26
Mar
2026
Más Madrid abandona el Gobierno de Coslada y deja a Viveros en minoría Imprimir
Zona Este - Coslada
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Foto cedida por Ayuntamiento de CosladaPor la decisión del alcalde de retrasar la entrada en vigor de la ZBE

Más Madrid ha consumado este jueves su salida del Gobierno municipal de Coslada, una decisión que deja al alcalde socialista, Ángel Viveros, en minoría y que abre una nueva etapa de incertidumbre en el consistorio a solo un año de las elecciones. Las dos concejalas de la formación, Paz Garretas y Sonia Murillo, anunciaron su paso a la oposición en una rueda de prensa en la que acusaron al regidor de “bloqueo institucional” y de haber cruzado “líneas rojas” que, aseguran, habían sido acordadas con la dirección regional del PSOE para reconducir la crisis.

La ruptura se fraguó después de meses de creciente tensión en el equipo de gobierno local. En febrero, Más Madrid ya había lanzado un ultimátum a Viveros, exigiendo su dimisión y denunciando “conductas de trato vejatorio, hostigamiento y abuso de poder”. Según explicaron este jueves las ediles, ese ultimátum fue el resultado de una negociación entre las direcciones regionales de ambas formaciones —en la que participaron la ministra de Sanidad, Mónica García (Más Madrid), y el ministro de Transformación Digital, Óscar López (PSOE)—, pero los compromisos alcanzados nunca llegaron a materializarse.

“Después de sacar el comunicado intentamos hacer una entrevista con el alcalde y nos la niega diciendo que hasta que no le pidamos disculpas por escrito no nos va a atender. Por tanto, ha sido imposible llegar a una solución”, denunció Garretas, quien subrayó que Viveros cruzó “líneas rojas” que el acuerdo regional no debía traspasar.

La gota que colmó el vaso, según relataron ambas ediles, fue el “absoluto bloqueo” a proyectos clave como la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), una iniciativa impulsada desde la Concejalía de Transformación Ecológica que, a pesar de estar ya finalizada, nunca llegó a aprobarse en pleno. La paralización ha obligado al Ayuntamiento a devolver una subvención de 200.000 euros de la Comunidad de Madrid, con los correspondientes intereses. “Desde Alcaldía nos pusieron muchas trabas porque, desde su punto de vista, podía tener un coste electoral”, criticó Murillo, quien también censuró la falta de medidas en materia de vivienda ante la proliferación de pisos turísticos.

A pesar de la ruptura, Más Madrid ha querido enviar un mensaje de responsabilidad. Las dos concejalas, que pasan ahora a la oposición, aseguraron que no participarán en ninguna moción de censura ni pondrán en riesgo “un gobierno de izquierdas”, aunque advirtieron de que su apoyo ya no será automático. “No es un cheque en blanco. Cada votación va a tener que dialogarse. Vamos a aprobar únicamente aquellos acuerdos que sean avances reales para la ciudadanía”, subrayó Murillo.

La salida de las dos ediles deja el gobierno local en una situación delicada. El PSOE de Ángel Viveros, que ya gobernaba en minoría, pierde ahora los dos apoyos de Más Madrid, aunque el alcalde ha mantenido en su Ejecutivo a los dos concejales que fueron expulsados de la formación verde: Fernando Romero, actual primer teniente de alcalde y responsable de Economía, Empleo, Comercio, Turismo y Transición Energética, y Luis Arteaga, titular de Deportes. Una decisión que desde Más Madrid tildaron de “reforzar una deslealtad” en lugar de “proteger el interés general”.

Ambas ediles insistieron en que su salida no responde a una estrategia que trascienda el ámbito municipal, y destacaron que en otros ayuntamientos su formación gobierna “mano a mano” con el PSOE con “normalidad” y “respeto institucional”. En Coslada, sin embargo, consideran que esa vía se ha agotado. “Si desde dentro del Gobierno no se nos ha escuchado, ahora desde fuera no les va a quedar más remedio que hacernos caso”, concluyó Murillo.

Con esta decisión, respaldada por unanimidad por la asamblea local de Más Madrid, el municipio afronta un nuevo escenario político a poco más de un año de las elecciones municipales, con un alcalde en minoría que deberá negociar cada iniciativa con una oposición que, aunque promete no provocar inestabilidad, ya ha dejado claro que su apoyo tendrá un precio.

