18
Oct
2026
El Obispo de Alcalá consagra la nueva iglesia de La Garena Imprimir
Zona Este - Sociedad Alcalá
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Foto cedida por Obispado de AlcaláEstá dedicada a Santa Teresa

La Parroquia de Santa Teresa de Jesús, en el barrio complutense de La Garena, ya es un templo dedicado al Señor. El obispo de la Diócesis de Alcalá de Henares, Mons. Antonio Prieto Lucena, presidió este domingo 18 de octubre de 2026, a las doce del mediodía, la solemne ceremonia de dedicación ante una gran afluencia de fieles, en un acto que contó con la presencia de la alcaldesa de la ciudad, Judith Piquet, y de miembros de la Corporación Municipal, junto a sacerdotes, seminaristas y representantes de la vida parroquial, entre ellos los antiguos párrocos y el provincial de los Carmelitas Descalzos.

En su homilía, Mons. Prieto subrayó el sentido profundo de la jornada recordando las palabras de San Juan Pablo II sobre la parroquia como «la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y sus hijas», y afirmó que «Dios quiere tener su casa en medio de nuestras casas». Explicó que el templo no responde a una necesidad de Dios, presente en todas partes, sino a la necesidad de los fieles de contar con lugares donde encontrarse con Él, escuchar su Palabra, celebrar los sacramentos y sentirse parte de una familia más grande, la Iglesia. «Hoy no estamos simplemente inaugurando un edificio. Estamos dedicando solemnemente esta iglesia a Dios», señaló, para que sea de manera permanente «casa de oración», lugar de encuentro con Jesucristo y hogar para la comunidad cristiana.

El obispo apoyó su reflexión en las lecturas de la celebración. A partir del pasaje de Nehemías, en el que el pueblo de Israel se reúne tras el destierro para escuchar la Palabra de Dios y se conmueve hasta las lágrimas, recordó que la comunidad cristiana «se renueva cuando se reúne para escuchar la Palabra», y comparó la parroquia con la «fuente de una aldea» de la que hablaba San Juan XXIII, llamada a ser para La Garena «una fuente de agua viva en medio del barrio», un lugar al que acudir cuando se está cansado, se tienen problemas o se necesita dar gracias a Dios. También quiso invitar a todos a sentir el templo como su casa, para que nadie se sienta extraño al entrar, las familias encuentren acogida, los jóvenes descubran su lugar en la Iglesia, los ancianos y enfermos se sientan acompañados y quienes atraviesan dificultades encuentren una comunidad dispuesta a escuchar y ayudar.

A partir de la segunda lectura, en la que San Pablo recuerda que los bautizados son templo de Dios y que nadie puede poner otro cimiento que Jesucristo, Mons. Prieto advirtió que «podemos tener un templo hermoso, bien construido y adecuadamente equipado, pero si nuestra comunidad no está edificada sobre Jesucristo, nos faltará lo esencial», porque una parroquia no se sostiene solo por sus actividades, sus grupos o la buena organización de sus iniciativas, sino por la fe en Jesucristo, la Eucaristía, la oración y el amor fraterno. «La construcción del edificio se puede decir que ha terminado, pero la construcción de la comunidad cristiana continúa cada día», afirmó, animando a la feligresía a seguir construyendo una comunidad «cada vez más unida, más fraterna, más acogedora y más misionera».

En el Evangelio de la samaritana, el obispo encontró la clave de la nueva forma de adorar inaugurada por Cristo, que se ha convertido en el «verdadero templo» donde Dios y los hombres se encuentran definitivamente, de modo que el templo material tiene sentido porque conduce a Jesucristo. La celebración incluyó los gestos propios de la dedicación: la unción del altar y de las paredes de la iglesia con el santo crisma, la quema de incienso sobre el altar como expresión de la oración que asciende al cielo y la iluminación del templo como recordatorio de que Jesucristo es la luz del mundo. Bajo el altar se depositó una reliquia de Santa Teresa de Jesús, la titular del templo, un gesto que remite a los primeros siglos de la Iglesia, cuando los cristianos celebraban la Eucaristía junto al sepulcro de los mártires.

Mons. Prieto presentó a Santa Teresa como «maestra de oración» y pidió que esta iglesia sea siempre una «escuela de oración», donde quien entre encuentre un ambiente que le ayude a ponerse en presencia de Dios, pueda rezar en silencio ante el Sagrario, dar gracias, recibir luz en sus dificultades y encontrar consuelo en sus sufrimientos. Recordó que la vida cristiana es esencialmente una «amistad con Jesucristo» que se cultiva por medio de la oración, y que la oración auténtica no evade de la realidad ni aparta de los hermanos, sino que ayuda a amarlos más, de modo que una comunidad que reza de verdad se convierte necesariamente en una comunidad más fraterna, acogedora y misionera.

El obispo tuvo palabras de gratitud para todas las personas que han hecho posible la construcción del templo, comenzando por el párroco, Gabriel García-Alfageme, y su vicario parroquial, Josué Mulet, «sin cuya entrega, capacidad para captar recursos y perseverancia no hubiera sido posible este proyecto», y siguiendo por el consejo parroquial y todos los feligreses, que han sentido la obra como suya y han puesto en ella sus mejores energías. Agradeció también la labor del vicario general, Alberto Raposo, que ha supervisado de cerca el proceso, y de los profesionales de la Oficina Técnica del Obispado de Alcalá de Henares, así como a la empresa constructora Unno, de Alcalá de Henares, y a los Talleres Arte Granda, que han contribuido a dar belleza a este espacio destinado a la celebración de los misterios de la fe.

El agradecimiento se extendió al director y a la comunidad educativa del Colegio Mingote por ceder generosamente sus instalaciones durante las obras, al Director de Instituciones Religiosas del Banco Sabadell por facilitar la financiación del proyecto y a los familiares del siervo de Dios Mariano Arrizabalaga, seminarista mártir que será beatificado el próximo 28 de noviembre, que han donado a la parroquia una reliquia de su familiar. Mons. Prieto recordó también a Juan Antonio Reig, que puso la primera piedra del templo, y a los antiguos párrocos de la comunidad, y cerró su homilía con una petición: que, así como hoy se dedica a Dios un templo de piedra, Él siga construyendo entre nosotros un templo de piedras vivas, encomendándose a la Virgen María, Madre de la Iglesia, y a Santa Teresa de Jesús para que enseñen a construir una comunidad parroquial viva y misionera.

El Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha destacado la consagración de la nueva Parroquia de Santa Teresa de Jesús, un evento significativo para los habitantes del barrio de La Garena que fue llevado a cabo por Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo de la Diócesis de Alcalá, y que marca la apertura de un nuevo lugar de culto y simboliza el crecimiento y la expansión de la comunidad católica en la región.

La alcaldesa, Judith Piquet, junto con otros miembros de la Corporación Municipal, estuvo presente en la ceremonia, una participación que resalta la importancia del evento tanto para la comunidad religiosa como para la administración local y evidencia el apoyo institucional hacia iniciativas que fomentan la cohesión social y el bienestar de los ciudadanos.

Una de las características más destacadas del nuevo templo es que se trata del primer templo de la diócesis completamente accesible para personas con movilidad reducida, una inclusión que supone un paso significativo hacia la igualdad y la accesibilidad en espacios públicos y permite que todos los miembros de la comunidad, independientemente de sus capacidades físicas, puedan participar plenamente en la vida religiosa y comunitaria. La consagración representa un hito importante para la Diócesis de Alcalá y para la comunidad local, y el nuevo templo servirá como lugar de culto y también como punto de encuentro y cohesión para todos los habitantes del barrio.