29
Oct
2026
La tragedia de Urda deja ya 68 muertos Imprimir
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Es la mayor tragedia de la Alta Velocidad en España

La tragedia ferroviaria de Urda (Toledo) no fue un accidente fortuito. Fue el resultado de una cadena de errores y de una decisión que el propio Ministerio de Transportes ha calificado de "inexplicable". Esta es la reconstrucción técnica de lo ocurrido.

El accidente se produjo en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, la más antigua de España (inaugurada en 1992) y la única que sigue utilizando el sistema de señalización **LZB**, un sistema analógico de los años 80 que está pendiente de ser sustituido por el estándar europeo **ERTMS**. La renovación fue adjudicada en 2021 a Thales por 93,8 millones de euros, con un plazo de 52 meses que debía haber concluido a principios de 2026. A octubre de 2026, el ERTMS sigue en fase de pruebas.

A las **8:32 horas**, el sistema LZB sufrió un fallo informático de comunicación en un tramo de unos 63 kilómetros. Como consecuencia, **seis trenes quedaron detenidos automáticamente** en la vía, entre ellos un AVE de Renfe y un Iryo. El sistema de seguridad que debía evitar colisiones había caído.

Ante el fallo del LZB, la circulación debía pasar al sistema de respaldo, el **Bloqueo de Señalización Lateral (BSL)**. En este modo, la seguridad depende de las señales laterales y de las órdenes por radio del centro de control. La normativa es taxativa: si no hay certeza de que la vía está libre, los trenes deben circular **a 40 km/h como máximo y "a la vista"**, es decir, con capacidad de detenerse ante cualquier obstáculo.

A las **8:36 horas**, el centro de control de Adif en Atocha ordenó al AVE que reanudara la marcha. Según la reconstrucción oficial, lo hizo **"con normalidad"**, en contra de lo establecido en la normativa. El AVE aceleró hasta alcanzar velocidades de **hasta 200 km/h**, recorriendo unos 25 kilómetros en aproximadamente 17 minutos.

El tren de Iryo, que se encontraba delante, **no reanudó la marcha porque aún no había recibido las instrucciones del centro de control**. Su maquinista seguía en conversaciones con Atocha cuando el AVE se le echó encima. Fuentes cercanas a la operadora han confirmado que el Iryo no desobedeció ninguna orden: simplemente, no había recibido la autorización para moverse.

A las **8:54 horas**, el AVE alcanzó por detrás al Iryo en el kilómetro 118 de la línea, entre Los Yébenes y Urda. El impacto fue brutal: **los dos vagones de cola del Iryo descarrilaron y cayeron por un terraplén de unos diez metros de altura**. Uno de los vagones quedó completamente calcinado y atravesado por una vía del tren. El AVE, que frenó de emergencia al ver al Iryo, no pudo evitar la colisión por la inercia de la velocidad.

El balance provisional es de **68 fallecidos** (alrededor de 44 en el Iryo y 24 en el AVE) y **15 heridos de extrema gravedad**, según los datos facilitados por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. En los trenes viajaban 544 personas: 397 en el AVE y 147 (incluido un bebé) en el Iryo. Entre los desaparecidos se encuentra la exministra de Empleo y presidenta de la Fundación CEOE, **Fátima Báñez**.

El operario del centro de control de Atocha que dio la orden está identificado y sometido a la investigación. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado la decisión de "inexplicable" y ha descartado dimitir. La oposición exige responsabilidades políticas y una auditoría ferroviaria. La jueza ha autorizado la retirada de los vagones volcados para comprobar si hay más cuerpos entre los restos.