La ruptura del Gobierno municipal de Coslada ha abierto una crisis política de máxima tensión a apenas un año de las elecciones, con acusaciones cruzadas entre el PSOE y Más Madrid y una oposición, el PP, que califica la situación como un “estado de descomposición”. Las dos concejalas de Más Madrid abandonaron este jueves el Ejecutivo local, dejando al alcalde socialista, Ángel Viveros, en minoría, y desataron un cruce de reproches que ha sacudido la vida institucional del municipio.

En su primera reacción, Viveros culpó directamente a Más Madrid de la crisis y calificó de “cinismo” las críticas vertidas por las ediles Paz Garretas y Sonia Murillo, quienes le habían acusado de “bloqueo institucional” y de haber cruzado “líneas rojas” acordadas por las direcciones regionales de ambos partidos. “¿Esto ha surgido por ciencia infusa? No. Ha surgido porque ha habido un grupo político que se ha roto. Han antepuesto sus intereses a los de los vecinos”, afirmó el regidor, quien ironizó con que “cómo van a poner de acuerdo a un Gobierno si no se ponen de acuerdo entre cuatro”.

Viveros defendió que su “mejor herramienta es la palabra y el diálogo” y garantizó que gobernará en minoría sin “temor”, confiando en “llegar a consensos que sean beneficiosos” para Coslada, tal como hizo en anteriores mandatos. “No tenemos temor a nada”, sentenció.

Desde la ejecutiva local del PSOE, su secretaria general, Macarena Orosa, insistió en que la salida de Más Madrid responde exclusivamente a sus “problemas internos” y acusó a la formación morada de “verter falsedades” en su rueda de prensa. Orosa reafirmó la “cohesión del grupo municipal” en torno al alcalde y aseguró que la crisis interna de Más Madrid “no puede ni debe afectar al funcionamiento del Ayuntamiento”.

“Las dificultades en la gestión municipal, especialmente en cuestiones como presupuestos o remanentes, han estado vinculadas a la falta de acuerdo dentro de Más Madrid”, subrayó Orosa, quien insistió en que el PSOE seguirá “tendiendo puentes” para garantizar la estabilidad.

El Partido Popular de Coslada no tardó en sacar pecho de la situación. Su portavoz, Paco Becerra, subrayó el “estado de descomposición” del Gobierno de Viveros y sostuvo que la crisis evidencia “la inestabilidad que lleva proyectando toda la legislatura la izquierda en Coslada”. “Estamos ante un Gobierno más preocupado en la lucha de sillones, sueldos y asesores que en dejarse la piel por solucionar los problemas de los vecinos”, afirmó.

Becerra también dirigió sus dardos contra Más Madrid, a quien consideró “igual responsable del estado de la ciudad” por haber compartido el Ejecutivo local con el PSOE durante más de siete años. “Que tampoco pretendan engañar a nadie. Son lo mismo”, remató.

La salida de las dos ediles de Más Madrid modifica el frágil equilibrio de fuerzas en el Ayuntamiento. Tras las elecciones de 2023, el PSOE cuenta con 7 concejales, Más Madrid tenía 4 (aunque ahora el grupo se ha fracturado en dos, con dos ediles expulsados que siguen en el Gobierno de Viveros) y Podemos suma otros 2. Con estos apoyos, Viveros había alcanzado la mayoría de 13 ediles que le permitió ser investido, frente a los 10 del PP y los 2 de Vox.

Ahora, el alcalde se queda con 11 apoyos teóricos (los 7 socialistas, los 2 de Podemos y los dos exediles de Más Madrid que mantiene en su equipo), mientras que los 4 concejales de Más Madrid pasan a la oposición, aunque dos de ellos –Garretas y Murillo– han advertido de que no darán un “cheque en blanco” y que cada votación se negociará.

Uno de los principales motivos del choque ha sido el retraso en la implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Desde Más Madrid aseguraron que el alcalde bloqueó el proyecto, lo que ha obligado al Ayuntamiento a devolver una subvención de 200.000 euros de la Comunidad de Madrid. Viveros, sin embargo, negó este extremo y aseguró que se ha enterado este jueves de la devolución, al tiempo que responsabilizó a la propia concejala de Más Madrid del área, Sonia Murillo, de no haber garantizado los apoyos necesarios para sacar adelante la medida en el pleno.

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Coslada afronta un nuevo escenario de minoría, con un alcalde que asegura estar acostumbrado a gobernar sin mayoría absoluta y una oposición que promete no dar estabilidad gratuita. La crisis, que estalla a un año de las elecciones municipales, sitúa a Coslada en el centro del debate sobre la gobernabilidad de los municipios gobernados por coaliciones de izquierdas.