05
Oct
2026
La Virgen del Rosario se estrena como alcaldesa en unas Patronales pasadas por agua Imprimir
TorreNews - Sociedad Torrejón
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La Patrona recibe el bastón de mando en el 50 aniversario de la ofrenda floral

Una iglesia abarrotada canta de forma conjunta el himno de la Virgen del Rosario. Esta es la forma en la que tradicionalmente termina la procesión que clausura las fiestas patronales de Torrejón. Y en esta ocasión no fue una excepción, si bien la imagen fue aún más impactante, pues el coro formado por fieles, hermanos y autoridades estuvo acompañado por la Banda Municipal de Música. Una imagen que servía para borrar lo ocurrido tan solo minutos antes, pues la lluvia, tras tres días de amenazas, aguó la procesión de la Virgen del Rosario.

Pero el largo fin de semana comenzaba mucho antes. El viernes por la mañana, el Ayuntamiento de Torrejón celebraba una sesión extraordinaria con un único punto en el orden del día: el nombramiento como alcaldesa de honor de la Virgen del Rosario. Una petición que se hizo coincidiendo con el 300 aniversario de la Hermandad hace ya cinco años, pero que no pudo materializarse hasta este 2026. Y es que las cosas de palacio van despacio, y antes de conceder el título era necesario crear una ordenanza que regulase los honores y distinciones, lo que provocó que el homenaje tardase en llegar mucho más de lo esperado.

Pero llegó, y lo hizo en un pleno en el que los hermanos del Rosario y del resto de Hermandades fueron los protagonistas. Así, y justo tras terminar el último de los rosarios de la aurora multitudinarios con que preparan el inicio de las patronales, la Hermandad se acercó al salón de plenos para asistir a una sesión no tan tensa como es habitual, pero con momentos de bronca entre la portavoz de Más Madrid y los hermanos del Rosario. Y es que la Hermandad no había tenido la oportunidad de decirle a Grass lo que opinaba de su decisión de quitar los carteles de Semana Santa de la ventana de su despacho municipal. La actitud del PSOE, por su parte, fue mucho más conciliadora, repitiendo que se estaba viviendo un momento histórico y que no se podía poner de perfil. PP y PSOE aprobaron el nombramiento, mientras que Más Madrid optó por la abstención.

La sesión arrancaba con la aprobación de la urgencia, un trámite que no estuvo exento de polémica. Ruth Grass, portavoz de Más Madrid, dejó clara su postura: "Nuestro grupo no considera que este pleno, aunque sea extraordinario, sea urgente, porque ya se sabía que este pleno iba a ser hoy desde hace meses. Estamos en contra de que se utilice la legislación para utilizarla de manera desafortunada para hacer un pleno urgente cuando ya había una orden". A pesar de las críticas, la urgencia salió adelante con los votos de PP y PSOE, mientras que Más Madrid se abstenía.

A continuación, se dio lectura a la moción de nombramiento, que incluía una detallada justificación histórica. "El mayor símbolo de la memoria, tradición e identidad de nuestra ciudad es su patrona. Por eso, decidimos designar a la alcaldesa honoraria de Torrejón de Ardoz como nuestra patrona". La moción recordaba que la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario se constituyó en febrero de 1721, y que sus ordenanzas, conservadas en el Archivo General Diocesano de Toledo, ya refieren a la Virgen del Rosario como patrona de la villa. "Esto demuestra que el patronazgo ya estaba reconocido por la sociedad torrejonera en aquella fecha, por lo que su origen probablemente es mucho anterior".

La moción destacaba también el valor de una hermandad "con más de 300 años de servicio, 305 si no me equivoco, y de indudable valor para la ciudad de Torrejón de Ardoz y todos sus vecinos". El nombramiento se amparaba en el Reglamento para la concesión de honores y distinciones del Ayuntamiento, y concluía con un "¡Viva Torrejón de Ardoz! ¡Viva!" que resonó en el salón de plenos.

Terminado el pleno, comenzaban las fiestas esa misma tarde. Con la amenaza de lluvia sobre sus cabezas, los hermanos de la Virgen del Rosario preparaban una ofrenda distinta. Por aquello de que en cualquier momento se podía suspender, optaron por un curioso plan B: en lugar de colocar el ninot de la Virgen en el centro de la Plaza, lo dejaron pegado a la fachada de la Iglesia, situando a la Virgen en las escaleras del templo y suspendiendo así el primero de los pocos eventos que iban a caer del programa previsto: el solemne traslado de la Virgen del Rosario hasta el centro de la Plaza Mayor.

