicalista fue también un luchador por la educación, lo que ha recordado Cedrún el día en que la ex presidenta de la Comunidad de Madrid ha sido imputada por el ‘caso máster’.

En definitiva, con este reconocimiento, “Madrid ha hecho lo que tenía que hacer”, un homenaje a una de esas personas que llegaron a la capital procedente de uno de los pueblos que componen el Estado español, dando lugar al “crisol estupendo que es Madrid”. “Viva Marcelino Camacho, viva la lucha de la clase obrera, vivan las Comisiones Obreras”, han sido las palabras con las que Cedrún ha cerrado su intervención.

Por su parte, el secretario general de la Confederación Sindical de CCOO, Unai Sordo, ha destacado la importancia de este día para CCOO, para el barrio de Carabanchel y para la ciudad de Madrid, reconociendo así al Ayuntamiento de Madrid y especialmente a su alcaldesa “el esfuerzo por la recuperación de la memoria, la dignidad y la decencia”.

Sordo ha señalado que a partir de ahora la calle llevará el nombre de Marcelino Camacho, una persona sin la que no sería posible entender ni la democracia ni la conquista de las libertades en España, y que junto a Josefina Samper representan la lucha de millones de trabajadores y trabajadoras de este país para recuperar dichas libertades, una pelea en la que –ha recordado- los sindicatos fueron “agentes fundamentales”, concluyendo con un mensaje de reivindicación de la memoria histórica porque “España no se puede construir ni desde la amnesia ni desde los relatos edulcorados”.

 

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