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28
Mar
2026
Muere Dori, la Abuela de los Mojitos de Alcalá PDF Imprimir E-mail
Zona Este - Sucesos Alcalá
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Foto cedida por PCE AlcaláEra un auténtico icono de las Ferias

Alcalá de Henares ha perdido este viernes a una de sus vecinas más queridas. Adoración Corral Martínez, Dori para todos, falleció en la madrugada del 27 de marzo a los 90 años, dejando tras de sí un legado de compromiso social, tradición festiva y cercanía que la convirtieron en un símbolo de la ciudad durante más de cuatro décadas. Su imagen detrás de la barra de la caseta del Centro Social 13 Rosas, con su sonrisa arrebatadora y sus míticos mojitos, formaba parte del imaginario colectivo de varias generaciones de alcalaínos que cada año acudían a las Ferias a saludarla.

Dori no era solo la abuela del mojito. Era también una mujer comprometida políticamente desde los tiempos de la clandestinidad, militante comunista de toda la vida, pero también creyente y catequista. En su persona se aunaban dos formas de entender el compromiso que muchos consideraban contradictorias y que ella supo conciliar con naturalidad. Su trayectoria vital la convirtió en un testimonio vivo de la transición democrática en Alcalá y del papel de los movimientos vecinales en la construcción de la ciudad.

La historia de Dori en las Ferias de Alcalá se remonta a 1977, cuando tras la legalización del Partido Comunista de España, fue una de las primeras personas en montar una caseta política en el recinto ferial que entonces se ubicaba en el Parque O’Donnell. En aquellos años, la presencia de partidos políticos en las fiestas patronales era toda una novedad y Dori se convirtió en la cara visible de esa apuesta por llevar la militancia también al espacio festivo.

Durante décadas atendió la caseta del PCE, que con el paso del tiempo se transformó en la del Centro Social 13 Rosas, una asociación que honra la memoria de las Trece Rosas fusiladas en 1939 y que mantiene vivo el espíritu de solidaridad y memoria democrática. Allí, Dori siguió detrás de la barra, sirviendo sus mojitos con la misma dedicación y la misma sonrisa, convirtiendo su mostrador en un punto de encuentro para vecinos de todas las edades y condiciones, más allá de sus convicciones políticas.

El mojito de Dori no era un mojito cualquiera. Su receta, aprendida de amigos cubanos, se convirtió en un clásico innegociable de las Ferias de Alcalá. Hierbabuena fresca que ella misma cultivaba en su jardín del barrio de Juan de Austria, limón natural, ron de calidad y su mano, la de Dori, que mezclaba los ingredientes con la misma dedicación con la que mezclaba afectos. Miles de alcalaínos repetían cada año: “No hay feria sin el mojito de Dori”.

Pero Dori también atendía a quienes no bebían alcohol. A los más jóvenes, a los que se acercaban con sus padres, a los que preferían un refresco o a los que, como el director de este periódico, le pedían su granizado de limón con hierbabuena, ese que ella preparaba con la misma dedicación que un mojito. “Pedro, este es para ti, que ya sabes que el ron es para los jóvenes”, decía con esa chispa inconfundible que la caracterizaba.

Nacida en una familia humilde, Dori supo desde joven lo que era trabajar y luchar por sus ideales. Militante comunista desde siempre, vivió la clandestinidad durante la dictadura y participó activamente en los movimientos vecinales que transformaron Alcalá en los años 70 y 80. Su compromiso con la justicia social y con los más desfavorecidos la llevó a implicarse en múltiples iniciativas solidarias a lo largo de su vida.

Pero Dori era también una mujer de familia. Deja dos hijos, Carmen y Antonio; cinco nietos, Victoria, Michelle, Jorge, Diego y Juan; y cuatro bisnietos, Pablete, Lucía, Eloy y Darío. A ellos les transmitió no solo su receta de mojito, sino también sus valores de solidaridad, compromiso y alegría de vivir. Su casa de la calle Diego de Urbina, en el barrio de Juan de Austria, era punto de encuentro para amigos, vecinos y compañeros de militancia.

La noticia de su fallecimiento ha provocado una oleada de muestras de cariño en las redes sociales y entre las asociaciones vecinales y políticas de la ciudad. El Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha expresado sus condolencias a la familia y ha destacado su papel como “memoria viva de las Ferias y del movimiento vecinal de la ciudad”. La Junta de Cofradías, la Asociación de Vecinos Juan de Austria y el Centro Social 13 Rosas han emitido comunicados de despedida.

El Centro Social 13 Rosas ha anunciado que este año la caseta de las Ferias rendirá homenaje a Dori con un espacio dedicado a su memoria. “No habrá feria sin Dori, pero su espíritu seguirá con nosotros en cada mojito que sirvamos, en cada brindis que hagamos, en cada sonrisa que compartamos detrás de la barra”, han señalado en un comunicado.

Este año, por primera vez en más de cuatro décadas, la caseta del 13 Rosas no tendrá a Dori detrás de la barra. No tendrá su sonrisa ni ese primer sorbo de mojito que para tantos marcaba el verdadero inicio de las fiestas. Pero sí quedará su recuerdo. En cada vaso que se sirva, en cada brindis que se levante, en cada risa que resuene en el recinto ferial.

Dori se fue en la madrugada del viernes, cuando la ciudad se preparaba para iniciar una Semana Santa que este año estará marcada por su ausencia. Pero también por su recuerdo. Porque Dori era de esas personas que no se van del todo. Se quedan en la memoria colectiva de una ciudad que la quiso y la admiró. Se quedan en cada feria, en cada mojito, en cada conversación que alguien empiece con “¿sabes quién me contó una vez? Dori, la de la caseta”.

Sus restos mortales están siendo velados en la más estricta intimidad familiar, según han informado fuentes cercanas. La familia ha agradecido las muestras de cariño recibidas y ha pedido respeto en estos momentos de dolor. Dori, la abuela de Alcalá, la abuela del mojito, la militante, la catequista, la vecina de Juan de Austria, descansa ya. Que la tierra le sea leve.

 

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