Don Javier Ortega abandona Torrejón después de siete años. Llegó justo para las fiestas y se va días antes de las fiestas. "Si Dios quiere, podré participar también en las fiestas, acompañando al nuevo párroco con mucho afecto", dice. Se marcha a Rivas, a la parroquia de Santa Mónica, una zona muy joven, con muchísimos niños de catequesis, pero sin hermandades. "Es una parroquia más de misión, más de evangelización, hay que salir mucho al encuentro de la gente. Yo voy con ilusión y espero, con la ayuda del Señor, dar lo que llevamos: el amor de Dios", explica.
La transición será esta semana. El viernes se despide de Torrejón; el sábado entra Jesús, el nuevo párroco; y el domingo ya estará en Rivas. "Para Santa Mónica es cuando empezamos esta nueva etapa", señala. El cambio se gestó en marzo, cuando el obispo se lo comentó. "Yo cuando dijo 'estoy pensando', ya me di por muerto", bromea. "Pero tanto Jesús como yo lo hemos acogido con ilusión y con una gran disponibilidad. Debemos obediencia al obispo, y además lo hacemos con todo afecto".
Jesús, el nuevo párroco de Torrejón, llega desde Rivas, donde ha estado 22 años. "La gente allí está con ese disgustillo, con esa pena. Pero todo será para un bien más grande, sin duda", afirma Javier. "Jesús es un buen fichaje. Aparte de que nos conocemos, somos buenos amigos. Estoy convencido de que lo va a hacer muy bien. Tiene una asociación de diálogo de arte y cultura con la fe que da mucho fruto, y seguro que también aquí en Torrejón la intentará promover".
Siete años dan para mucho. Javier llegó en 2019 y muy pocos meses después estalló la pandemia. "Fue un momento delicado, complicado, pero también fue un momento bonito, porque el obispo, Don Juan Antonio, tuvo la valentía de no cerrar nunca la iglesia. Con todas las medidas de precaución, poquita gente, pero pudimos celebrar misa todos los días. Dábamos la bendición desde el campanario todos los días a las 12. Fue una ocasión también de purificación".
Hablando de las hermandades, Javier se emociona. "Al principio estuve con la Hermandad del Rosario todos los años, con la del Carmen. Después he acompañado también a la del Corpus y a la del Rocío. He ido ya varios años al Rocío. Ha sido una experiencia muy bonita. Las hermandades son una bendición grande. Es una forma de cuidar la devoción popular, pero que ayuda mucho. Y aquí la suerte es que se llevan muy bien entre ellas, están todas muy incorporadas a la parroquia". Destaca el crecimiento de la Hermandad del Carmen con Aitofí, y la incorporación de muchos jóvenes en el Rocío y en la Veracruz. "Son hermandades vivas, con mucha ilusión, y están haciendo un bien grande a la parroquia y a la ciudad".
Sobre el título de alcaldesa a la Virgen del Rosario, que se concederá justo después de su salida, Javier se muestra "muy agradecido" por la relación con el Ayuntamiento. "Siempre han colaborado en todo lo que les hemos pedido. A base de insistir, sobre todo la Hermandad del Rosario, el título de alcaldesa al final lo han visto adecuado. No deja de ser un motivo de alegría y de ilusión, no solo para la hermandad, sino para todos los fieles de Torrejón".
"El tejido religioso de Torrejón está vivo", asegura. "Cuando piensas que hay 140.000 habitantes, te gustaría que el amor de Dios y el Evangelio llegase a todos. Pero gracias a Dios no nos podemos quejar. Lo que tenemos que hacer es ponernos en actitud de evangelizar, en actitud de misión". Su último gran acto fue el pasado domingo, la exaltación de la Cruz, la fiesta grande de la Hermandad de la Veracruz. "Les acompañaré con mucho cariño, aunque quien presidirá será Teo, el capellán, que lo está haciendo muy bien. Pero este año les acompañaré en la misa y en la procesión".
Para terminar, un mensaje a los torrejoneros. "Acción de gratitud por lo que he vivido estos años, por la acogida, por el cariño, por todo lo que hemos visto. Que acojan con mucho cariño al nuevo párroco, que sigan trabajando. No vamos a seguir unidos, no solamente en la oración y el afecto, sino que yo creo que habrá ocasiones en las que podamos seguir teniendo contacto. Estamos a 30 kilómetros. 25 minutos en coche".