Cerró sus puertas en 2024 tras quedarse sin financiación
El Pleno del Ayuntamiento de Coslada celebra este mes de mayo una sesión que escribe el último capítulo de una larga lucha social. El punto número 8 del orden del día, el ejercicio de la acción de resolución de la cesión y la reversión del bien inmueble ubicado en el bloque 35 de la Avenida de Viena número 16 en Ciudad San Pablo, culmina un proceso que comenzó en el otoño de su mandato.
Para entender el presente hay que remontarse al pasado. Corría el otoño del año 2022 cuando el Consejo de las Mujeres de Coslada, un órgano que aglutina a asociaciones feministas, partidos políticos y sindicatos, se reunió con carácter de urgencia (la fecha exacta de esa sesión fue el 24 de mayo de 2022, según consta en las actas municipales). El motivo, según los archivos históricos del Ayuntamiento, era una crisis sin precedentes: el centro de atención a víctimas de violencia de género, un recurso pionero en la región, había perdido el 71% de su financiación. El Consejo, en un acto de unidad inusual, aprobó por unanimidad una moción de apoyo al centro y acordó elevar escritos al Ministerio de Igualdad y a la Comunidad de Madrid exigiendo la habilitación de créditos para salvar el recurso. Fue un aldabonazo político que, sin embargo, no logró que el dinero apareciera.
La película continuó en junio de 2024. El centro, al borde del colapso, lanzó una campaña de crowdfunding para recaudar 180.000 euros que le permitieran mantener las puertas abiertas tres meses más. Los medios de comunicación se hicieron eco de la desesperación de la directiva. Por su parte, la ministra de Igualdad, Ana Redondo García, recién llegada al cargo en sustitución de Irene Montero, se enfrentaba a críticas por la omisión de Madrid en un listado de centros de crisis 24 horas, mientras que la administración autonómica anunciaba la apertura de un segundo centro de estas características en la región. En medio de esta pelea institucional por la foto y por la línea política, el centro de referencia para mujeres maltratadas y sus hijos, aquel que durante más de tres décadas había atendido a 700 mujeres y 800 menores, agonizaba. Y finalmente, cerró.
Ahora, dos años después de aquel cierre, la historia llega al plenario municipal. El edificio, cuya titularidad revierte íntegramente al Ayuntamiento, es hoy un elefante blanco, un recipiente vacío que un día fue un salvavidas. El alcalde, Ángel Viveros (PSOE), tendrá que gestionar el retorno de un inmueble que se cedió para un fin social y que ahora no presta ningún servicio.
La oposición llega al pleno con la artillería cargada. Los populares, a través de una moción (punto 10 del orden del día), exigirán la reapertura del servicio de cafeterías de los centros de mayores y del servicio de comida a domicilio. Vox, siempre incómodo para el gobierno, presentará una moción sobre el impacto de los procesos de regularización en los servicios sociales (punto 11). Y Más Madrid, con una propuesta de comedores escolares universales y gratuitos (punto 9), tratará de marcar el perfil izquierdista del pleno para desgastar al PSOE por su izquierda. |