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04
Mar
2018
Alcalá restaura un arca de caudales del siglo XVI PDF Imprimir E-mail
Zona Este - Sociedad Alcalá
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Foto cedida por Ayuntamiento de AlcaláLa restauración ha costado casi 11.400 euros

El alcalde de Alcalá de Henares, Javier Rodríguez Palacios, y la concejal de Patrimonio, Olga García, han presentado la restauración del arca de caudales del Ayuntamiento, perteneciente a la colección municipal de la segunda parte del siglo XVI. Se trata de una pieza de metal policromada con unas dimensiones de 47 cm de alto, 47 cm de fondo y 93 cm de ancho, de indudable valor histórico y artístico.

La Junta de Gobierno del pasado 6 de octubre de 2017 aprobó su restauración por importe de 11.393 euros. El trabajo fue encargado a Mario Danzé. El resultado final ha sido espectacular, pues lo que tradicionalmente se había considerado una interesante pieza de la colección municipal, tras esta intervención se ha trasformado en una obra de arte de primera magnitud, pues no sólo se ha recuperado la funcionalidad de la cerradura, sino que se ha puesto de manifiesto una excelente decoración pictórica del siglo XVI, que cambia por completo la obra, que se encuadra sin duda entre las cinco mejores piezas de su categoría entre las conservadas en España.

Rodríguez Palacios ha informado de que se trata de una pieza de arte “de primera magnitud, un arca de caudales del siglo XVI policromado, que tras la restauración pasa a ser uno de los más valiosos de la geografía española, una inversión de futuro en el año de celebración del XX Aniversario de la declaración de Alcalá como Ciudad Patrimonio de la Humanidad”.

La concejala, Olga García, por su parte ha explicado que desde la Concejalía de Patrimonio se planteó su rehabilitación tras comprobar el deterioro de la cerradura principal. “Al comenzar los trabajos, los restauradores –ha explicado- se percataron de la existencia de una policromía espectacular y por este motivo se planteó una rehabilitación integral de la pieza, que posee una cerradura de procedencia alemana compuesta por un total de 14 candados. Ahora se ha convertido en un objeto de importante valor artístico”.

Por su tipología pertenece a los llamados “Cofres de Nüremberg”, unas cajas construidas en metal muy robustas que servían para guardar dinero o joyas, así como legajos y documentos de valor. Este tipo de cajas fuertes se introdujeron en España a mediados del siglo XVI, producto de los avances en la industria de la forja, pero fue la incorporación de la cerradura de pasadores múltiples la que consolidó definitivamente la seguridad de estos cofres. La cerradura se acoplaba a la cara interior de la tapa y el artilugio se activaba merced a una llave que desplazaba de forma simultánea todos los pasadores. El sistema es semejante al de las modernas puertas de seguridad y fue inventado por un cerrajero de Nüremberg, la ciudad europea que marcó las directrices a seguir en la construcción de este tipo de obras.

Durante la presentación del arca se ha mostrado que está elaborada con gruesas chapas de hierro forjado, reforzada en las aristas y los cantos con tiras del mismo material aseguradas con clavos de cabeza redondeada. Su gran peso y robustez se alían con la utilización de un ingenioso mecanismo del interior de la tapa, al que se accede mediante una cerradura camuflada bajo una pletina. El sistema se completa en el exterior con dos pasadores de candados y entre ambos una falsa cerradura, para despistar. En el interior de la misma y dotada de su propia llave se encuentra otra caja que servía para guardar monedas y objetos pequeños de gran valor.

En la parte interior de la tapa se encuentra una bella pletina calada y decorada con roleos vegetales que esconde y protege el mecanismo central. Hay una serie de piezas o pletinas más finas con forma alargada y terminadas en hojas flechadas que cubren la parte superior e inferior del mecanismo, concretamente el de los balancines, los resortes de recuperación y las piezas periféricas conectadas a los resbalones. Todas están elegantemente decoradas mediante grabado con buril y posiblemente aguafuerte, mientras que los huecos del grabado están ennegrecidos de manera intencionada, posiblemente con la técnica de relleno de cera con hollín.