Pero al mal tiempo, buena cara. Esta ofrenda improvisada dejó una imagen cargada de simbolismo: las flores, además de adornar el ninot, se colocaron en las escaleras de la San Juan Evangelista, exactamente igual que ocurrió hace 50 años, pues la Hermandad celebraba las bodas de plata de una de sus tradiciones más importantes. Una tradición instaurada por un presidente muy especial, como se iba a descubrir el domingo: el abuelo del actual alcalde.

La ofrenda comenzó sin demasiados contratiempos, con el traspaso de bandas entre hermanos mayores, y continuó con la entrega de flores por parte de autoridades, asociaciones, partidos políticos, clubes, peñas y vecinos. Prácticamente todo Torrejón participó en la elaboración de un manto verde y rosa para su Patrona. Eso sí, la lluvia se hizo presente en dos momentos a lo largo de la tarde, lo que agilizó la ofrenda, recortándola de forma importante, pues solo se prolongó cuatro horas en lugar de las casi cinco habituales.

Para amenizar la ofrenda, Torrejón organizó un gran programa de actividades. Los gaiteros de Lume de Biqueira, la Banda Municipal de Música, el grupo de jotas de la Casa de Aragón de Alcalá, la comparsa de gigantes y una rondalla que no dudó en actuar bajo la lluvia fueron llenando las horas.

A eso de las 9:45, la acción se trasladaba hasta el escenario central, protegido de la lluvia por la gran carpa que ocupa un tercio de la plaza. Allí, el pregonero inauguraba las fiestas. Y era un pregonero de auténtico lujo, con un regreso a casa lleno de simbolismo: Mario Rivillos, "Super Mario", tras ganarlo todo con el Barça, la selección y el Palma, volvía al Inter, que siempre fue su casa. Torrejón le dio la bienvenida convirtiéndolo en pregonero, por cierto, 24 horas antes de un importantísimo partido, pues el Inter recibía en el Jorge Garbajosa al Pozo Murcia para celebrar el primer clásico de la temporada.

El acto comenzó con las palabras de la Presidenta de la Hermandad del Rosario, que agradeció la presencia de todos y destacó la importancia del pleno extraordinario celebrado esa misma mañana: "Hoy se ha convertido en un día histórico para nuestra hermandad y para nuestro pueblo. Hoy, en pleno extraordinario, en el Ayuntamiento, y a iniciativa de nuestro alcalde, Alejandro, se le ha concedido el título de alcaldesa honoraria a nuestra patrona". También aprovechó para desearle suerte a Mario Rivillos en su nueva etapa: "Aprovecho la ocasión para desearle la mejor de las suertes a nuestro pregonero, Mario Rivillos, Super Mario, en la Vuelta a tu Casa y en tu nueva etapa en el Instituto de Finanzas".

Después tomó la palabra el alcalde, Alejandro Navarro, que recordó su amistad con el pregonero: "Ese era Mario. Desde que éramos dos canijos yo intentaba jugar al fútbol y él nos enseñaba a todos. Y que Mario, después de haber hecho una carrera espectacular que empezó aquí en Torrejón, que se marchó a recorrer toda España agarrando todos los títulos que se pueden ganar en fútbol sala, vuelve a casa, vuelve con su familia". Navarro también quiso quitar hierro a la amenaza de lluvia: "Disfrutemos de nuestras fiestas a pesar del tiempo, porque yo creo que el tiempo ya ha llovido lo que tenía que llover, ya no va a llover más".

Y entonces llegó el turno de Mario Rivillos. El pregonero, visiblemente emocionado, arrancó con fuerza: "La lluvia no nos para. Somos gente de Torrejón. La lluvia a nosotros no nos puede parar". Rivillos recordó su infancia, donde dio sus primeros toques al balón en los campos de tierra que llenaban la localidad, y lo hizo con un discurso corto pero muy intenso que inauguraba las fiestas patronales. "Celebramos con el corazón repleto de emoción y gratitud nuestras fiestas patronales, nuestras fiestas de siempre, que llenan nuestro pueblo de alegría y unión durante estos tres días", dijo, antes de agradecer a la Hermandad, a las asociaciones y a todos los torrejoneros su presencia. Y terminó con un "¡Viva la Virgen del Rosario! ¡Viva! ¡Viva Torrejón! ¡Viva!".

Con la ofrenda en sus últimos estertores, saltaba al escenario Bertín Osborne, ya recuperado del problema que le ha tenido alejado de los escenarios en los últimos meses. El cantante, que regresaba a la localidad nueve años después de su última visita, ofreció un recorrido por su trayectoria, estrenando además una nueva canción. El cantante y presentador reaparecía en el escenario de Torrejón de Ardoz tras un parón profesional por problemas de salud, en un concierto en el que compartió su mejoría y su renovada pasión por la música y celebró 45 años de carrera. Osborne había estado ausente de los escenarios durante varios meses, lo que generó preocupación entre sus seguidores, y en su regreso se mostró optimista y agradecido, afirmando que se encuentra mucho mejor.

