El colapso ocurrió minutos antes de la apertura al público
Una de las torres del Castillo de Escalona se derrumbó en la mañana del 14 de marzo en la localidad toledana de Escalona, poco antes de que comenzaran las visitas turísticas previstas para ese día. El desplome se produjo alrededor de las 10:30 horas y, aunque no dejó heridos, sí provocó daños en algunos vehículos estacionados en las inmediaciones del monumento.
Según explicó el alcalde, el derrumbe podría estar relacionado con la acumulación de agua tras las intensas lluvias de las últimas semanas, lo que habría debilitado la estructura de la fortificación. Tras el incidente, el recinto fue precintado y cerrado al público, mientras técnicos y responsables de patrimonio evalúan el estado del resto del edificio y los daños ocasionados.
El castillo, una fortaleza medieval con siglos de historia, fue adquirido por el Ayuntamiento en 2024 con el objetivo de restaurarlo y convertirlo en un espacio turístico y cultural, proyecto que ahora deberá revisarse tras el colapso de una de sus torres
El Castillo de Escalona, situado en la provincia de Toledo, es una de las fortalezas medievales más importantes del valle del río Alberche y tiene orígenes que se remontan a la Edad Media, cuando la zona era un punto estratégico entre Toledo y el oeste de la península. Aunque en el lugar ya existían defensas anteriores, el castillo comenzó a tomar su forma actual tras la Reconquista cristiana en el siglo XI, cuando la plaza fue reforzada para proteger las rutas y el territorio frente a posibles ataques.
El momento de mayor importancia del castillo llegó en el siglo XV, cuando pasó a manos de Álvaro de Luna, uno de los personajes más poderosos del reinado de Juan II de Castilla. Álvaro de Luna convirtió Escalona en una residencia palaciega fortificada, ampliando el castillo y dotándolo de elementos más propios de un palacio nobiliario que de una simple fortaleza militar. Durante esta etapa se levantaron torres, murallas y dependencias señoriales que transformaron el complejo en uno de los centros de poder más relevantes de la nobleza castellana.
Tras la caída en desgracia y ejecución de Álvaro de Luna en 1453, el castillo pasó a otras familias nobles y fue perdiendo progresivamente su papel político. Con el paso de los siglos sufrió abandono, deterioro y múltiples transformaciones, aunque siguió siendo uno de los símbolos históricos de Escalona. Hoy en día, el castillo es considerado uno de los conjuntos medievales más representativos de la provincia de Toledo, tanto por su historia como por su arquitectura, que combina elementos defensivos con rasgos palaciegos propios de la nobleza castellana del siglo XV. |