La tapa se une a la caja por medio de cuatro robustas bisagras que soportan el peso de la tapa al abrirse y cuenta con un soporte situado en el lateral derecho interior que se desplaza hacia arriba para hacer de tope. El cierre de la caja es automático al bajar la tapa, ya que cuenta con trece pestillos resbalones dispuestos en el perímetro de la misma, seis en la parte superior, cinco en la inferior y uno a cada lado. El mecanismo de seguridad impide abrir la caja hasta introducir la llave por la cerradura central superior, que se encuentra disimulada con una fina lámina metálica de corte circular que se desplaza hacia los lados. La robusta llave central comunica su movimiento sobre un complicado juego de balancines con resortes o muelles de recuperación, relacionados entre sí de forma laberíntica y sucesiva, que abren a la vez en cuatro direcciones los múltiples pestillos. La llave central es una pieza única que refuerza la seguridad gracias a su doble perforación en la paleta, con el calado de una estrella y un asterisco.

En los últimos años se encontraban grandes dificultades a la hora de abrir la caja, el uso de lubricantes inadecuados había provocado la generación de grasas que con el paso del tiempo se habían endurecido, hasta casi imposibilitar su apertura sin poner en peligro el propio mecanismo o la llave. Finalmente fue abierta con grandes dificultades con motivo de una exposición celebrada en el primer semestre de 2017.

A la conclusión de la exposición se planteó una intervención con el propósito inicial de limpiar y restaurar el sistema de apertura y cierre a fin de que este fuera nuevamente operativo. Por este motivo se realizó una visita al Arca a fin de poder evaluarla, a instancias de los técnicos del Museo Arqueológico Nacional, por el equipo de D. Mario Danzé ya que en su colección de este Museo hay dos arcas de similares características que habían sido recientemente intervenidas por este restaurador. Es en este momento cuando se plantea la posibilidad de que la pieza cuente con decoración pictórica antigua, para lo cual se hacen una serie de catas que indican la presencia de restos de policromía bajo las capas de pintura que simulan madera en los cuadrantes que son objeto de intervenciones posteriores.

Los trabajos de restauración se iniciaron con la elaboración de documentación general y fotográfica, incluso con luz ultravioleta, y tras los estudios previos se dio paso a la limpieza, tanto mecánica como química tras los oportunos test de solubilidad. Así se inició la eliminación de los tres repolicromados que se encontraron con una cronología del siglo XX y que pusieron de manifiesto la excepcional policromía original.

Se trata de una decoración floral, seguramente de la segunda mitad del siglo XVI realizada al óleo que cubría todas las caras exteriores del arca a excepción de la trasera, incluyendo una parte del interior de la tapa y los pasadores. Estas composiciones florales son todas distintas ya que no están realizadas con plantilla y se trata de motivos vegetales con hojas gruesas y voluminosas acompañadas de rojizas flores carnosas. La paleta de colores es muy reducida y salta de los verdes (cardenillo), a un tono tierra intermedio, un ocre amarillo y blanco. Técnicamente la decoración está muy bien ejecutada, utilizando inteligentemente la reducida paleta de color y aplicando pinceladas sueltas que aportan detalles, sutileza y profundidad a la obra. Las hojas y flores tienen bordeados en un tono tierra oscuro que aporta gran profundidad a la composición.

Una vez concluidos estos trabajos se procedió a la limpieza del mecanismo, eliminación de focos de óxido y ceras. Tras la limpieza se dio paso a la reintegración volumétrica tanto en los metales como en las maderas del soporte y al tratamiento de inhibición de los metales para evitar oxidaciones mediante aplicación de ácido tánico y de ácido oxálico, tras lo cual se aplicó una capa de protección y de lubricación del mecanismo. Por último se ha procedido a completar la reintegración cromática de la zona con decoración floral y a la aplicación de una capa de protección.

 

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