Durante el concierto interpretó una selección de sus temas más emblemáticos, entre ellos Noche de San Juan, Necesito una amiga, Veneno, Volver, volver y Sigo siendo el rey, además de varias rancheras acompañado por un grupo de mariachis. Uno de los momentos más conmovedores fue cuando recordó a su madre, que tuvo una influencia significativa en su carrera, y relató cómo desde niño soñaba con ser cantante, inspirado por artistas como Frank Sinatra, Sammy Davis Jr. y Dean Martin.

Bertín demostró su cercanía con el público al fotografiarse con una admiradora y manejó con humor algunos problemas técnicos de sonido, convirtiendo los inconvenientes en momentos divertidos, contó un chiste y pidió una copa de tequila para brindar con los asistentes. Fuera del escenario mantuvo un perfil bajo respecto a su vida personal y no comentó las preguntas sobre su estado sentimental ni sobre cuándo sus hijas conocerán a su hijo con Gabriela Guillén. La reaparición marcó su regreso a la música y fue una celebración de su legado y su conexión con el público.

Pero no solo Bertín puso la música a las Patronales, pues al día siguiente los Chunguitos hicieron lo propio entonando las canciones que les hicieron grandes y volviendo a ser tres en un concierto que llenó la plaza en el marco de su gira 50+1 que conmemora más de medio siglo de trayectoria. Y hablando de llenos, tanto el viernes como el sábado el recinto ferial también estuvo abarrotado con las actuaciones de las orquestas Panorama, y La Misión; y la Moonkey Party de DJs.

Y por supuesto, los chamizos no faltaron a su cita, especialmente dos de ellos: el de Cuasiguapos y Kalandrakas. Y es que tras muchos años de trayectoria echaban el cierre al haberse vendido la parcela donde se instalaban para construir viviendas. El adiós de los Cuasiguapos fue especialmente simbólico, pues fueron ellos quienes tuvieron la idea de ocupar parcelas sin actividad los días de fiestas, haciendo así nacer una tradición sin la cual no se entienden las fiestas Patronales de Torrejón.

Y hablando de tradiciones, la tercera pata que compone la programación, junto a la religiosa y el encuentro de gigantes, se quedó en el tintero. El Ministerio de Defensa decidía cancelar su tradicional homenaje a la bandera, con el que comienza de forma oficial el último día de las patronales. El motivo: la alerta lanzada por Aemet para todo el fin de semana, que a pesar de ello no consiguió paralizar las fiestas torrejoneras. Y es que, además del Homenaje a la Bandera, sólo se suspendían otros dos actos, y los dos relacionados con la pirotecnia: el lanzamiento de un ramillete de color desde el Ayuntamiento el sábado por la mañana, y la actuación de los Bufones de Fuego en el Encuentro de Gigantes por la tarde.

Mientras Bertín repasaba su historia, la Hermandad del Rosario demostraba una capacidad de reacción, hoy lo llaman resiliencia, que iba a mostrar todas sus cartas en la tarde del domingo. Tras la suspensión del traslado a la plaza, optaron por dejar una imagen espectacular, similar a la que ofrece el Rocío en el cierre de sus romerías: los hermanos, tras colocar los varales a las andas que habían cobijado a la Virgen durante la ofrenda, la trasladaron al interior del templo subiéndola por las escaleras, donde, tras colocarla en el crucero central, le dedicaron la primera salve del fin de semana.

El sábado amanecía con tiempo revuelto, lo que no impedía que la localidad celebrara los actos centrales previstos, o al menos casi todos. El tradicional ramillete de fuegos artificiales no pudo lanzarse por la lluvia. Lo que sí hubo fue la exhibición de coches clásicos, que en este caso fueron Porsche, y también el lanzamiento de caramelos desde el balcón del Ayuntamiento. Un balcón que, por la tarde, acogería la Zarzuela popular de la Agrupación Lírica, en la que los líricos repasaron números hiperconocidos y también entonaron la Salve dedicada a la patrona torrejonera. Pocos minutos después, era la Hermandad del Rosario la que irrumpía en la plaza para dirigirse a San Juan Evangelista, donde se iba a celebrar la Salve Solemne. Una salve que fue aún más solemne al estar acompañada por el Orfeón Complutense.

Y es que el coro de la Iglesia ha visto pasar a mucha gente durante este largo fin de semana. La misa solemne del domingo por la mañana llenaba el espacio al reunir a la Banda Municipal de Música y al Ensemble Coral, que pusieron la melodía a una misa principal marcada por la entrega del bastón de mando, que dejó otra imagen simbólica. Y es que el actual alcalde no estuvo solo, pues también acudió uno de sus predecesores, Pedro Rollán, para dejar claro que no es una corporación determinada la que entrega el símbolo del poder de Torrejón, sino toda la localidad: actual, pasada y futura. La ceremonia, entre lo humano y lo divino, estuvo presidida por las banderas de España, la Comunidad de Madrid, Torrejón y el Vaticano, dejando claro que era mucho más que un acto simbólico.

