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Voluntarios de Madrid relataron el episodio de la emboscada en el puente de Viveros
Tras la liberación del alcalde en recreaciones anteriores, la Guerra de la Independencia continuaba en Torrejón. Y lo hacía con unos españoles mucho más envalentonados que en ocasiones previas. La victoria frente a los franceses, gracias a la colaboración de los guerrilleros, cambió las tornas de una guerra que hasta ese momento no había sido precisamente favorable.
El contexto histórico es clave para entender lo que se representó. El 27 de abril de 1813, Napoleón había abandonado la campaña de España para dirigir la defensa de Alemania. El rey José Bonaparte preparaba ya la evacuación de Madrid. El 22 de mayo, Juan Martín Díez, 'El Empecinado', había derrotado a una columna francesa de más de 2.000 hombres en el puente de Zulema (Alcalá de Henares), liberando la ciudad complutense. El 27 de mayo, José Bonaparte huía de Madrid. Los franceses estaban en plena retirada hacia el norte.
El episodio recreado este año está fechado en mayo de 1813. La acción se situaba en el puente de Viveros sobre el Jarama, lo que hoy se conoce como puente de San Fernando sobre el Camino Real. Allí, un grupo de españoles intentaba cruzar hacia Madrid para encontrarse con un retén de las tropas napoleónicas que cubrían la retirada. Lejos de amedrentarse, los nacionales se enfrentaron a los franceses, que no dudaron en repelerlos de forma violenta. Pero esta vez las cosas habían cambiado. Tras las últimas victorias (Zulema, la liberación de Alcalá, la huida de José Bonaparte), el bando español, en lugar de retroceder asustado, mantuvo las posiciones hasta la llegada de refuerzos.
Y qué refuerzos: nada menos que las tropas de Juan Martín Díez, 'El Empecinado', que enarbolando la bandera con la cruz de Borgoña, repelieron a los franceses. Aunque casi todas las bajas correspondieron a los lugareños, el ejército más poderoso del mundo no tuvo más remedio que huir, dejando libre el paso sobre el río Jarama. Este episodio forma parte del conjunto de acciones que llevaron al colapso de la ocupación francesa en la zona central de España en 1813. Las escaramuzas en los puentes del Jarama aseguraron el control aliado del paso hacia Madrid y dañaron la logística francesa en su retirada hacia el norte. La recreación fue relatada por los Voluntarios de Madrid, con la que comenzaba un ciclo que les llevó por la tarde hasta Madrid, donde hoy mismo vivirán otras dos recreaciones.
La representación de Torrejón comenzó en la Plaza de España, minutos después de que partiera la manifestación del 1 de mayo. Allí, con un intenso calor como testigo, franceses y españoles (juntos pero no revueltos) cruzaron las calles hasta la plaza, abarrotada para la ocasión. Un narrador fue contando curiosidades de la época, centrándose en esta ocasión en la gastronomía y el transporte a comienzos del siglo XIX.
Las tropas napoleónicas (primero) y los nacionales (después) fueron entrando en la plaza para reproducir el episodio de la emboscada en el puente del río Jarama. Y como cierre simbólico, fuera ya de la representación, los 'campesinos' protagonizaron un peculiar manteo del pelele, cuya efigie no era otra que la de Pepe Botella.