Halloween 2016: Alcalá y la Tabla de Salomón | eltelescopiodigital
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30
Oct
2016
Halloween 2016: Alcalá y la Tabla de Salomón PDF Imprimir E-mail
Lente de Aumento - A Fondo
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El nombre del Zulema procede del mítico artefacto que permite descubrir el nombre de Dios

El Cerro del Viso complutense es un lugar cargado de historia y de leyendas, y es que en sus laderas nació la primera Complutum antes de trasladarse al valle donde se convertiría en Alcalá de Henares; y en su interior se encuentra una misteriosa instalación militar, a pocos metros de donde, en 1947, explotaron los polvorines guardados por el Ejército y que dejaron 24 muertos en la localidad complutense.

Pero si hay algo especialmente curioso en este monte de los Cerros de Alcalá, ese es su nombre original, por el que todavía se le conoce: Zulema, o Yabal Sulayman, traducido como “el Monte de Salomón”. Y es que una antigua leyenda sitúa en el corazón de Alcalá una de las ubicaciones míticas de la misteriosa Tabla de Salomón, el artefacto más preciado por el Rey israelí y que se perdió tras una serie de devenires históricos. Pero vamos por partes.

Cuenta la leyenda que el Rey Salomón poseía una poderosa Tabla en la que se hallaba inscrito todo el conocimiento del Universo, la fórmula de la creación y la forma de descubrir el nombre real de Dios, el

Shem Shemaforash cabalístico. Pero un terrible día del año 70 el Templo de Jerusalén fue destruido, si bien la Tabla fue salvada por los sacerdotes y trasladada a Roma, donde descansó en el Templo de Júpiter Capitolino hasta el saqueo de Roma del 410. Desde allí viajará a Carcasona primero y Rávena después, antes de que los visigodos la trasladen a Tolosa, de donde Alarico II tendrá que huir para refugiarse en Barcelona con, cuenta la leyenda, todos sus tesoros. Desde la Ciudad Condal se pierde el rastro de la Tabla, ya que, tras el asesinato de Alarico, el tesoro se traslada hasta la Cueva de Hércules de Toledo, que será la nueva capital del Reino visigodo.

Pero un error con la traducción mezcla esta leyenda con otra distinta al caer en manos de los historiógrafos musulmanes, que traducen “Tabla” por “Mesa” creyendo que el misterioso artefacto era la mesa de 365 patas con esmeraldas engastadas que encontró Tariq tras cruzar el Zulema en plena Complutum. Tariq, tras derrotar a Don Rodrigo en la Batalla de Guadalete del 711, avanza por el reino hasta llegar a lo que será Alcalá, y traslada la mesa que encuentra a la localidad de Medinaceli o “Medina Talmeida”, Ciudad de la Mesa.

Tras ver el importante triunfo militar de Tariq, el general Muza se enfrenta con él por la posesión de la mesa obligando a intervenir al Califa Suleiman I tras llegar ambos a Damasco. Sin embargo, Tariq idea una estratagema que desvela quien era el legítimo propietario de la pieza: arranca una de las 365 patas a la mesa, y le entrega a Muza una réplica. Cuando Muza se presenta como conquistador de Hispania entregando la falsa mesa, Tariq desvela la verdad al mostrar la pata arrancada junto a la mesa auténtica. Según la tradición, esta mesa fue desmontada por el Califa y sus gemas adornan la Kaaba de la Meca.

Volviendo a la Tabla original, son muchas las localidades que tienen su propia leyenda relacionada con el artefacto. Así la propia Toledo afirma que la Tabla nunca salió de la Cueva de Hércules, lugar secreto de la capital del Tajo, donde sólo se puede acceder a través de una estrecha puerta con una gran cerradura y con un mensaje muy claro grabado en piedra: “Rey, abrirás estas puertas para tu mal”.

Cuenta la leyenda que el propio Hércules ordenó a cada Rey que añadiese una nueva cerradura para proteger el secreto de la cueva, pero Don Rodrigo no sólo no lo hizo, sino que decidió abrir la misteriosa puerta. Así lo hizo, y, tras cruzar dos salas, accedió a una tercera con un gran cofre en su interior. El curioso Rey lo abrió descubriendo un gran lienzo en el que estaba pintada la derrota de sus tropas a manos de los musulmanes que se produciría un año después. Impactado, Rodrigo abandonó la cueva sin descubrir los secretos que ocultaban el resto de salas....

Muy cerca de la capital de Castilla se sitúa la Iglesia de Santa María de Melque, un pequeño templo al lado del lugar donde se encontró el gran tesoro de Guarrazar. Melque, según la tradición es una de las iglesias más antiguas de España, y tiene vinculaciones directas con la Orden del Temple además de una intrincada red de laberintos en su subsuelo.

Otra de las hipótesis sitúa la Tabla en plena provincia de Jaén, donde un labrador encontró, allá por 1924, una gran cueva con un tesoro visigodo en Torredonjimeno. Unos años después, y en la misma ubicación, apareció una extraña lápida templaria con símbolos idénticos a los que adornaban el artefacto de Salomón, piedra, por cierto, que puede verse en el Ayuntamiento de Arjona.

Este descubrimiento desveló la existencia, en la capital jienense de una extraña logia pseudo-masónica llamada “Los Doce Apóstoles” cuya razón de ser era, precisamente, buscar la polémica Tabla del rey judío.

También el Norte de España se disputa tener la Tabla de Salomón. En concreto, el Monsacro, situado en Asturias, donde habría sido trasladado el tesoro visigodo tras la conquista de la península. Buena parte de este tesoro terminó en Asturias, pero entre lo encontrado nunca se halló la Tabla. Sin embargo, el Monsacro se convertía en uno de los lugares más mágicos de Asturias, al ser punto de encuentro de la Ruta de la Plata y el Camino de Santiago, y poseer dos capillas templarias construidas sobre un lugar de culto a la diosa Madre.

Otra de las leyendas dicen que la Tabla nunca salió de la localidad francesa de Carcasona, donde, en el siglo XIX se afirmaba que el gran Tesoro de los godos se encontraba escondido en el fondo de un pozo. A finales de ese siglo, y tras realizar unas obras en la Ermita del pueblo, el párroco de la localidad se convirtió, de la noche a la mañana, en un hombre muy rico que inicia excavaciones por todo el país y entra en contacto con logias ocultistas. La Iglesia le suspende “a divinis” tras ser amonestado, y, tras su muerte, las autoridades de Carcasona prohíben cavar en todo el término municipal...

Volviendo a Alcalá, otra de las opciones habla de que la Tabla auténtica sí llego a los Cerros, si bien, ante la llegada de Tariq los habitantes de la región decidieron esconder la Tabla original dejando en su lugar la Mesa que encontró. Así la Tabla de Salomón nunca habría abandonado el misterioso corazón del monte Zulema complutense.

Tolosa, Barcelona, Toledo, Jaén, Oviedo, Carcasona, Roma, Medinaceli, Alcalá... Son muchos los lugares que podrían esconder el misterioso artefacto, cuya descripción da una idea muy clara de lo que realmente podría ser: según explican las crónicas se trataría de una tabla plana en cuya superficie se reflejaban imágenes, por lo que también se le dio el nombre de “Espejo de Salomón”. En cualquier caso, es mejor que la misteriosa Tabla tarde mucho tiempo en aparecer, ya que, cuenta la leyenda, su aparición será símbolo inequívoco de que se acerca el fin de los tiempos.

 

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