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Cincuenta personas se reunieron en la Plaza de los Cuatro Caños
El centro de Alcalá no es solo postal. Es también vivienda. Lo recordaron este domingo más de medio centenar de vecinos del Casco Histórico, concentrados al mediodía en la Plaza de los Cuatro Caños. Convocados por la Asociación Vecinal Barrio Centro, la protesta tuvo un lema claro y una denuncia concreta: el "maltrato sonoro" derivado de conciertos, terrazas y eventos masivos ha convertido el corazón de la ciudad en un espacio saturado.
"Una cosa es una ciudad viva y otra muy distinta una ciudad que no deja vivir", se escuchó durante la lectura del manifiesto. Los asistentes describieron un impacto cotidiano: noches sin dormir, mayores que no descansan, niños que no pueden estudiar. No es una queja puntual por un festival concreto. Es un malestar estructural que arrastran desde hace años.
El foco de las críticas se puso sobre los "Conciertos de la Muralla", eventos masivos que se celebran en pleno conjunto histórico declarado Patrimonio de la Humanidad. Los vecinos sostienen que ese espacio no puede seguir siendo escenario de eventos que saturan y dañan el entorno residencial. Pero el problema, subrayan, va más allá: entre la Puerta de Madrid, la calle Pescadería y la Vía Complutense contabilizan hasta 214 bares. "Es una verdadera barbaridad", resumieron.
Los asistentes insistieron en que la normativa sobre ruido y horarios ya existe, pero no se cumple ni se hace cumplir con contundencia. Denuncian ampliaciones de terrazas por encima de lo permitido, música en la vía pública sin control efectivo, y sanciones que, cuando se imponen, no disuaden: "Les sale más rentable pagar la multa que cumplir la norma".
La protesta también tuvo un componente político. Los vecinos recordaron que el Pleno municipal rechazó recientemente la creación de una mesa de diálogo sobre el ruido en el Casco Histórico, una propuesta de PSOE y Más Madrid. "Lo que pedíamos era una mesa donde estuviesen todos los afectados y todos los implicados", señalaron. La ausencia de ese canal de participación, a su juicio, perpetúa el problema.
Y una matización importante. Los vecinos se desmarcaron del traslado del mercado romano, una medida del Ayuntamiento que, aseguran, no fue solicitada por su asociación. "Que no nos cuelguen ese San Benito", advirtieron. Su reivindicación es otra: traslado de grandes conciertos fuera del casco urbano, control real de decibelios y cumplimiento estricto de horarios. "Un barrio sin vecinos no es un barrio, es solo un recuerdo", concluyó el manifiesto. |