06
Mar
2026
La Sinfónica de Rivas ofrece un concierto de cuerda Imprimir
Zona Este - Rivas Vaciamadrid
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Foto cedida por Ayuntamiento de RivasEsta tarde en el Bardem

El quinto concierto de la temporada 2025-2026 de la Orquesta Sinfónica de Rivas Alma Mahler se concibe como una noche de serenata de cuerdas, con la interpretación de tres piezas de Edward Elgar, María de Pablos y Chaikovski. La dirección orquestal recae esta vez en la murciana Isabel Rubio, una de las batutas más dinámicas y con mayor proyección del panorama actual.

Rubio ha sido directora asociada de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y directora asistente de la Orquesta de Valencia, además de colaborar estrechamente con la Orquesta Nacional de España en diversas producciones.

La velada se abre con la “delicadeza” de la ‘Serenata para cuerdas’, del inglés Edward Elgar (1857-1943), “una obra de juventud impregnada de lirismo. Escrita en 1892, es una de las composiciones más queridas del autor británico y una de las primeras que reveló su genio al mundo. Su segundo movimiento, el Larghetto, es el corazón emocional de la obra; una melodía larga y sostenida que demuestra la capacidad de Elgar para hacer que las cuerdas canten con una melancolía puramente inglesa”, explican desde la Sinfónica de Rivas.

A continuación, el programa da voz a la historia con ‘Dos apuntes musicales españoles’, de María de Pablos (1904-1990). La compositora fue una pionera absoluta: “la primera mujer en ganar el Gran Premio de Roma en composición (1928). Su música, que quedó injustamente en la sombra durante décadas, está siendo redescubierta ahora como una de las voces más originales de la Generación del 27”.

Esta pieza contará con la participación solista de dos destacados miembros de la propia orquesta: Raquel Ovejas, al violín, y Tamara Gómez, al violonchelo: “Los dos apuntes entrelazan el folclore castellano con una técnica de vanguardia para la época, creando un diálogo vibrante y lleno de matices entre las solistas y el resto de la orquesta. Es una música de raíz, pero con una sofisticación europea envidiable”.

La noche se cierra con la “majestuosa” ‘Serenata para cuerdas en Do M’, del ruso Chaikovsky (1840-1893), una de las obras más célebres del repertorio para esta formación, “donde la brillantez técnica se funde con la profundidad del alma rusa. Desde el imponente y solemne inicio del primer movimiento hasta el famoso ‘Vals’ (que buena parte del público reconocerá al instante), la obra es un despliegue de virtuosismo técnico”. El final, basado en temas populares rusos, cierra el concierto con una energía arrolladora que pone a prueba la precisión y la potencia de la sección de cuerdas”.