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29
Dic
2025
Inocentes 2025: Del hielo olímpico a los calamares del Retiro pasando por el Mundial PDF Imprimir E-mail
Lente de Aumento - Dossier
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Foto cedida por Ayuntamiento de SanSeAyuntamientos y alcaldes se suman a los medios locales en la tradición del 28 de diciembre

Cada 28 de diciembre, el Día de los Santos Inocentes convierte a medios de comunicación, ayuntamientos y colectivos vecinales en improvisados guionistas de realidades paralelas. En 2025, el eje que va desde el norte de Madrid hasta el sur del Corredor del Henares ha dejado un catálogo especialmente rico de inocentadas, muchas de ellas publicadas desde canales institucionales y medios locales, lo que refuerza su verosimilitud inicial y multiplica el efecto sorpresa.

La inocentada más ambiciosa del norte de Madrid llegó desde La Plaza de SanSe, uno de los medios oficiales del Ayuntamiento sansero. Bajo un tono solemne, se anunciaba que San Sebastián de los Reyes presentaba su candidatura para albergar los Juegos Olímpicos de Invierno de 2050, compitiendo con Emiratos Árabes Unidos y República Dominicana.

El proyecto incluía una montaña artificial de 1.800 metros en la Dehesa Boyal, pistas de esquí permanentes y un circuito de patinaje de velocidad por el recorrido de los encierros, rebautizado como Frozen Bulls Stadium. Todo ello, además, financiado con fondos europeos sin coste para los vecinos. La exageración progresiva, envuelta en lenguaje técnico y referencias administrativas reales, convertía la propuesta en una inocentada institucional de manual.

A ella se sumó una broma política en X, donde la revista “Sin Filtros” anunciaba la “unión electoral de San Sebastián de los Reyes y Alcobendas”, presentada como un “movimiento histórico” que, convenientemente, solo duraría “el día de hoy”.

Alcalá de Henares fue, sin duda, uno de los municipios más prolíficos. Desde “Alcalá Hoy” se publicó que el “Premio Catalina de Aragón” recaería en Nuria Roca tras descartarse la propuesta socialista de Sarah Santaolalla. El texto reproducía con precisión quirúrgica el lenguaje de las notas de prensa institucionales y el debate político local, llevando la broma al terreno de la confrontación ideológica y el consenso cultural.

La segunda inocentada, difundida por “Alcalá Deportes”, anunciaba la demolición de la Ciudad Deportiva de El Val para construir una “torre administrativa de 15 plantas”, con aparcamientos, zonas comerciales y la posibilidad de un futuro desarrollo residencial bautizado como “El Val City”. El relato, cargado de críticas veladas a la gestión deportiva municipal, funcionaba como sátira interna envuelta en urbanismo.

El broche lo puso la Universidad de Alcalá, que anunció un “concierto gratuito de Quevedo en el Jardín Botánico”, mezclando reguetón, patrimonio histórico y simbología universitaria en una inocentada que jugaba con la estética de los carteles culturales reales, al presentar al cantante como el literato del Siglo de Oro.

En Torrejón, la imaginación se repartió entre movilidad y fútbol. Por un lado, El Telescopio Digital presentó la creación de la “Zona Guachi”, una nueva modalidad del SER destinada a visitantes y turistas, con tarifas más altas, pavimento “verde de baja densidad” y una reinterpretación creativa del espacio urbano. El nombre, deliberadamente amable, reforzaba el contraste entre marketing institucional y recaudación encubierta.

Por otro, la RFFM anunció la construcción de un estadio para 100.000 espectadores en la Ciudad del Fútbol de Torrejón, destinado a acoger la final del Mundial 2030 de la FIFA. Una inocentada breve, directa y diseñada para viralizarse en redes, aprovechando el lenguaje grandilocuente del fútbol internacional.

La inocentada de San Fernando de Henares llegó desde el canal más creíble posible: el propio alcalde. En un comunicado aparentemente serio, se anunciaba el traslado de la estatua de Fernando VI a la Plaza de Ondarreta, dentro de un programa de “reordenación simbólica del patrimonio”.

La clave estaba en el tono: técnico, prudente y perfectamente plausible. Solo la fecha y la ausencia de un motivo real delataban la broma, demostrando que las inocentadas institucionales no siempre necesitan exageración, sino contexto.

Rivas apostó por el humor normativo. El diario local Zarabanda anunciaba que el Ayuntamiento estaba preparando una ordenanza para regular el uso del término “histórico” en comunicados municipales, limitándolo a tres usos anuales y creando la figura del asesor lingüístico.

La broma, sofisticada y autoconsciente, satirizaba el lenguaje político contemporáneo, incorporando sanciones simbólicas y talleres internos titulados “Cómo comunicar sin exagerar (aunque apetezca)”.

También en Rivas, la cuenta Jóvenes Unidos por la Vivienda Pública lanzó una inocentada rotunda: un Real Decreto estatal que fijaría precios máximos de la vivienda en todo el país. El tono de “última hora” y la simplicidad del mensaje hicieron el resto, apoyándose en un debate real para construir una solución deliberadamente inverosímil.

Pero la “bomba” informativa la soltaba la propia alcaldesa, que anunciaba el descubrimiento de un yacimiento carpetano en los terrenos del Instituto Margarita Salas. La broma, con una fuerte carga satírica, desvelaba la aparición de un proto Consejo Municipal de Educación que se quejaba de que la llegada del Imperio Romano obligaba a los jóvenes a trasladarse a Carabanchel para estudiar, eso si, utilizando un rudimentario carril bici.

Aranjuez combinó humor vecinal y sátira territorial. Desde la cuenta Montaña Aranjuez, vecinos del barrio anunciaron la aprobación urgente de la construcción de una “super rotonda”, caricaturizando la obsesión urbanística local.

A ello se sumó la inocentada del Semanario MÁS Aranjuez, que planteaba la posibilidad de que Aranjuez regresara a la provincia de Toledo, mediante referéndum y acuerdo autonómico. Una broma construida sobre debates históricos reales y envuelta en un lenguaje administrativo tan detallado como imposible.

En Madrid, las inocentadas dieron el salto a la viralidad masiva. Madrid Secreto publicó una de las más compartidas del año: el vaciado del estanque del Retiro para llenarlo de agua salada y criar calamares, con el objetivo de lograr una Denominación de Origen para el bocadillo más castizo de la ciudad. El proyecto “Retiro Marino” incluía pesca recreativa, casetas gastronómicas y la aspiración final de dotar a Madrid de playa propia.

Por su parte, Madridiario optó por una sátira más sobria pero igual de efectiva: una tasa municipal por tener instrumentos musicales en casa, con exenciones, desgravaciones y testimonios vecinales.

El conjunto de inocentadas de 2025 dibuja un patrón claro: el humor local ha encontrado en el lenguaje institucional su mejor aliado. Comunicados oficiales, notas de prensa, ordenanzas, planes estratégicos y declaraciones técnicas se han convertido en el envoltorio perfecto para el absurdo.

Lejos de las bromas simples, muchas de estas inocentadas funcionan porque parten de problemas reales —vivienda, movilidad, ruido, urbanismo, identidad territorial— y los llevan un paso más allá, hasta un punto en el que la exageración se revela por sí sola. El resultado es una radiografía precisa, irónica y muy local de cómo se comunica el poder… incluso cuando decide reírse de sí mismo.

 

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