18
Ago
2026
El refugio que nació de las cenizas de Santa María Imprimir
Lente de Aumento - A Fondo
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La iglesia donde bautizaron a Cervantes fue destruida por el bando republicano en 1936

El subsuelo de la Plaza de Cervantes guardaba un secreto que la ciudad había olvidado. Un refugio antiaéreo de 38 metros de longitud, construido en el otoño de 1938, cuando la Guerra Civil llegaba a su fin, ha resurgido de las ruinas para contar una historia que entrelaza el patrimonio religioso, la violencia de la guerra y la memoria colectiva de Alcalá de Henares . Su historia no es solo la de un espacio subterráneo; es la historia de cómo una ciudad se defendió de las bombas utilizando las piedras de su propia destrucción.

Alcalá de Henares fue durante la Guerra Civil un objetivo estratégico de primer orden. La ciudad albergó el Cuartel General del Ejército del Centro republicano, una misión militar soviética, dos aeródromos militares, y contó con la presencia de fuerzas como la columna de 'El Campesino' . Por eso, desde los primeros meses de la contienda, la ciudad fue bombardeada "decenas y decenas de veces" por la Legión Cóndor y las aeronaves italianas y franquistas .

Llegó a haber hasta 60 refugios de distintos tipos: municipales, militares, particulares y parapetos. El de la Plaza de Cervantes, el mayor de los construidos en la actual Comunidad de Madrid, fue un esfuerzo tardío. Se levantó en el otoño de 1938, en pleno declive de la guerra, cuando la intensidad de los bombardeos ya había disminuido . La construcción fue posible, en parte, gracias a una aportación de 25.000 pesetas del propio presidente de la República, Manuel Azaña, y a jornadas de trabajo organizadas por los sindicatos .

La historia del refugio comienza, paradójicamente, en la superficie de la misma plaza. Allí se levantaba la iglesia de Santa María la Mayor, un templo del siglo XVI que tenía un significado especial para la ciudad: era el lugar donde fue bautizado Miguel de Cervantes en 1547 .

El 29 de julio de 1936, apenas dos semanas después del inicio de la Guerra Civil, la iglesia fue incendiada por milicianos. Quedó destruida hasta los cimientos, en uno de los episodios de la persecución religiosa que se desató en la zona republicana . El templo nunca fue reconstruido por completo. Su campanario de ladrillo es hoy uno de los pocos vestigios que se conservan en pie . El libro de bautismo de Cervantes se libró de la destrucción porque un comerciante lo guardó en un pozo .

En 1938, dos años después del incendio, la iglesia de Santa María ya había sido demolida para reutilizar sus materiales en la construcción de defensas militares . Sus sillares de piedra, las mismas piedras que habían presenciado el bautismo de Cervantes y que luego fueron testigos de la quema del templo, se utilizaron para levantar los muros del refugio antiaéreo bajo la Plaza de Cervantes .

Incluso la pila bautismal donde Cervantes recibió las aguas fue partida y utilizada como refuerzo en la construcción . En 1947, ya bajo el régimen franquista, un fragmento de esa pila bautismal fue entregado como obsequio a Francisco Franco "en un artístico estuche". El Ayuntamiento de Alcalá ha reclamado su devolución a la Fundación Francisco Franco, sin éxito hasta la fecha .

El refugio, de 38 metros de longitud, está compuesto por tres salas interconectadas mediante giros en ángulo recto, un diseño típico de la época para minimizar los efectos de las ondas expansivas . Las dos entradas, situadas en los extremos norte y sur del refugio, también eran en codo, para impedir que la metralla penetrara si una bomba caía en la puerta . La cubierta, de 1,2 metros de hormigón, podía soportar impactos de hasta 100 kilos. El espacio tiene aproximadamente 2,20 metros de anchura y 2,27 metros de altura, y se calcula que podía albergar a unas mil personas .

La memoria exacta de su ubicación se había perdido. Solo se conservaba un croquis dibujado a mano por el historiador local José García Saldaña, que de niño se había refugiado allí, y una fotografía aérea tomada por la Legión Cóndor donde se señalaba su posición .

En noviembre de 2023, aprovechando las obras de renovación de la plaza con fondos europeos Next Generation, los arqueólogos de la consultora Audema realizaron una perforación para localizar la entrada. La encontraron rápidamente, tabicada con ladrillos. Al perforarla y asomar una cámara, comprobaron que el interior estaba en un estado de conservación "más que aceptable" . Los análisis detectaron altos niveles de monóxido de carbono en el interior, producto de la descomposición de materiales orgánicos acumulados durante décadas, y hubo que ventilar el espacio durante días antes de poder acceder . Los arqueólogos hallaron en su interior latas de conservas, casquillos de bombillas, monedas, zapatos, un chupete, y hasta un teléfono móvil que llegó hasta allí a través de un imbornal. También hallaron restos de la instalación eléctrica original, incluyendo un "diferencial de palanca" que uno de los arqueólogos comparó con los de una "película de miedo" .

A pesar de su solidez, el refugio no siempre fue utilizado. El concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez, ha explicado que muchos vecinos se negaban a refugiarse en él por un miedo irracional pero comprensible: pensaban que, si caía una bomba cerca, la tierra taparía los respiraderos y morirían todos ahogados . Preferían el riesgo de las bombas al de la asfixia. El refugio se clausuró al final de la guerra y permaneció sellado durante más de 50 años. Su estado de conservación se debe, en parte, a que cuando se inauguró en el otoño de 1938, la intensidad de la contienda en la zona del Henares ya había bajado considerablemente, por lo que apenas fue utilizado .

Ahora, rehabilitado el espacio y con las obras de musealización en marcha, el refugio se prepara para abrir sus puertas al público. La previsión del Ayuntamiento es que pueda ser visitable a mediados de 2027, con un programa de visitas guiadas que permitirá conocer de primera mano este testimonio único de la Guerra Civil en Alcalá de Henares . "En la propia plaza de Cervantes tenemos el recuerdo vivo de los desastres de la guerra", ha destacado el concejal de Patrimonio, Vicente Pérez . El objetivo, según él, es explicar "los horrores de una guerra fratricida" y conectar aquel episodio histórico con la situación de las personas que continúan sufriendo bombardeos en distintas partes del mundo . La memoria, después de todo, encuentra siempre una rendija por la que asomarse.