La ceremonia, cargada de simbolismo, comenzó con las palabras de la presidenta de la Hermandad, que agradeció al alcalde y a toda la corporación municipal el gesto: "Este bastón no es un adorno, es el reconocimiento de un pueblo que desde hace siglos se pone bajo el mando de su madre, la Virgen del Rosario, para pedir protección, consuelo y esperanza. Para nosotros, como hermandad, es una responsabilidad aún mayor custodiar con dignidad este artículo que hoy el ayuntamiento le ha regalado a nuestra patrona".

El alcalde, Alejandro Navarro, tomó la palabra para destacar la importancia del momento: "El pleno del pasado viernes reunió, de forma solemne, una decisión histórica: nombrar a la alcaldesa honoraria a nuestra patrona, la Virgen del Rosario". Navarro recordó que la Cofradía se constituyó en febrero de 1721, y que sus ordenanzas, conservadas en el Archivo Diocesano de Toledo, ya la reconocían como patrona. "Esto demuestra que el patronazgo ya estaba reconocido por la sociedad torrejonera en aquella fecha, por lo que su origen probablemente es mucho anterior". También tuvo un recuerdo para los presidentes y hermanos que han trabajado durante años para lograr este reconocimiento.

El acto culminó con la entrega física del bastón. El alcalde se lo entregó a la presidenta de la Hermandad, que a su vez se lo ofreció al nuevo párroco, Jesús de la Cruz, que lo bendijo y se lo devolvió al alcalde para que fuese él quien lo depositase a los pies de la Virgen. La misa también sirvió para celebrar el 50 aniversario de la ofrenda floral, una tradición instaurada por un presidente muy especial: el abuelo del actual alcalde. Un detalle que Navarro quiso destacar con emoción: "Me hace especial ilusión que este otorgamiento se haga en una fecha tan señalada".

Y poco tardó la Virgen del Rosario en lucirlo. La Hermandad optó por sacar a la calle el bastón cosiéndolo al manto que lució la Virgen durante la procesión. Una procesión que comenzaba, como el resto del fin de semana, con la mirada puesta en el cielo, donde los negros nubarrones barruntaban lo peor. Pero aun así, la procesión salió de la San Juan Evangelista y lo hizo para vivir uno de sus momentos más icónicos: la subasta de cintas y rosario.

Así comenzaba un viaje muy solemne en el que el palio de la Virgen pretendía recorrer las calles de la localidad hasta entrar por la calle Pesquera. Pero la lluvia obligó a un cambio de planes. En un primer momento, en lugar de seguir por la calle Los Curas, se optó por acortar por la calle La Cruz. Sin embargo, esta primera medida no fue suficiente. La lluvia comenzó a caer y con ella comenzaron los nervios.

Tras una parada técnica, los hermanos decidían cubrir con un enorme plástico la imagen de la patrona, tras comprobar que cubrir el palio contra reloj iba a ser difícil. Ya con la imagen a salvo, la procesión continuaba, con el relevo en el que los vecinos pudieron llevar sobre sus hombros a la Virgen. La comitiva llegaba a la plaza, pero no por el lugar previsto, sino por la calle Los Curas, lo que por cierto dejaría otra imagen impactante: la cascada de pólvora que abre un camino desde la Virgen a la Iglesia en esta ocasión fue inversa, terminando justo a los pies de la patrona torrejonera, y dejando una imagen de la Virgen a pocos centímetros del fuego que nada tiene que envidiar a la procesión de las hogueras de Fuentidueña.

Justo antes, la Hermandad celebraba una de las novedades de esta edición, aunque no en el lugar previsto: la Virgen recibió una lluvia de pétalos de flores desde uno de los balcones de acceso a la plaza. Justo tras la cascada y sin baile de por medio, comenzaban los juegos artificiales desde el tejado del Ayuntamiento antes de que la patrona entrara, por fin, en la San Juan Evangelista.

Y dentro, y sin lluvia, volvía la tranquilidad. Los hermanos realizaron, en el crucero central, el baile que no habían hecho a las puertas, hasta llevar a la Virgen a una de las naves laterales. Desde allí, y tras retirarle el plástico protector entre aplausos, comenzaba el último viaje que dejaba a la Virgen del Rosario a los pies del altar mayor para cerrar, entonando por última vez su salve con la voz de todos los que llenaban la Iglesia acompañados por la orquesta, unas fiestas patronales que ya forman parte de la historia de Torrejón.