Han obligado a cerrar dos parques infantiles
Dos barrios de Madrid afrontan una plaga de ratas que ha generado una creciente preocupación entre los vecinos. En Ciudad Lineal, la situación ha obligado al cierre de dos parques infantiles, mientras que en Lucero los residentes han reportado la presencia de centenares de roedores en las inmediaciones de la calle Cullera.
En Ciudad Lineal, los vecinos han notado un aumento significativo de la actividad de los roedores, que ahora se muestran menos temerosos de los humanos: emergen de las alcantarillas, se desplazan entre los cubos de basura y se acercan a las fuentes de los parques. Una vecina, Nuria, explica que al principio las ratas solo aparecían por la noche, pero con el tiempo su presencia se ha vuelto común incluso durante el día, lo que ha cambiado la percepción de seguridad de la comunidad, especialmente entre las familias con niños pequeños.
La situación se volvió crítica cuando la semana pasada los servicios municipales tuvieron que intervenir en uno de los parques infantiles mientras aún había niños jugando, y los técnicos confirmaron que la razón del cierre era la presencia de ratas. Los vecinos identifican la acumulación de basura como una de las principales causas, porque las papeleras se llenan y terminan acumulando restos de comida y envases, y los contenedores de residuos orgánicos son otro foco de alimentación, ya que algunas personas rebuscan entre la basura y dejan las bolsas fuera. Los residentes reclaman una mejora en la frecuencia de los servicios de limpieza y una mejor conservación de los espacios públicos, y hacen un llamado al civismo para que no se dejen restos de comida ni basura fuera de las papeleras.
En el barrio de Lucero, la situación es especialmente grave en las inmediaciones de la calle Cullera, donde los residentes han reportado la presencia de centenares de roedores que, lejos de mostrar temor hacia las personas, se han vuelto audaces y visibles tanto de día como, especialmente, al caer la noche. Las ratas han hecho del parque de la zona su hogar, donde han establecido numerosas madrigueras de diferentes tamaños que se convierten en puntos de entrada y salida para decenas de roedores al anochecer.
Una residente comenta que a partir de las ocho y media de la noche es imposible permanecer en el parque debido a la actividad de los roedores. Los habitantes han intentado sellar las madrigueras por su cuenta, pero estos esfuerzos han resultado infructuosos, y se estima que hay más de 80 puntos de salida de ratas en la zona. La situación ha generado una creciente preocupación, especialmente porque, según algunos relatos, las ratas han llegado a ingresar en los hogares. Una madre ha compartido una experiencia alarmante en la que su hijo fue mordido por una de las ratas, lo que resultó en una infección que requirió una hospitalización de 35 días, aunque los médicos sugirieron que la infección podría estar relacionada con un roedor sin que esta afirmación haya sido verificada de manera independiente. Otro factor que agrava la situación es el estado de los contenedores de basura, desbordados de residuos, lo que facilita que las ratas encuentren alimento y representa un riesgo para la salud pública.
El Ayuntamiento ha reconocido la gravedad del problema y ha comenzado a implementar tratamientos para controlar la población de ratas, además de hacer un llamado a los residentes para que eviten colocar bolsas de basura fuera de los contenedores. Los vecinos, por su parte, reclaman una mejora en la frecuencia de los servicios de limpieza y una mejor conservación de los espacios públicos, y consideran que la situación requiere un esfuerzo conjunto entre las autoridades locales y la comunidad. |