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Han estado siete meses fuera de sus casas
Los vecinos de los números 36 y 38 de la calle Azcoitia, en el distrito de Carabanchel, han podido regresar a sus viviendas tras siete meses de desalojo por la explosión de gas ocurrida el 9 de enero de 2026, que causó la muerte de una mujer de 80 años y dejó a nueve personas heridas . El concejal-presidente del distrito, Carlos Izquierdo, ha comunicado la noticia a través de la plataforma X, calificándola como una "gran noticia" para el distrito y agradeciendo la labor de los servicios municipales, "que se han volcado en atender a los vecinos afectados" .
El suceso se produjo el 9 de enero, poco después de las 16.00 horas, en un edificio de cuatro plantas construido en 1962 que estaba siendo rehabilitado . La deflagración, originada en la última planta del número 36, provocó el colapso del forjado de la cubierta y causó la muerte de una mujer de 80 años . Su marido, de 84 años, resultó gravemente herido y fue trasladado al Hospital 12 de Octubre . Otras ocho personas sufrieron heridas de diversa consideración .
La explosión, que los testigos describieron como "una bomba", afectó también al edificio contiguo, el número 38 . Los bomberos trabajaron durante horas para asegurar la estructura, y la vicealcaldesa de Madrid, Inmaculada Sanz, advirtió entonces de que los daños podrían ser estructurales .
La magnitud de los daños obligó a desalojar a cerca de medio centenar de vecinos de 14 viviendas de los números 36 y 38 . En total, 32 familias se vieron afectadas, y el Samur Social ofreció alojamiento temporal a 39 de ellas, mientras que otras optaron por soluciones particulares .
Los vecinos no pudieron acceder a sus viviendas durante meses. Los técnicos del Ayuntamiento trabajaron para "salvar el edificio" en lugar de demolerlo completamente , pero la extracción de enseres se complicó debido al riesgo estructural. En las primeras semanas, un robot operado desde el exterior fue el encargado de retirar los escombros y recuperar las pertenencias de los vecinos, que pudieron recogerlas en carpas habilitadas por el Samur Social .
La explosión no fue un accidente imprevisible. El edificio arrastraba un historial de abandono técnico y burocrático que se extendía desde hacía dos décadas . Los registros municipales revelan que el inmueble encadenó tres informes de evaluación desfavorables consecutivos, desde 2006, que señalaban deficiencias en fachadas, cubiertas y redes de saneamiento . En 2019, el expediente pasó a la Sección de Disciplina Urbanística, lo que indica que el Ayuntamiento ya había iniciado un procedimiento de infracción ante la falta de respuesta de la propiedad . A pesar de las advertencias, las obras necesarias nunca se certificaron, y el edificio entró en un expediente de ruina tras el siniestro .
Siete meses después, los vecinos han recuperado sus viviendas. El Ayuntamiento ha supervisado los trabajos de reconstrucción, y el regreso simboliza la resiliencia de la comunidad de Carabanchel frente a la adversidad. La colaboración entre los servicios municipales y los residentes ha sido fundamental en el proceso de recuperación . |